“Los grandes casos de corrupción aún no se solucionan”: Dian

“Los grandes casos de corrupción aún no se solucionan”: Dian

Mayo 19, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal Garcés
“Los grandes casos de corrupción aún no se solucionan”: Dian

Juan Ricardo Ortega, director de la Dian

El director de la Dian, Juan Ricardo Ortega, dice que hay estructuras sofisticadas que llevan años lavando activos y que este país nunca ha detectado.

¿Se tienen ya indicios sobre quién, o quiénes, asesinaron a su funcionaria, Celia Escobar, en Neiva?Sí, pero no le puedo hablar del crimen de Celia por razones obvias. Le puedo decir que algo muy grave está sucediendo en este país, para que estén matando personas buenas, de manera salvaje. Tiene que haber mucha gente involucrada que permita mantener activas operaciones ilícitas que no podrían funcionar si se trancara el movimiento de los enormes flujos de dinero que circulan aquí.¿De qué monto habla?Puede estar en los US$3000 millones. Una investigación que está cerrando la administración tributaria en Holanda tiene el detalle de tráfico de personas con paquetacos de billetes de 500 euros, en un monto entre 100 y 200 mil euros por persona, con destino Colombia, para traer el pago de la droga colombiana. En Eldorado nosotros estamos cogiendo, día de por medio, dos, tres personas, con cifras entre US$60.000 y US$300.000 en efectivo. ¿Y del flujo total, cuánto coge la Dian?Una cifra ridícula: dos millones de dólares al año, cuando solo el caso holandés ilustra que son 200 millones y eso que Holanda no es el principal mercado. La cifra tiene que ser, por poquito, el doble. Entonces, si de 400 o US$500 millones estamos cogiendo el 0.5 %, no estamos haciendo nada. ¿Qué estructuras criminales son?Estructuras muy sofisticadas que llevan años lavando activos y que este país nunca ha detectado. Por otra parte, yo he denunciado otras sin que haya pasado nada. Es el caso de Blanca Jazmín Becerra, que fue condenada, pero de las otras personas investigadas ya han soltado diez. Un juez falló todo tipo de arbitrariedades para que la Dian hiciera millonarias devoluciones fraudulentas del IVA, y un segundo juez en Barranquilla falló en el mismo sentido. Hubo que llegar al Consejo de Estado a ganar la tutela, pero a mí me metieron en todo tipo de líos e investigaciones, por no dejar que esas cantidades millonarias se paguen.¿Dónde están esas estructuras? En Medellín, Bogotá, Cali, Barranquilla, Santa Marta, Pereira, Huila. Resulta interesante ver que aquí hay gente que eructa plata sin que a nadie le afecte el olor, pero yo creo que cuando hay un eructo de plata de semejantes proporciones, la gente debería preocuparse porque eso indica un grave problema estomacal de la sociedad, que se traduce en todo tipo de amenazas y actos sicariales.¿Ese tipo de criminalidad desborda el ámbito colombiano?Con una solicitud fraudulenta de devolución del IVA, en Moscú le robaron al fisco 250 millones de euros, y ya han matado abogados y funcionarios de la administración de impuestos rusa. Son esquemas criminales que se han venido montando desde Europa del Este y que están pasando aquí en Colombia, donde hay grandes intereses en que no se investigue. Hay una cantidad de cosas que son aterradoras y yo no logro que esas investigaciones lleguen a algo. Hay una lista de 150 personas capturadas, 40 funcionarios, gente pesada. La Procuraduría se llevó todos los casos y a la fecha de hoy ya van a prescribir.¿Qué pasa con las investigaciones?No lo sé. Yo he hecho las denuncias, y a mí es al que investigan. Sé que esto me va a costar mi carrera pública y no me importa. Pero es ridículo que uno haga tanto esfuerzo para que quede en nada. ¿Estamos nuevamente ante la ineficiencia de la justicia?Los grandes interrogantes en este país tienen que ver con la justicia. ¿Por qué existe una sensación de impunidad? No conozco el sistema judicial para poder hacer un juicio, pero sería estúpido no caer en cuenta de que algo no funciona y de que los grandes casos de corrupción no se están solucionando jurídicamente. ¿Por qué no sabemos cuál es la dimensión real del problema, si tenemos, por ejemplo, evidencia clara de que las mafias italianas han tenido presencia en Colombia? Aquí se han cogido cinco grandes miembros de la mafia italiana y Giorgio Sale fue condenado por sus vínculos con la más peligrosa, la Ndrangheta. Hay grabaciones en que los hijos hablan de cómo sobornan en Colombia a las instituciones y nadie se ha preguntado nada.Está para salir en el Congreso el decreto sobre paraísos fiscales. ¿Qué significará?Es interesante saber quiénes están detrás de la inversión extranjera en el país. Si usted busca en Internet, le sale Anguila, como una de las principales fuentes y la otra es Panamá. En Anguila no se sabe quiénes son los socios.Según un libro escrito por un señor que estaba en la cárcel por haberle lavado plata a Pablo Escobar, ese lavado lo hacía Anguila. ¿Quién está detrás de esos negocios? También hemos encontrado armamento aterrador, por ejemplo, fusiles que permiten romper cualquier tipo de blindaje, que pasaron por rayos X que no detectaron nada. Según la Agencia Nacional de Hidrocarburos, uno de los últimos bloques que se adjudicaron en 2010 se los ganó la empresa Montco, que argumentaba tener experiencia en Ghana, un país serio. Verificaron y todos los documentos eran falsos. Los abogados de Montco eran los mismos de ‘Don Berna’. Entró hace tres años a la Dian para barrer la corrupción. ¿Cómo se siente?Pues tengo dos visiones. Una, sobre las cosas buenas que se han logrado y las gentes meritorias que lo están haciendo bien. Pero no creo que estemos logrando un consenso para avanzar en otras áreas, y entonces me siento derrotado por no haber logrado un avance. Todavía no pierdo la esperanza, pero el dilema es hasta qué punto uno se desgasta tratando de lograrlo, para, al final, tener que decir: tampoco fue esta vez, tal vez la próxima. Más voluntad que la del presidente Santos no he visto nunca. Por eso yo sigo dando la pelea, pero se requiere también el concurso de otros sectores como el de la justicia, el legislativo y el empresarial. ¿Con el decreto sobre paraísos fiscales qué pasará con esas empresas que usted ha denunciado?Eso va a ser de difícil manejo, a menos que estén dispuestas a decir quiénes son y a presentarse en forma transparente; si no, van a tener unos impuestos altísimos que las harán inviables. Si realmente dicen la verdad, hay maneras de manejarlo. Las normas anti-elusión y anti-evasión que apoyó el Congreso son un avance significativo. La pregunta es quién tiene los ánimos para hacer esfuerzos adicionales para consolidar todo el proceso.¿Y cuáles son esos esfuerzos?Penalizar la evasión, cambiar la administración, pensar cómo debe ser el sistema tributario para un país como Colombia. Hay que tener mucha presencia en el territorio nacional, no estar solo en 50 sitios sino en 500. Hay que hacer un cambio radical en el tamaño de la entidad y pasar de 7.000 funcionarios a 15.000 o 20.000, y hacerlo sin que la entidad se politice.¿Cómo lograr que los que trabajan en la Dian sean personas idóneas?Hoy en día todo funciona alrededor de la Comisión del Servicio Civil, donde no se ha logrado el nivel que estas discusiones deben tener. Cuando yo llegué dije que debería haber exámenes para ingresar, visita domiciliaria, análisis de la familia, análisis de antecedentes y polígrafo. Es razonable cuidar el tipo de gente que entra a la entidad. Pero hoy estamos viendo que algunas de las personas que tenemos más cuestionadas en el Distrito ganaron los concursos y van a entrar a la Dian.¿Cómo es posible?Entrarán porque ganaron el concurso y no podemos hacer nada. Una persona que pierde en el polígrafo de una entidad de estas, no debería ingresar.¿Entonces por qué sí van a hacerlo?Porque en Colombia las normas son totalmente garantistas, a tal nivel, que muchas veces esas garantías para uno, van en detrimento de todos los demás. La muerte de Celia ilustra eso. El riesgo que se corre, si aquí llegara a haber alguien deshonesto -cosa que no puedo decir porque existe la presunción de inocencia, y si no, me van a destituir en dos minutos- es grandísimo, porque querría decir que se puede vulnerar la seguridad de todos los colombianos. Por eso estoy convencido de la necesidad de que el país empiece pensar en una entidad que pudiera tener una fuerza armada, exclusiva, dedicada al control de las finanzas y de la evasión.¿Qué tipo de fuerza armada sería?En Italia se inventaron la Guardia de la Finanza, un ejército del Ministerio de Hacienda, que tiene patrullas, guarda-costas, aviones, helicópteros y gente armada, que vigilan y protegen las finanzas italianas y que ha adelantado una buena parte de la lucha contra la mafia. Tiene la capacidad de combatir estructuras organizadas para garantizar la integridad de todo el aparato productivo legal. Naturalmente, eso representaría una institución especializada, independiente de la Fuerza Pública, como existe en muchos países.La pregunta no es si hay que hacerlo, sino cuándo. Creo que deberíamos empezar a pensar en esa hipótesis.¿Qué condiciones son necesarias para la penalización del fraude fiscal?Desmontada como estructura buena parte del paramilitarismo, Dios quiera que desmontadas las Farc, y actualizados los patrimonios, las excusas en Colombia para eludir y evadir impuestos serán inexistentes. El próximo año es perfectamente razonable para que este país penalice la evasión de impuestos.Finalmente, usted mismo tiene investigaciones. ¿No lo frustra mucho eso?Frente a las denuncias que yo he hecho han llegado a decirme: va a ver que no va a pasar nada. Ese es un mensaje muy claro para nuestros funcionarios en el sentido de que si no hablan, no les pasará nada, pero que el que abra el pico se acabó. A Blanca Jazmín, que abrió el pico, le dieron 26 años de cárcel, pero no importó que ella hubiera cacareado los nombres de todo el alfabeto, porque es como si todo eso hubiera caído en el vacío. En cambio yo tengo varias investigaciones, entre ellas una por detrimento patrimonial por ¡un billete de dos dólares que se encontró en un decomiso! No se me escapa que he podido cometer errores, porque en este país es imposible manejar impuestos sin cometerlos, pero la pregunta es: ¿Qué racionalidad tiene que a usted lo castiguen por cada error, por mínimo que sea, y nadie mire los aciertos obtenidos a través de un esfuerzo gigantesco para lograr aumentar la tributación en 30 billones anuales? Eso lo que demuestra es que trabajar en el sector público no vale la pena.

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