Lo que hay que reelegir es la idea de acabar el conflicto: Simón Gaviria

Lo que hay que reelegir es la idea de acabar el conflicto: Simón Gaviria

Abril 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal
Lo que hay que reelegir es la idea de acabar  el conflicto: Simón Gaviria

Simón Gaviria cree que si la izquierda colombiana sigue con tantos desacuerdos, no tendrá opciones en la próximas elecciones.

El presidente del liberalismo, Simón Gaviria, dice que si bien el presidente Santos ha recogido los ideales y las banderas del partido, para alcanzar la paz su reelección no es imprescindible.

Colombia no siempre ha sido dirigida por los “viejos” caciques de la tribu. Bajo el lema de ‘La Revolución en Marcha’, Alfonso López Pumarejo presidió hace casi 80 años el gobierno más progresista de la historia e impulsó en sus gabinetes ministeriales las llamadas “audacias menores de 40 años”. Hombres como Darío Echandía, Gabriel Turbay, Alberto y Carlos Lleras, Hernán Echavarría Olózaga o Abelardo Forero Benavides marcaron la vida política del país durante más de medio siglo.Hace 23 años, César Gaviria también le apostó a los jóvenes al integrar su famoso ‘kínder’. Su hijo, Simón Gaviria Muñoz, que tenía 9 años cuando su padre llegó a la Casa de Nariño, fue elegido –a los 25 años– representante a la Cámara y fue su presidente. En 2011, con 30 años, asumió la jefatura del Partido Liberal, para pasmo de los analistas e indignación de la vieja y cuestionada clase política. Con aciertos y errores (Remember la reforma a la justicia, que no le gusta recordar), Simón Gaviria ha iniciado un vertiginoso y sorpresivo ascenso en el Partido Liberal. Sólo el tiempo dirá cuánto peso político propio adquiere en el proceso –arduo, por lo demás– de rescatar al otrora ‘glorioso’ partido de Uribe Uribe, Lleras y López.Después de tantos fracasos, ¿por qué creer hoy en las Farc?Llevamos muchos esfuerzos fallidos, pero también tuvimos otros resultados exitosos. El proceso actual es pragmático y realista porque se aprendió de los errores del pasado.¿Cómo entender el doble lenguaje del Gobierno, que negocia en La Habana, pero el ministro de Defensa le da durísimo a la guerrilla?A la exitosa ofensiva militar del Ejército le debemos el debilitamiento de las Farc, la caída de más de cinco miembros del Secretariado y una larga sucesión de deserciones. La presión que impone el Ministro de Defensa es uno de los motivos que las tiene conversando.¿Hay alguna diferencia entre los fracasos del Caguán y de Ralito?Aunque del fracaso del Caguán salieron cosas positivas como el Plan Colombia y el inicio del fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, fue dañino para el país. El de Ralito ha sido muy precario en condenas y en justicia y reparación. El nuevo fenómeno de violencia en muchas regiones tiene estrechos vínculos con desmovilizados de las AUC.Su familia fue golpeada con el secuestro de su tío Juan Carlos Gaviria y con el asesinato de su tía Liliana Gaviria. ¿Qué significó para usted?La familia atravesó momentos de mucho dolor durante esos capítulos oscuros. Personalmente, eso me motiva frente a la posibilidad de la paz, y pienso no solo en los derechos de las actuales víctimas, sino en las que pueda haber en el futuro.¿Usted perdonó?Desde luego, resulta muy difícil cerrar esos capítulos, pero la única manera de curar heridas es perdonando. Si hay voluntad del otro lado, también desde nuestra orilla debemos aportar. La guerra ha costado aproximadamente 207 billones de pesos en los últimos diez años. Hoy lo que tenemos que pensar es en los dividendos que dejaría la paz.Vivir la presidencia de su padre tan niño, ¿qué impronta le dejó?Fue muy dura y vivíamos muy tensos. Para mí era terrible saber que Pablo Escobar quería matar a mi papá. Por otro lado, María Paz y yo también tuvimos la posibilidad de pasar etapas tranquilas y muy alegres, como correspondía a nuestra edad, y de descansar, finalmente, con el desmantelamiento del Cartel de Medellín y la muerte de Pablo Escobar.Cuando a su padre lo nombraron Secretario de la OEA la familia se fue del país más de diez años. ¿Cómo vio a Colombia desde esa perspectiva?Yo estaba en la adolescencia y no le voy a decir que fuera una mirada ponderada. Lo que sí sé, es que a uno el país lo llama. A mí me picaban las ganas de volver y apenas tuve la oportunidad lo hice, a los 24 años.Fue elegido representante a la Cámara un año después; ¿llegó a improvisar?No, yo ya había hecho política apoyando la campaña de Enrique Peñalosa, a quien respeto y admiro. Después vino una serie de hechos que hoy parecen increíbles; vuelcos políticos que acabaron llevándome a aspirar a la Cámara pero no fue un proceso planeado, sino la necesidad de conformar equipo. ¿Qué tan machista es usted?¡Al contrario, soy un feminista integral! En el liberalismo hemos tratado de darle prioridad a la mujer y Naciones Unidas nos premió como el partido en Colombia que le da más oportunidades a la mujer. Soy un convencido de la necesidad de promover la participación política de las mujeres en el país, dándoles un apoyo más decidido, porque la vida política no solo es agotadora, sino que se tienen que retirar cuando son madres. Además vivo rodeado de mujeres: mi madre, mi esposa y mis hijas Sofía y Filipa, que acaba de nacer.Su mamá, Ana Milena Muñoz, impulsó muchos proyectos, pero, después le quitaron el presupuesto a ese despacho. ¿Qué papel debe tener la Primera Dama?Para mí, mi mamá es tan importante como mi papá. Ella es una mujer de gran compromiso social y nos hizo entender siempre lo afortunados que éramos y lo importante que es devolverle al país lo que nos ha dado. El poder de convocatoria de una Primera Dama hay que aprovecharlo en beneficio del bienestar de la gente.A su padre y al ex ministro Hommes les critican no haber hecho la apertura económica más gradual. Como economista, ¿qué opina?Es mejor dejarle esos análisis a los protagonistas de esa época. Hoy la política económica del país debe mirar con gran decisión al Asia y para ello la Alianza Pacífico es vital. Colombia tiene que integrarse regionalmente mucho más y estructurar una vocación exportadora, que mire hacia esos nuevos mercados.¿Cómo ve la tozuda revaluación?El auge minero-energético está causando una revaluación muy profunda y, en contraprestación, Colombia recibe unas regalías demasiado bajas. Es preocupante también que no estemos generando un superávit fiscal para luchar contra la apreciación del peso. Me indigna que un asalariado pague más impuestos que una compañía minera promedio. Por esos huecos se nos va colando la Enfermedad Holandesa.Los sectores que más están sufriendo son el agro, las manufacturas y las empresas, ¿cómo vio la propuesta que sus dirigentes le enviaron al Gobierno? Muy valiosa y la respaldamos integralmente. Trabajamos en iniciativas, con el senador Luis Fernando Velasco, para bajar el precio de la gasolina, realinear los incentivos en materia de energía y servicios públicos, impulsar las tecnologías del Siglo XXI para lograr eficiencia e igualdad, y abaratar los costos del sector público a través del uso del software.Ahora dígame, ¿qué es lo que está haciendo con el Partido Liberal?El liberalismo atravesó el desierto durante años, lo cual le dio importantes lecciones: en 2010 tuvimos una coyuntura muy difícil porque solo un 18% de los colombianos se identificaba con nuestro partido, y hoy tenemos la alegría de contar con el 38% de simpatizantes en todo el país, mientras el índice de aceptación de los demás partidos cayó.¿Cuál es la explicación?Aunque nuestra ideología de Partido Social Demócrata no cambia, los retos sí lo hacen, y el Siglo XXI ha traído nuevos. Identificamos cuáles son las causas que motivan a la gente a participar y cuáles son sus problemas más sentidos. Frente al conflicto interno hemos sentido la necesidad de apoyar la Ley de Víctimas y el derecho de éstas a ser resarcidas. Frente a la caída del empleo, respondimos con la Ley del Primer Empleo; frente a los retos pensionales, lanzamos la Ley del Último Empleo y defendemos el derecho de los colombianos a vivir en paz.¿Cuál es la parte innovadora?Estamos convencidos de que como colectividad tenemos que parecernos a una ONG, defendiendo al ciudadano y sus derechos. Hemos estado poniendo la casa en orden y ya hemos ganado ocho de las últimas elecciones atípicas que se han realizado en Colombia. Aspiramos a convertirnos en la mayor bancada del Congreso en las próximas elecciones. ¿Cuáles son las causas que le llegan a la gente?En Colombia ya nadie come cuento politiquero. Para darle unos ejemplos, hemos venido trabajando muy decididamente en causas ambientales para detener la desviación del río Ranchería en la Guajira, la defensa de la Biosfera Sea Flower, en la Isla de Providencia, los problemas con la mina de La Colosa en el Tolima, la de Marmato en Caldas, y el Páramo de Santurbán, en Santander. Ha sido una estrategia exitosa que ha permitido que la gente nos vea como el partido que la interpreta y la defiende.¿Usted cree que el presidente Santos ayudará a la reunificación del liberalismo y volverá a su seno?Yo diría que el hijo pródigo vuelve a casa. El presidente Santos es de cuna liberal y desde su presidencia ha adelantado proyectos de corte liberal. En él hemos encontrado una interlocución franca y sincera y a un dirigente que recogió nuestras banderas y las hizo propias.El presidente Santos asistió a una cena de liberales en su casa, y el resto de los partidos de la Unidad Nacional, especialmente los conservadores, se están arrancado los pelos. ¿Qué pasó allí?No veo por qué. Nosotros no tenemos problema con que el Presidente se reúna con el Partido Conservador o con quien quiera. Frente al ataque coordinado entre los expresidentes Pastrana y Uribe en contra del proceso de La Habana, quisimos tener un diálogo técnico con el Jefe del Estado sobre cómo va a ser el posconflicto, cómo se debe adelantar la reinserción y cómo hacer realidad los dividendos que pueda traer para el país un proceso de paz exitoso.¿Esto no le podría traer problemas al Presidente por supuesta participación en política?No. Creo que se le ha dado una excesiva trascendencia a esa reunión entre amigos liberales, donde se refrendó el respaldo al proceso de paz. No entiendo por qué genera tanta molestia.¿Cómo ve la oposición frontal del presidente Uribe al Gobierno, y la publicación de las coordenadas del sitio donde se recogió a los nuevos integrantes de las Farc en la mesa de La Habana? Álvaro Uribe tiene derecho a hacer oposición. Eso enriquece la democracia. Pero cuando el debate deja de ser de argumentos y se vuelve de agresión personal, solo se beneficia el ‘rating’ de los medios; resultaría lamentable que eso afectara a las víctimas y a las Fuerzas Militares. No nos gustó que se revelaran las coordenadas, poniendo en peligro la vida de la gente que participaba en el operativo, como tampoco que publicara en Twitter las fotos de los policías muertos, sin ninguna consideración con las familias.¿Qué aportará el refuerzo de los participantes de las Farc en la mesa de diálogo?Creo que hace más amplia la convocatoria del Secretariado, y puede interpretarse como un gesto de la seriedad y de la importancia que le dan al proceso.¿Santos le apostó a la paz para hacerse reelegir?No, porque es evidente que el éxito no está garantizado, y que el Presidente decidió asumir un riesgo cuando lo fácil hubiera sido no hacer nada y dejar que su gobierno transcurriera sin meterse en un tema tan complejo. Él cree que terminar con 50 años de conflicto es un imperativo en Colombia.¿Cómo va a ser el próximo proceso electoral?El país va a tomar decisiones entre una opción liberal progresista, que es Santos, y una conservadora de derecha, que es Uribe. Debido la pugnacidad del debate de las ideas en el próximo proceso electoral, será difícil crear nuevos procesos políticos como la llamada “tercería” que anuncian algunos.Antonio Navarro Wolff sostiene que hay una “masa crítica” que se mueve por fuera de los partidos y que son los que van a apoyar esa “tercería” a la que usted no le tiene mucha fe.Bueno, siempre es interesante la participación democrática. Ya veremos si en las elecciones al Congreso eso se materializa. En lo personal creo que, como están las cosas hoy, si en la izquierda hay desunión, sus retos electorales serán muy complejos.¿Y qué hay con ‘Pido la Palabra’, el movimiento que se anunció en Medellín?Allí hay disidencias del liberalismo, del Polo y de los Verdes, que se anuncian como innovadores, pero lo que yo veo son políticos de largo recorrido, muy conocidos en el país, que se están juntando.¿Y eso es malo?No, tienen todo el derecho de hacerlo, pero tengo dudas de que esa “masa crítica”, como la llama Navarro, sea tan innovadora y tampoco creo que alcance para el Polo, Marcha Patriótica, Pido la Palabra y Progresistas. No veo cuatro umbrales para cuatro partidos en la puja por el Congreso.¿La reelección del presidente Santos es imprescindible para consolidar posibles acuerdos de paz?Nadie es imprescindible en Colombia. El cementerio está lleno de hombres imprescindibles. Lo que hay que reelegir es la idea de terminar el conflicto para conseguir la paz.¿Diría que el país se ha “derechizado”? No hay duda de que el conflicto en Colombia ha llevado a una política de mano dura contra la guerrilla y eso me parece válido, pero la única alternativa no es la mano dura. Hay otras: generación de empleo, educación, derecho a la salud, más justicia, más fiscales, implantación de herramientas de convivencia ciudadana, etc.Muchos se niegan a aceptar la impunidad que puede generar un proceso como éste...Nadie dice que vaya a ser fácil. ¿Cuánta paz, cuánta verdad, cuánta reparación, cuánta justicia? Habrá que encontrar una fórmula de equilibrio que nos permita buscar verdad, justicia y reparación, cerrar el conflicto y llevar prosperidad y desarrollo a las regiones, sin olvidar los tratados que ha suscrito Colombia a nivel internacional. En caso de un proceso exitoso, ¿cómo prefiere usted la refrendación popular, vía plebiscito, o Constituyente?Consulta popular: “Sí, o, No”. Punto. Una Constituyente se sabe dónde empieza, pero no dónde termina. Recuerde que la del 91 empezó con un temario y terminó siendo omnipotente.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad