Los Pitufos volvieron a la pantalla para cautivar a los colombianos

Los Pitufos volvieron a la pantalla para cautivar a los colombianos

Agosto 07, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez
Los Pitufos volvieron a la pantalla para cautivar a los colombianos

Detrás de estos duendes se esconden ríos de tinta, y no sólo azul. Luego de 53 años de haber sido creados por ‘Peyo’, los niños siguen escribiendo esta ‘pitufihistoria’.

Sabemos muchas cosas de Los Pitufos: que miden 19,05 centímetros o tres manzanas de alto, una encima de la otra. Que son vegetarianos, que suman 102, que viven ocultos en un bosque mágico alrededor de un pueblo medieval y que construyen sus casas de hongos. ¡Ah! Y que el hechicero Gárgamel y su gato Azrael los persiguen para robarles la piedra filosofal, fabricar oro y hacerlos sopa. Incluso hemos acusado a esas criaturitas azules de satánicas, comunistas, antisemitas, totalitarias y hasta de asesinas. Pero pese a todos los intentos por desprestigiarlos, los ‘suspiritos azules’ tienen millones de ‘pitufifans’.Eso quedó demostrado el 25 de junio pasado, cuando se celebró el Día Mundial de Los Pitufos por el natalicio 83 de su creador: Pierre Culliford, más conocido como ‘Peyo’. En esa fecha, en la ciudad de Smurfov, Suiza, se impuso el Récord Mundial Guinness por la reunión más grande de gente disfrazada de Pitufo en un lapso de 24 horas: fueron 1.253 personas. Y Peyo dijo: “Háganse los pitufos”.Seis meses antes de que asomaran sus narices redondas por primera vez en las páginas de la revista belga Le Journal de Spirou, en 1958, surgió la idea.Así fue: durante una cena con un amigo, ‘Peyo’, en lugar de pedirle la sal le pidió que le pasara “le schtroumpf”. Años después, este término sería convertido al español como Los Pitufos. A los dos amigos les hizo tanta gracia aquello que empezaron a hablar ‘pitufando’. Y a la hora de bautizar a sus hijos de tinta, a ‘Peyo’ no se le ocurrió otro nombre que superara al de ‘Pitufos’. Eso reveló Hugues Dayez, biógrafo del dibujante, en su libro ‘Peyo l'enchanteur’. ¿Y por qué Los Pitufos son azules y no de otro color? Esa elección, como muchas que deben tomar los hombres en la vida, la tomó su mujer. Ella lo convenció de que no podían ser rojos, pues parecerían histéricos; ni verdes, porque se perderían en el bosque; y menos amarillos, porque se verían como enfermos de hepatitis... ¡Serían azules! dispuso la dama.El dibujante siguió las instrucciones de su mujer y creó a 99 Pitufos. Más adelante apareció la número cien: Pitufina. ‘Peyo’ la creó después de que su hija le preguntara por qué no había ninguna chica, así que se inspiró en la melena rubia de la niña para crear el sueño de todo Pitufo: una criatura de pestañas y cabellera largas, vestido blanco y tacones, tan coqueta como caprichosa. Algunos incautos ignoran que Pitufina fue creada por el propio Gárgamel para sembrar el caos entre los Pitufos. Por ‘pitufifortuna’, Papá Pitufo usó magia para volverla buena.¿Por qué azules y no rojos o verdes?‘Peyo’, padre de los pitufos, fue un apasionado de la historia de la Edad Media. En los periódicos de Bruselas creó a dos personajes, Johan y Pirluit, quienes descubren un pueblo habitado por duendes azules en medio de un bosque. Sus aventuras hechas cómics en ‘La flauta de seis agujeros’, que publicó en 1958 en Spirou, tuvieron mucho éxito en Bélgica. Sin embargo, el boom internacional lo generó la serie de Hanna-Barbera en los años 80. Esta vez fue el capricho de una niña, la hija de Joseph Barbera, la que obró el milagro. Ella se enamoró de un peluche de Pitufo y no se separaba de él ni para dormir. Su padre quiso conocer más la historia y terminó proponiéndole a ‘Peyo’ la creación de unos dibujos infantiles que involucraran a los personajes azulados. El belga aceptó, pero pidió supervisar el proyecto para que no se perdiera la esencia. Pero la distancia entre California y Bélgica en una época donde la forma más rápida de comunicarse era el fax, complicó las cosas para ‘Peyo’, quien terminó desilusionado de la ‘pitufimisión’. Aún así, la fama de la serie de los duendes fue instantánea y la tarea de ‘Peyo’ en sus versiones de animación y mercadeo lo obligó a dejar otros personajes, al punto de terminar admitiendo que se sentía prisionero de su creación. Pero mientras Los Pitufos tuvieron larga vida: 256 episodios durante ocho años, todos los sábados en la mañana, un ataque al corazón borró de este mundo al verdadero Papá Pitufo, en 1992, a sus 64 años de edad. Si bien el nombre de Pitufo no existe en el Diccionario de la Real Academia, en el mundo hay tantas maneras para mencionarlos como Pitufos cabían en la cabeza de su creador. El nombre original de Los Pitufos es ‘Schtroumpfs’, en francés; ‘Schlümpfe’, en alemán; ‘Smurfen’, en neerlandés, ‘Puffi’, en italiano; ‘Smurfs’, en inglés; ‘Hupikék Törpikék’, en húngaro; ‘Smerfy’, en polaco; ‘Stroumfakia’, en griego; ‘Barrufets’, en catalán; ‘Pottokiak’, en euskera. Y la lista sigue...Cuando fueron publicados por vez primera en castellano, en 1969, en la revista Strong, el redactor Miguel Agustí españolizó el vocablo ‘Schtroumps’ basándose en el personaje de Patufet, del folclor catalán, que habla de un niño tan pequeño que tiene que cantar para que no lo pisen.Es ‘pituficurioso’ que hoy, 53 años después de que ‘Peyo’ pronunció por error “le schtroumpf”, los niños sigan temblando ante la sentencia de Gárgamel: “Los acabaré a todos, aunque sea lo último que haga, lo último que haga”, seguida del maullido de Azrael. Los PitufosPapa pitufo: Es el líder. Todos Los Pitufos le consultan cuando las cosas van mal, y es muy hábil haciendo hechizos mágicos y pociones. Tiene 542 años.Filósofo: Se cree el cerebro, pero vive equivocándose y recibe coscorrones por testarudo. Es blanco de Bromista. Su amigo es Tontín.Fortachón: Su rudeza contrasta con un corazón tatuado en cada brazo. Levanta pesas, ama las expediciones y pelea por Pitufina con su amigo Genio.Pitufina: Cultiva flores. Su mejor amigo es Vanidoso. Hasta Papá Pitufo se ha enamorado de ella y Fortachón, Tontín, Genio, Vanidoso han pedido su mano.Granjero: Planta y recoge las cosechas para Los Pitufos. Usa pantalones de trabajo verde oscuro, zuecos de madera y un sombrero de paja. Bromista: Su frase favorita es: “¡Te tengo una sorpresita!”, un regalo que explota en la cara de sus víctimas:Filósofo, Tontín, Gruñón y Papá Pitufo.Pintor: Es diestro en la mayoría de las artes visuales. Habla con acento francés y le dice a sus pinturas ‘masterpizzas’.Gruñón: El cascarrabias. A toda frase antepone la palabra “odio”. No tiene muchos amigos, le desagrada todo, menos Pitufina y cuidar a Bebé Pitufo. Odia a Filósofo.Vanidoso: Es el epítome de los metrosexuales modernos. Es el único pitufo que se lleva bien con la bruja Hoghata. Ama a Pitufina, pero no tanto como a sí mismo. Genio: Arregla todo y es autor de invenciones tecnológicas. Es pésimo cocinando y bueno para poner en peligro a Pitufina, motivo de peleas con Fortachón. Pastelero: Tiene un verdadero interés por los pasteles, no de la forma que Goloso, a quien ha pescado con las manos en la masa.Armonía: Ama tocar la trompeta, aunque su habilidad musical muestra una falta total de armonía. Casi siempre le piden que se detenga cuando apenas ha iniciado.Bebé pitufo: Fue dejado en la aldea por una cigüeña, en una noche de luna azul. Su primera palabra fue Gárgamel.Azrael: Acompaña a su torpe amo, siendo el principal delator de Los Pitufos, gracias a su olfato. Se relame de pensar en la comida blanquiazul que lo vuelve loco. Es un gato satírico.Gargamel: Un monje expulsado de su orden por querer enriquecerse mediante la alquimia. Vive para capturar a Los Pitufos, ya sea para obtener la piedra filosofal, fabricar oro o sólo por echarlos a la olla.

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