Las ciudades que marcaron la vida y obra de Gabriel García Márquez

Abril 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Las ciudades que marcaron la vida y obra de Gabriel García Márquez

En Aracataca se encuentra la casa donde nació Gabriel García Márquez.

A Aracataca, municipio donde nació, regresó por última vez en el 2007.

AracatacaEse municipio de Magdalena, ubicado a 90 kilómetros al sur de Santa Marta, irrigado por los ríos de aguas heladas que descienden de la Sierra Nevada y desembocan en la Ciénaga Grande, vio nacer a Gabriel García Márquez el 6 de marzo de 1927. Allí, el nobel vivió sus primeros 8 años de vida, retratados con toda fidelidad en ‘Vivir para contarla’, el primer tomo de sus memorias. Pero fue en ‘Cien años de soledad’ donde dio a conocer al mundo el realismo mágico de su tierra natal y hasta le cambió el nombre, tanto que muchos extranjeros llegan al país preguntando por Macondo, en lugar de Aracataca. Desde el Premio Nobel, en 1982, Gabriel García Márquez, solo regresó tres veces a Aracataca. La última vez fue en el 2007, después de 24 años ausente. En ese entonces fue recibido por miles de seguidores y una pancarta que rezaba “Bienvenido al mundo mágico de Macondo”. “Miren a toda esa gente... y después dicen que uno fue el que se inventó a Macondo”, comentó Gabo mientras saludaba por la ventanilla del tren en el que llegó. En Aracataca estuvo durante una hora y media.BarranquillaGabriel García Márquez vivió en Barranquilla cuando realizó estudios de bachillerato en el Colegio San José. Allí hizo parte del Grupo de Barranquilla, que se reunía en el ‘Café Happy’ y el Café Colombia. Quienes lo integraban eran: Germán Vargas, Álvaro Cepeda y Alfonso Fuenmayor, periodista de El Heraldo. En Barranquilla, García Márquez conoció a Mercedes Barcha, quien más tarde se convertiría en su compañera de toda la vida.CartagenaEs la ciudad que más ha marcado gran parte de la historia literaria y de la vida de Gabo. Fue allí donde recrea libros como ‘El amor en los tiempos del cólera’, ‘Del amor y otros demonios’ y ‘Vivir para contarla’.A Cartagena llegó en 1948 huyendo del Bogotazo. Allí, construyó su casa orientada al Mar Caribe, obra del arquitecto Rogelio Salmona, después de haber fundado en 1993 la Escuela para un Nuevo Periodismo Iberoamericano.BogotáAl finalizar en 1946 su bachillerato en el Colegio Liceo de Zipaquirá, ciudad que describió como “fría y con techos de teja desgastada”, Gabo se trasladó a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad Nacional. Aunque sus impresiones de la capital no son mejores que las de Zipaquirá, pues la definió como “gris, yerta, asfixiante”, fue en Bogotá donde publicó sus primeras obras: diez cuentos que constituyen su prehistoria como escritor. A consecuencia del Bogotazo, la Universidad se cerró indefinidamente, por lo que decide trasladarse a Cartagena. En un viaje a Barranquilla conoce a un grupo de periodistas y decide instalarse allí, para orientar totalmente su vida al periodismo. Empieza a trabajar de columnista en El Heraldo, mientras escribe su primera novela, La Hojarasca. En 1954 convencido por Álvaro Mutis, García Márquez regresa a Bogotá y en ese mismo año ingresa a trabajar en El Espectador. En esa casa periodística se convierte en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y luego en brillante cronista.ParísFue en 1955 cuando García Márquez pisó por primera vez tierra europea, en ese entonces como corresponsal de El Espectador. El que tenía que ser un breve viaje para alejarlo de las iras gubernamentales desencadenadas por la publicación de ‘El relato de un náufrago’, se convierte en una estancia de más de cuatro años: Ginebra, Roma y finalmente París, donde decide quedarse, afrontando grandes penalidades económicas. Él mismo la describió como “cuatro años de milagros cotidianos”. Durante su estancia en Europa, Gabo escribió ‘La mala hora’ y ‘El coronel no tiene quien le escriba’, y cuentos acerca de los latinos que vivían en La Ciudad Luz.En 1958, tras una estancia de dos meses en Londres, decide regresar a América, entre otras cosas, porque sentía que se le “enfriaban los mitos”. Primero se instala en Venezuela, donde su amigo Plinio Apuleyo Mendoza le había conseguido trabajo de redactor de una revista.MéxicoDespués de recorrer el sur de Estados Unidos se fue a vivir a México en 1975. Allí vive en una vieja casona restaurada por él mismo. Un día de 1966 en que se dirigía desde Ciudad de México al balneario de Acapulco, tuvo la repentina visión de la novela que durante 17 años venía rumiando: ‘Cien años de soledad’.

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