Las seis dudas sin resolver del holocausto del Palacio de Justicia

Noviembre 05, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co|Colprensa
Las seis dudas sin resolver del holocausto del Palacio de Justicia

Tropas del Ejército adelantaron la retoma del Palacio de Justicia el jueves 7 de noviembre de 1985.

Fallas en seguridad, excesos en la operación de las autoridades, presunta manipulación de la escena de los hechos y los desaparecidos, entre las incógnitas.

Son varias las dudas que no se han podido esclarecer sobre lo ocurrido  durante las 28 horas que duró la toma al Palacio de Justicia originada por  la guerrilla del M-19, en la mañana del 6 de noviembre de 1986. Lea también: así van las investigaciones del Palacio de Justicia, 30 años después de la toma. Testimonios recogidos durante y después del holocausto no han servido para  armar el rompecabezas. Quién financió el hecho, por qué se cambió la escena del crimen, por qué no cesaron las balas pese a la petición del presidente de la Corte Suprema de Justicia de ese entonces, entre las preguntas sin respuesta. ¿Se conocía de antemano el ataque?Semanas antes del ataque (el 16 de octubre) el ministro de la Defensa, general Miguel Vega Uribe, develó la existencia de un plan sobre un ataque al Palacio de Justicia que originó una reunión con los presidentes de esa institución, Alfonso Reyes Echandía, y del Consejo de Estado, Carlos Betancourt Jaramillo. En esa reunión se habrían acordado medidas de seguridad, no obstante, estas se redujeron el día del ataque, lo que motivó sorpresa en los juristas que habían sido amenazados, como lo constató la Comisión de la Verdad en su informe.  “A partir del 17 de octubre y hasta principios de noviembre el Palacio de Justicia contó con un esquema excepcional de protección consistente en un oficial, un suboficial y veinte agentes de la Policía. Pero el día del asalto esa protección  no existió”, dice el informe. Agrega que  es indiscutible que se debía establecer mecanismos para evitar el ataque encaminado al secuestro de los 24 magistrados de la Corte Suprema.  La hipótesis “más probable” es la conocida como ‘La Ratonera’, que indica que el retiro de la protección especial fue un acto deliberado de la Fuerza Pública para permitir el ingreso del M-19 y tender una trampa a la guerrilla. Actualmente la  Fiscalía estaría investigando este hecho y citaría a  exintegrantes del Gabinete del entonces presidente de la República, Belisario Betancur. ¿Hubo un golpe de estado de facto??La duda que no logra ser despejada 30 años después de la tragedia es  la actitud del Gobierno Nacional y del Presidente de la República para atender la crisis generada, pues mientras se escuchaban disparos y explosiones y se pedía por parte del magistrado Reyes Echandía un cese el fuego, el operativo militar de recuperación inició y era liderado exclusivamente por los militares.  Así lo aseguró el propio presidente Betancur a la Comisión de la Verdad: “No podía haber suspensión del operativo militar, pues como antes indiqué, de la ejecución misma de aquel operativo se encargaba exclusivamente la institución militar”.  Para esta Comisión fue un error no promover el diálogo y fue inaceptable que no se accediera a hablar con Reyes, si estaba en riesgo la vida de las personas atrapadas y que habían sido tomadas como rehenes en el baño del cuarto piso del Palacio y menos bajo al argumento de que hablar con este podría ser “inconveniente”. Aún  quedan dudas sobre el papel real del Presidente. ¿Hubo un golpe de Estado de facto que impidió al presidente conocer los detalles del operativo? ¿Por qué no intercedió en ninguna instancia? También se cuestiona  qué habría pasado si no se hubiera censurado la transmisión por televisión de la toma por orden de la ministra de Comunicaciones de la época, Noemí Sanín. Los excesosFrente al operativo del Ejército Nacional en la retoma del Palacio de Justicia se cuestiona la capacidad de respuesta coordinada con  la Policía, el presunto incumplimiento de una orden de cese el fuego, el ingreso de tanques sin autorización del Presidente de la República, las actuaciones en el cuarto piso del edificio en donde estaba la mayoría de los rehenes y el guerrillero Andrés Almarales, quien estaba al mando de la operación. Esta también murió en el hecho, pero aún no se sabe quién provocó su deceso. Versiones señalan  que los tanques dispararon contra él, abriendo un boquete en el edificio.  Aún no hay claridad de cómo se inició el voraz incendio que consumió el Palacio de Justicia  y quién lo provocó.  También recae sobre el Ejército el manejo que se dio a las personas que salieron con vida del Palacio, pues se registraron torturas y señalamientos de ‘ser guerrilleros’, además, de las once personas de las que 30 años después no se conoce paradero. De acuerdo con fallos de la justicia colombiana y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los sobrevivientes fueron llevados a la Casa del Florero y luego a instalaciones militares donde los torturaron.  En específico, está el caso del magistrado auxiliar del Consejo de Estado, Carlos Horacio Urán, quien salió vivo del Palacio y luego su cadáver apareció en Medicina Legal y la autopsia develó  que había muerto de un disparo a corta distancia. ¿Por qué se manipuló la escena?Buena parte de las preguntas que tres décadas después no han podido ser resueltas se habrían originado tras la manipulación de la escena.  Pues testigos aseguran que horas después de haber salido el último sobreviviente del Palacio, las paredes y pisos de la edificación fueron lavadas y que los pisos estaban manchados con agua sangre. Así mismo, que algunos de los cuerpos que se encontraron estaban lavados y algunos sin ropa. ¿Quién ordenó lavar el Palacio de Justicia? ¿Por qué se lavaron los cuerpos? ¿Por qué los cuerpos y sus prendas fueron tratadas de forma errónea y no se preservó evidencia? ¿Por qué no se siguieron los protocolos existentes para el levantamiento de objetos, armas, pertenencias? ¿Por qué soldados barrieron todo el Palacio de Justicia?  Sobre este tema, la Comisión de la Verdad aseguró: “Esta situación, en cualquier caso, permitiría pensar que más allá de contribuir en el proceso de investigación, se quiso ocultar o borrar evidencias relacionadas con las causas de la muerte de cada una de las víctimas, por cuanto no solo no se guardaron los cuidados necesarios, sino que, además, no se siguieron los protocolos mínimos que se aplican a estas situaciones con el fin de preservar la evidencia que habría contribuido a establecer las causas de la muerte y  a identificar a quienes fueron reportados como desaparecidos”. Los desaparecidos El hecho que más dolor ha generado entre los familiares de las víctimas de la toma del Palacio de Justicia   es la incertidumbre sobre la suerte de sus seres queridos. Hasta hace unas semanas se creía que habían once desaparecidos, lo que ha motivado una extensa disputa judicial,  pues, el coronel en retiro Alfonso Plazas Vega asegura que la única desaparecida es la guerrillera Irma Franco y que el resto se trata de cuerpos sin identificar.   Plazas fue condenado a 30 años de prisión por su responsabilidad en dos desapariciones, la de Franco y la del administrador de la cafetería Carlos Augusto Rodríguez, y ahora espera que la Corte Suprema de Justicia decida si confirma ese fallo o lo revoca.  Sorpresivamente  la Fiscalía anunció en días pasados el hallazgo de los restos de tres mujeres que estaban desaparecidas: Cristina del Pilar Guarín Cortés, cajera de la cafetería del Palacio; Lucy Amparo Oviedo, empleada de la cafetería; y Luz Mary Portela León, abogada que tenía cita en el despacho del magistrado Alfonso Reyes Echandía.  Paradójicamente, con esos hallazgos queda en entredicho el paradero de otras dos mujeres que ahora figuran como desaparecidas, pues los restos de Cristina del Pilar Guarín Cortés fueron encontrados en los que se creía eran de  María Isabel Ferrer; lo mismo ocurrió con los restos de Luz Mary Portela León, que antes había sido identificada como Libia Rincón Mora. ¿Cartel de Medellín financió la toma?De acuerdo con la Comisión de la Verdad, “todo apunta” a que sí hubo una relación entre el Cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar Gaviria, y el M-19 para la realización de la toma del Palacio de Justicia.Esta versión, no ha podido ser establecida por la justicia colombiana. Lo que sí resalta, es un testimonio del sicario de Escobar, Jhon Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, quien hasta hoy sigue ratificando su testimonio en este sentido.  Velásquez aseguró que Escobar entregó armas y dos millones de dólares al guerrillero del M-19 Iván Marino Ospina, quien falleció antes de la toma, e indicó que supuestamente la idea del narcotraficante era tomarse el Senado y no las Cortes. ¿Se alió el M-19 con Pablo Escobar? ¿Fue el incendio motivado para quemar todos los documentos relacionados en ese momento con la extradición que estudiaba la Corte? Al respecto, el hijo del subversivo, el actual senador Jorge Iván Ospina, dice que no sabe si es cierto o no la financiación de Escobar en este hecho. Sin embargo, defiende la memoria de su padre y explica que: “mi papá no pudo estar en eso porque estaba muerto, es un hecho verificable desde todo punto de vista. Él hacía tres meses había sido asesinado y me imagino que para un operativo de ese tipo, como la toma del Palacio de Justicia, era necesario estar ahí coordinando las armas y todo lo que iban a hacer”.

 

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