“Las ARL desconocen las enfermedades laborales”: Abogada laboral

Julio 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | El País.
“Las ARL desconocen las enfermedades laborales”: Abogada laboral

Los trastornos mentales laborales, en especial ansiedad y depresión, han aumentado el 43 %, según la Segunda Encuesta Nacional de la Salud y el Trabajo, del Ministerio.

Las ALR como entidades prestadoras de la seguridad social esgrimen mil circunstancias y así evaden sus responsa- bilidades y pisotean los derechos de los trabajadores”.

Colombia está entre los países más avanzados en América Latina en reglamentación y legislación laboral, dice Renán Alfonso Rojas, presidente del Consejo Colombiano de Seguridad, CSC. “Tenemos unas normas muy claras en materia de responsabilidades de los empleadores y de los trabajadores hacia la prevención de los riesgos”, dice.El funcionario considera que con la creación del Sistema General de Riesgos Laborales en 1994, hay una estructura de prevención y acompañamiento por parte de las Aseguradores de Riesgos Laborales, ARL, para dar un mejor servicio a empresarios y trabajadores en el infortunado caso de un accidente o enfermedad que requiera rehabilitación y tratamiento médico.Percepción que no comparte la abogada laboral Aleyda Patricia Chacón. “El Sistema General de Riesgos Laborales es perfecto, pero en el papel, porque las ARL son un negocio y como tal, tienden a desconocer las enfermedades laborales y en las EPS es igual”, dice. Pone de ejemplo a Nelson*, un operario de una ladrillera que manipula, sin descanso, parrillas metálicas de 30 kilos de peso. Por este movimiento repetitivo tiene daño en el manguito rotador bilateral (ambos brazos). Y aunque su EPS le diagnosticó enfermedad laboral porque no puede hacer fuerza ni alzar los brazos, no lo incapacita. Otras veces el diagnóstico ordena una reubicación, pero la empresa no la hace, lo expone al mismo riesgo mientras el empleado empeora, dice la litigante.“En esta oficina he visto gente llorar y hasta desear la muerte o hacer algo para quitarse la vida por el trato inhumano y cruel que les dan a personas que están hasta en silla de ruedas”, dice la abogada.Se refiere a Fabiola Salazar Mota, una de sus defendidas, que sufrió una caída en un piso mojado en 2011. El trauma de rodilla la dejó en silla de ruedas y dependiente de su esposo hasta para ir al baño. Por su postración desarrolló incontinencia severa, dermatitis seborréica y dermatitis de contacto e hipotensión y cayó en depresión y ansiedad, pero ni así le califican la minusvalía, la discapacidad y la deficiencia, que se miden por el impacto que acabó su vida social y familiar cuando tenía 51 años.“Colpensiones le dio 33 % de discapacidad, luego la junta regional le subió al 40 %, pero vamos a apelar ante la junta nacional porque en indicadores como ‘independencia física’, ‘no se mueve por sí misma’ y en ‘afectación de su vida social y familiar’, le dieron solo 1 %”, reclama la abogada.La profesional reconoce que también hay personas que buscan pensionarse a como dé lugar y se hacen las enfermas, pero hay calificaciones muy injustas en enfermedad y accidentalidad laboral.De hecho, la accidentalidad laboral se ha incrementado a casi 500.000 casos por año, debido a que hay más empresas y más empleo, pero hay una población cubierta más amplia. De hecho, las tasas muestran una disminución de la tendencia, dice el CCS.John Jairo Gómez Ortiz, hoy de 35 años, se cayó el 8 de mayo de 2012 al revisar una obra y dos años después no le pagan su incapacidad porque la ARL aún no lo califica. Gómez perdió su visión del ojo derecho, requirió una cirugía estética facial, sufre intensos dolores de cabeza, presenta pérdida de la memoria y trastornos de la personalidad y del comportamiento.“Aunque la entidad encargada de su rehabilitación determinó cerrar el caso el pasado 9 de mayo para que su ARL lo califique por pérdida de capacidad laboral, PCL, la ARL le autorizó diez terapias más y él sigue sin ingresos y con más angustia”, denuncia Chacón.“Ahora hay más inspectores del trabajo”: CCSUn compromiso de Colombia con la firma de los TLCs con Estados Unidos, Canadá y la UE es el fortalecimiento del sistema de inspección y vigilancia del Ministerio del Trabajo. Hasta hace 3 o 4 años el país contaba con solo 220 inspectores del trabajo. Ahora ya se duplicó su número y es más diversificado en su perfil. “Hay ingenieros y otras profesiones, que pueden hacer unas visitas más objetivas y más efectivas a los puestos de trabajo, ya que antes era solo abogados y como no tienen conocimiento de procesos industriales, les quedaba muy difícil hacer una buena identificación de los riesgos del trabajo”, explica Renán Alfonso Rojas, del CCS. El funcionario admite que “no estamos en el mundo perfecto, ni la situación es óptima, porque todavía falta llegar a sectores desprotegidos como la pequeña empresa, la agricultura, la minería artesanal y otros sectores de la economía informal que no están cubiertos por los sistemas de seguridad social. “Ese es uno de los retos grandes que tiene el país, darle cobertura a esa enorme masa de trabajadores desprotegidos”.Colombia tiene casi 20 millones de personas laborando, pero la cobertura de riesgos laborales cubre solo a 8.269.954. Significa que más del 60 % de la población que trabaja, no está vinculada con un contrato de trabajo formal y por lo tanto, no está cubierta por los programas de prevención.Rojas señaló que cada vez hay sanciones más fuertes, incluso de tipo penal cuando se demuestra la omisión o negligencia de la empresa en el cumplimiento de las normas y de los estándares de seguridad que la legislación colombiana prevé.“La escala de multas establecida por el sistema de riesgos del trabajo es cada vez más costosa, buscando incentivar el interés de los patronos por hacer una muy buena gestión de control de los riesgos”, concluyó.

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