"Las ‘chuzadas’ existen en todas partes del mundo”

"Las ‘chuzadas’ existen en todas partes del mundo”

Febrero 20, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co I Por Margarita Vidal

Yo modifiqué mi libro (La LLama y el Hielo), se lo mandé a ‘Gabo’ y él dio la autorización, se sigue reeditando y lo acaba de sacar Planeta con un nombre absurdo: ‘Un García Márquez desconocido’”.

El periodista, escritor y columnista Plinio Apuleyo asegura que se cometió una “tremenda injusticia con el coronel Plazas” y que es un error haber suspendido la Justicia Penal Militar.

Plinio Apuleyo Mendoza lleva casi 60 años haciendo buen periodismo y dándole a la literatura. Estudió Ciencias Políticas en Science Po de La Sorbonne. Editó la revista Libre, en París y ha sido embajador de Colombia en Italia y Portugal. Ha escrito novelas de variable suceso, entre ellas, El Desertor, Años de Fuga, Cinco Días en la Isla (muy criticada por sus infidencias), Los Retos del Poder. Autor del libro de conversaciones con García Márquez El Olor de la Guayaba y de dos entregas del Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano. Es agudo ensayista, y polémico columnista de El Tiempo. Todo el mundo le reconoce que escribe como los mismos ángeles, y que, como diría el poeta Jorge Rojas, sabe dar recitales de conversación, pero muchos le critican sus posiciones políticas y lo acusan de aupar una Derecha recalcitrante. Él se defiende en esta entrevista, hecha con motivo del lanzamiento de su último libro Entre dos Aguas, en la que mezcla con maestría realidad y ficción. ¿Cómo conoció a García Márquez?En Bogotá, era estudiante de Derecho, y Luis Villar Borda me lo presentó y dijo: “nunca asiste a clase, tiene una vida completamente disoluta, ha escrito un par de cuentos, que le publicó Ulises (Zalamea Borda), pero en realidad yo creo que es un caso perdido” (risa). No lo volví a ver hasta el año 55, cuando llegó a París, el 24 de diciembre. Ya había publicado La Hojarasca y lo habían mandado como corresponsal de El Espectador, para cubrir un acontecimiento en Ginebra. Yo lo llevé a la casa de Hernán Viecco y Juanita su mujer, que miraba muy mal a ‘Gabo’, me dijo: ¿Por qué trajiste un tipo tan horrible, que apaga los cigarrillos en la suela del zapato? Nos hicimos más amigos días después, cuando cayó nieve y el tipo se enloqueció; dijo: “¡Mierda!”, y saltó y corrió como los futbolistas cuando meten un gol. ¿Qué los unió tanto?Cuando ‘Gabo’ estaba pasando hambre en París nunca aceptó que le prestara plata, pero yo lo llevaba a almorzar y me convertí en su compañero y confidente. Quedó una especie de profunda gratitud de él con el amigo que luego se lo llevó para Venezuela y que fue como un hermano. Cuando fue a buscar a su novia Mercedes y vino con ella, un domingo los llevé a la playa y al fin les dije: “Bueno, supongo que estarán completamente dedicados a fabricar un niño”. Entonces, Mercedes habló por primera vez y me dijo sí, y tú vas a ser el padrino. (Soy el padrino de Rodrigo). Después se volvió ya famoso ‘Gabo’ pero también nos encontramos largamente en Barcelona. Por otra parte (él se pone bravo cuando yo cuento esto, pero es que hay que contar las cosas como son) a Gabo le debo mucho más de lo que yo le di. Seguramente él fue el que me hizo nombrar en París. Cuando yo volví después de muchos años y me puse a escribir en El Tiempo resulté amenazado por sicarios de Medellín que tenían orden de matarme. ‘Gabo’ me dijo: te vas ya mismo y me mandó a la casa un tiquete en primera clase a París. Me fui quince días y me devolví, pero el caso es que ‘Gabo’ siempre se ha ocupado de todas las cosas. ¿Por qué se molestó ‘Gabo’ con su libro La Llama y el Hielo?Ahí hubo dos cosas: una, que yo me metí a interpretar por qué él seguía siendo una persona cercana a Cuba. Mi propia mujer me dijo: “Tú no tienes por qué dar esas explicaciones, cuenta tus vivencias, pero no hagas interpretaciones. Yo siento que tenía razón Patricia, pero también siento que el disgusto no fue tanto de él, porque yo le había llevado el libro y lo único que me hizo quitar fue un capítulo donde contaba su pelea con Mario Vargas Llosa. Él lo único que me dijo fue: a Mercedes no le gustó el libro, ella está muy molesta. Después él y una amiga mía se encargaron de arreglar las cosas. Usted discrepa con ‘Gabo’ respecto a Cuba, ¿qué cree que pasará con el proceso cubano?Cuba es un fracaso en todo sentido. Era el tercer o cuarto país de América Latina en nivel de vida cuando llegó Fidel al poder y hoy es el penúltimo. Solamente está Haití más jodido. El 80% de lo que consume tiene que importarlo y está en una situación tremenda. Pensamos que con Raúl iba a haber un cambio, que iba a seguir un poco el modelo vietnamita, el modelo chino, para abrir la economía, pero él no se atreve porque Fidel no lo permite. Cuando se muera Fidel va a haber un cambio, no inmediato, no automático, pero va a ocurrir una cosa: se pierde el miedo, ese que desatan los comportamientos hipócritas, porque todo el mundo miente y todo el mundo se acomoda porque tiene miedo. Cuando Fidel muera y vengan discusiones entre los que quieren preservar el dogma Fidelista y los que quieran hacer la apertura económica, aún manteniendo el partido comunista su vigencia. ¿Por qué personas tan avezadas e inteligentes como ‘Gabo’ o Julio Cortázar siguieron manteniendo esa fe en la revolución o no sé si en Fidel? Eso lo hemos discutido mucho, mucho con ‘Gabo’. Cortázar era -lo definió Gabo con mucho humor costeño- “un viejito verde de la política”. (Risa). En el caso de Gabo él no tenía ninguna simpatía por el comunismo porque nosotros recorrimos Alemania Oriental y todos los países del Este y era horrible lo que veíamos, nada era lo que habíamos soñado. Una vez yo iba manejando y Gabo se durmió; cuando despertó me dijo: “¡Oiga maestro, soñé una cosa horrible, el socialismo no funciona!” (Risa). Yo creo que él lo sabe porque después estuvimos en Checoeslovaquia y en la Unión Soviética, y escribió De Viaje por los Países Socialistas, que no les gustó a los comunistas. Ahora, otra cosa es su amistad con Fidel.¿Por qué llegaron a esa amistad?La primera carta de Padilla tenía la firma de todo el mundo: de Cortázar, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Sartre, Simone de Beauvoir, etc., pero no se habla de ‘Gabo’ porque a él no lo conseguimos porque estaba en Aracataca y nosotros en París. Como yo lo conocía y habíamos hablado tanto de Cuba, dije: ‘Yo sé cómo piensa Gabo, y puse su firma’. Gabo no rectificó públicamente pero me mandó una carta fechada en el Hotel Ávila de Venezuela: “Compadre, yo no quería firmar la carta”. Entonces yo dije: ¡Bruto, qué metida de pata tan monstruosa la mía! Y me fui para la oficina de Prensa Latina en París y le dije al director: ‘Gabo no firmó. Fui yo porque pensé que él estaba de acuerdo’. Eso salió en todas partes y entonces Fidel lo invitó y se creó una amistad muy profunda entre ellos. Eso creo que es lo que ha sostenido la posición de Gabo, la amistad con Castro. Creo que eso es muy negativo, que no va a servir. Afortunadamente su literatura está a salvo de eso. En 2000 escribió usted en Semana sobre la necesidad de que se conformara un movimiento y una presidencia de Derecha en Colombia. Al mismo tiempo, Miguel Ángel Bastenier de El País de Madrid, dijo en una columna que había conocido a Álvaro Uribe en ese año y que lo tenía a usted pegado como un chicle. ¿Hilo muy delgado cuando uno las dos cosas y repasamos lo que fueron los gobiernos uribistas? Yo comparto lo que está expuesto en el artículo en términos un poco caricaturescos. En Colombia hay una izquierda vegetariana y una izquierda carnívora que son completamente opuestas, pero tienen aparentemente el mismo parentesco ideológico, y lo mismo pasa con la derecha. La derecha pueden ser los tipos más espeluznantes del mundo con los que yo no tengo nada que ver, dictadores como Franco o Pinochet. Por otra parte, el liberalismo colombiano no es liberal, es social demócrata y a veces tiene personajes que van más allá de la social democracia como doña Piedad Córdoba, y yo no tengo nada que ver con eso. Yo liberal colombiano no soy. Liberal americano tampoco, porque ese es un rótulo para los izquierdistas del partido demócrata, ¿entonces? Soy liberal como se entiende el término en Europa, como Jean Francois Revel, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, con los cuales me identifico totalmente. ¿Aquí cómo los llamarían? ¿de derecha? ¿Octavio Paz de derecha? Yo no soy de izquierda, ¿y entonces? ¿El que no es de izquierda es de derecha? No sé. Puede ser.Otro artículo suyo denuncia la existencia del PC3. Un órgano de infiltración creado por las Farc...Eso está basado en testimonios de desmovilizados. No quiero dar nombres porque es muy peligroso. Lo hizo Cano, en 2000 en el Caguán, donde cogió los mejores muchachos que venían de las Juventudes Comunistas. Su primera instrucción es no dejar conocer su ideología. No participan en la lucha armada sino que forman grupos de 5, 6, personas para ir infiltrando justicia, medios de comunicación, universidades, Procuraduría, Fiscalía. Conozco a uno de ellos, muy brillante, muy inteligente, de modo que lo sé por testimonio directo. La Revista Semana cometió la monstruosa injusticia de titular: ‘De héroe a Villano’ al coronel Hernán Mejía Gutiérrez; ¿Quién lo denunciaba? Un sargento que él metió a la cárcel por estar vendiendo munición a los paramilitares. El tipo se fue con los paras por un año, lo volvieron a coger y se acogió a la Ley de Justicia y Paz, y dijo: ‘Yo soy paramilitar y sé que el coronel Mejía Gutiérrez tenía vínculos con Jorge 40’. Se vengó porque lo metió a la cárcel. Entonces esa información le llega a Semana, y ahí yo veo la mano del PC3. Semana ve que es una primicia del carajo: un gran militar, Mejía Gutiérrez, el mejor militar de América en el año 99. No podían demostrarle nada, pero está preso hace cuatro años mientras le hacían el juicio.¿Los muchos casos denunciados sobre connivencia de miembros del ejército con paramilitares son un invento?No, yo lo que detesto es la polarización que invade el periodismo. Uno ve la injusticia que han cometido contra ciertos senadores. No estoy defendiendo a todos los parapolíticos. Evidentemente son atroces los asesinatos que, igual que la guerrilla, han cometido los paras, pero hay también injusticias. No todas las acusaciones que se hacen contra los llamados parapolíticos son verdad. En la investigación que hice yo, caso por caso, me di cuenta de que había muchos testimonios falsos, porque surgió el gran negocio de los testigos. Por ejemplo, el caso del coronel Plazas es evidente que es falso porque tiene testigos pagados. ¿Quién los pagó?Primero los ‘Paras’, porque cuando estaba en la dirección de Estupefacientes hizo muchas expropiaciones; y también los colectivos de abogados, porque si logran configurar un crimen de estado la indemnización es de US$500.000. La condena a Plazas es por la desaparición de gente que salió viva del Palacio de Justicia...No, es por la ‘supuesta’ desaparición. ¿Cuáles son los testigos? Dos. Un señor que firmó Villamil y que es Villareal o al revés, que dizque había pedido ayuda a Granada, Meta, para que mandaran el destacamento y se vino en helicóptero y que él entonces participó en esos actos “cuando el coronel Plazas da la orden de liquidar a esa gente en la Escuela de Caballería”. Resulta que yo he hablado con un sargento y un coronel que estaban en esa base y dicen que él estaba con ellos allá y llevaba la comida porque uno estaba enfermo. Y nunca hubo petición a Granada, Meta, para que mandaran tropa, ni había helicóptero, en esa época que volara de Granada a Bogotá. Lo que uno nota es que ese señor fue comprado. El otro testigo es un condenado que estaba en la cárcel de Cómbita. La suma de condenas que tenía por los delitos de homicidio y otros, es de 104 años. Y él mismo confiesa que le ofrecieron que le daban la libertad si daba declaraciones contra Plazas. ¿Qué había visto, si estaba preso por hurto, y por qué, 22 años después, esos dos señores declaran? Hay películas de noticiero que registran la salida de algunos, vivos, han sido identificados y encontraron en la antigua oficina de Plazas la billetera de uno de los magistrados. ¿Es mentira eso también?Yo creo es que se cometió una tremenda injusticia con él, al darle 30 años de condena. Él está pidiendo una veeduría internacional y yo voy a hacer todo lo necesario para que esa veeduría revise este caso. Los periodistas recogen las acusaciones, les dan gran difusión pero no investigan. Cuando uno lo hace, comienza a encontrar horrores por todos lados. Así lo escribí en un informe.¿Que opina de las ‘chuzadas’ del DAS?Es otra cosa que me han impugnado y yo lo sostengo: las chuzadas existen en todas partes del mundo, porque existe la guerra política. El terrorismo no solamente pone bombas sino que también tiene sus sistemas y sus aliados infiltrados, entonces la lucha contra el terrorismo la libra el Estado a través de los organismos de inteligencia y uno de los instrumentos de la inteligencia es la intercepción de las llamadas telefónicas. No chuzadas. Las órdenes venían de la Casa de Nariño como han confesado todas las cabezas del DAS, que se han acogido a sentencia anticipada...Aún así sigo confiando porque la chuzada no es delito y cuando se trata de luchar contra el terrorismo hay que seguir. Pero estaban interceptando a periodistas como Coronell y a la Corte Suprema...Y en la Corte Suprema trajeron falsos testigos y los pusieron a declarar, como el magistrado Velásquez, y tuvieron fiestas en lugares del país con narcotraficantes. ¿Ha habido corrupción?Sí, yo creo que hay corrupción en la justicia, totalmente, y que la justicia está fallando en Colombia de una manera espantosa. La guerra que está ganando la guerrilla es la guerra jurídica y ésta se vale de todos los instrumentos y ha infiltrado muchísimos organismos pero aquí no se han dado cuenta de que esa es la realidad. Cuando está renaciendo la guerrilla en muchas zonas, volviendo las vacunas, ¿dónde está la causa? Me lo decía a mí un comandante general del ejército, anterior: nunca la guerrilla ha sido tan golpeada como en este gobierno (el de Uribe) y nunca el Ejército ha sido tan golpeado. ¿Cree que el Ejército ha perdido iniciativa?Claro que sí. Y a mí me lo dicen los militares. El Comandante Jefe del Ejército, me lo dijo porque aspiraba tal vez a que yo se lo dijera a Uribe. Es un error haber suspendido la Justicia Penal Militar para contentar a Human Right Watch, Amnistía Internacional y demás. Hoy en día, te lo dicen desde un cabo hasta un general, ya no es lo mismo que antes, no hay la misma vigilancia. Hacen el balance y uno queda espeluznado porque volvemos a lo que ocurría hace ocho años. ¿Qué está pasando? Que ha llegado la guerra jurídica que involucra falsos testigos, cuya fabricación es muy fácil. Por otra parte, aquí no está jugando la presunción de inocencia. Y, luego, hay una noticia muy filtrada, peligrosa y pocos investigadores.¿Está diciendo que el gobierno Santos, en seis meses, ha bajado la guardia?La había bajado antes el propio Uribe. Eso fue un error. Por eso los que dicen que eso viene de atrás tienen razón, para no culpar a Santos. Ahí hay un dilema del presidente : si llega a decir restablecemos la justicia penal militar eso tiene mala presentación en el exterior porque: mirado desde Washington, con las situaciones propias de la distancia, los ejércitos latinoamericanos no son confiables y no lo son por lo que pasó en Argentina, en Chile, en Perú, pero, pensando en el TLC vamos a dejar que la justicia ordinaria se ocupe de estos casos, sin que se conozca exactamente cómo está funcionando. Es decir, tiene buena imagen hacia afuera pero el que la conozca hacia adentro se da cuenta de que está sesgada. A un gobierno como el de Santos le queda muy difícil restituir la justicia penal militar porque en el exterior la imagen es mala.En el interior también porque hay pocas condenas. Eso es lo que se cree y no es cierto. Esa es una leyenda, en cambio, la justicia ordinaria ha cometido injusticias tremendas, pero esa es una pelea que damos algunos, y nos ponen el rótulo de derecha, pero sí hay una falla y los resultados de esa falla los estamos viendo. La guerrilla vuelve a ganar espacio y se bajó la guardia en el sentido de que el ejército de tierra no controla todos los lugares, porque está metido en sus guarniciones que tienen un cubrimiento muy limitado si no salen las patrullas y el otro problema que estamos enfrentando, gravísimo, es el post conflicto, con el problema de los desmovilizados. En Colombia se hacen leyes preciosas, magníficas y mi pregunta es, ¿quién le da puesto a un tipo que haya sido guerrillero o paramilitar?

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