“La seguridad ciudadana es una prioridad nacional”: Francisco José Lloreda

“La seguridad ciudadana es una prioridad nacional”: Francisco José Lloreda

Enero 23, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra / Editora Orden
“La seguridad ciudadana es una prioridad nacional”: Francisco José Lloreda

El alto consejero para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana, Francisco José Lloreda, explica los retos del nuevo cargo. “Cali suma ya varias décadas con una problemática en materia de criminalidad violenta”.

En Colombia la seguridad en las ciudades, hasta ahora, había sido manejada con políticas aisladas que dependían en su mayoría de los alcaldes. En los últimos dos años se prendieron las alarmas por el aumento de la violencia y la sensación de inseguridad en ciudades como Cali, Medellín y Bogotá. Por esta razón el presidente Juan Manuel Santos creó la Alta Consejería para la Convivencia y Seguridad Ciudadana, que se encargará de articular todos los esfuerzos en la lucha contra la criminalidad.“Este es un tema de vital importancia, que la gente más siente y reclama, sobre todo en la coyuntura que estamos viviendo”, expresó el propio Santos el jueves pasado durante la posesión del nuevo Alto Consejero: Francisco José Lloreda Mera.El funcionario habló con El País sobre sus metas y expectativas en sus cruciales funciones. Insistió en que “la seguridad ciudadana es prioridad nacional”.Es la primera vez que se crea este cargo en el país. ¿Por qué fue creado?Para impulsar una sola política de seguridad y convivencia ciudadana. Ello implica la articulación de las entidades del Gobierno Nacional en torno a un derrotero, y acordar un frente común con los gobernadores y los alcaldes. ¿Cuáles son entonces los retos de la Alta Consejería?Contribuir a mejorar la seguridad y la convivencia, en especial en ciudades con altos índices de criminalidad y problemas recurrentes de convivencia.¿Cuáles son los pilares de esa política?La política, en proceso de ser afinada, se basa en cinco ejes estratégicos: 1) Presencia y control policial; 2) Prevención social y situacional; 3) Justicia, resocialización y mejoramiento de medios de denuncia y respuesta; 4) Cultura de legalidad y convivencia, y 5) Ciudadanía activa y responsable. ¿Estos ejes responden a la totalidad de las causas y manifestaciones de violencia, por ejemplo, en ciudades como Cali y Medellín?Sí. Con un ingrediente adicional: estamos definiendo unos criterios de intervención a fin de focalizar y priorizar las acciones del Estado, teniendo en cuenta criterios técnicos y las especificidades de los entes territoriales.Hasta el momento en la lucha contra la violencia por parte del Estado el énfasis eran la guerrilla y el paramilitarismo, y no la seguridad y la convivencia ciudadana ¿Cambió la agenda?Evoluciona. Cumplida la desmovilización y reducida la capacidad militar de las guerrillas, era imperativo atemperarse a las nuevas modalidades criminales, en especial aquellas que se expresan en las grandes ciudades. Llega al cargo luego de un año de preocupaciones en seguridad y violencia en las principales capitales, ¿Qué sucede en estas ciudades?Debemos distinguir la percepción de la realidad. En algunas ciudades hay logros claros en materia de seguridad, pero la percepción no siempre es esa. En otras, hay un notorio deterioro, independientemente de cómo se perciba. No se debe entonces generalizar. Cada caso es único y así debe entenderse.La sensación en ciudades como Cali es de una inseguridad creciente. Las autoridades insisten en la disminución de algunos delitos. ¿Por qué no coincide esa percepción con lo que dicen las autoridades?Los reportes de delitos en el mundo entero no recogen la totalidad de la actividad criminal. Por una razón, porque no siempre se denuncia y no siempre las autoridades logran un conocimiento de la totalidad de los hechos delictivos. Es probable que exista un número significativamente mayor de hechos a los reportados y que ello explique esa no coincidencia. Pero también puede ser cierto que creada una percepción, ésta continúe, aunque la criminalidad, la reportada y la no reportada, esté disminuyendo.En Cali las muertes suben y bajan, pero nunca llegan a una cifra menor a 60 muertos por cada cien mil habitantes, ¿Se ha enquistado la violencia en la ciudad?Infortunadamente Cali suma ya varia décadas con una problemática seria en materia de criminalidad violenta, que sin duda encuentra su origen en el narcotráfico, que encontró, por diversas razones, campo fértil en la ciudad. Pero eso no significa que la violencia esté enquistada y estemos en una sin salida. Significa que debemos buscar políticas y medidas cada vez más efectivas. Expertos dicen que ha habido improvisación en el tema de seguridad en Cali últimamente, y que el Municipio de Cali no aporta lo que debe a seguridad…Si el propósito es golpear la criminalidad ello requiere el concurso no sólo de la Nación sino de las entidades territoriales y hacer de la seguridad una prioridad. No califico si eso ha ocurrido en Cali. Habrá ocasión para revisar de manera constructiva y conjunta, los aciertos, los errores y los desafíos. ¿El narcotráfico qué tanto ha influido en esta violencia?Colombia no tendría grupos armados ilegales ni altas tasas de homicidio de no ser por el narcotráfico. En el caso de Cali, el accionar del Cartel nos causó un daño inmensurable del que no nos hemos logrado reponer del todo. Muchos estamentos de la ciudad continúan permeados por el legado de esa política mafiosa, de la corrupción, y la violencia. La Policía dice que más del 60% de las muertes en la ciudad son por intolerancia de algunos ciudadanos, o problemas de convivencia...Es factible, aunque no siempre es fácil de precisar. Más cuando el grueso de los homicidios no se logra esclarecer. Pero de ahí a señalar que somos una ciudad culturalmente violenta o intolerante, como a veces se sugiere, es un error, es perverso. Debemos ser cuidadosos con las generalizaciones.¿Cree necesario restringir la tenencia y porte de armas de fuego?Sin duda. Por más controversia que se genere alrededor de este tema, debemos avanzar en esa dirección.La apuesta de la Policía en materia de seguridad es el Plan Cuadrante. ¿Cree que solucionará los problemas de inseguridad y violencia?El policía de proximidad, base del Plan, ha demostrado ser efectivo frente a ciertas modalidades criminales, pero no para todas. Es un componente valioso de la estrategia de presencia y control policial, pero no es la única.¿Cómo va a ser la lucha contra las bandas criminales?El Gobierno ya las viene combatiendo y con resultados importantes. Hasta hace poco eran 33 y hoy son siete. No significa que sea un desafío menor. Pero existe la disposición para erradicarlas, por las buenas o por las malas.¿Las bandas criminales son el principal problema para Colombia en las zonas rurales?No entro a calificar si son o no el principal problema en el área rural. Son la expresión de una nueva criminalidad de narcotráfico con una capacidad alta de adaptación y que sigue reclamando una acción decidida del Estado.Algunos organismos y ONG han llamando la atención de lo que llaman el “reencauche de los paramilitares”. ¿Es así?En todos los procesos de Desmovilización, Desarme y Reintegración se ha presentado el reciclaje de un número de violentos. Colombia no iba a ser la excepción. Más con el aliciente del narcotráfico. Pero esa situación no debe confundirse con un reencauche de paramilitarismo. Ese rótulo además de impreciso pareciera responder más a sesgos y móviles de orden político.

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