"La prioridad es la finalización del conflicto armado": Simón Gaviria

Febrero 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Argemiro Piñeros Moreno | Colprensa

Simón Gaviria, director de Planeación Nacional.

Para ello, el Plan Nacional de Desarrollo ayudará a consolidar la paz y a mejorar la calidad de vida de los colombianos en todas las regiones del país, señala Simón Gaviria, director de Planeación Nacional. El Pacífico será fundamental para el Gobierno, dice.

Simón Gaviria, director del Departamento Nacional de Planeación, tiene claro hacia donde va el Plan Nacional de Desarrollo, PND: ayudar a consolidar la paz, mejorar la calidad de vida de los colombianos y hacer del país cada vez más incluyente y equitativo. El funcionario habló con Colprensa y explicó los alcances del Plan. ¿Cuáles son los lineamientos generales del Plan de Desarrollo?El Plan se presenta en un momento histórico para el país. Es la posibilidad real de lograr que Colombia sea más pacífica, más educada y más equitativa. Es muy diferente a los que se han hecho en la historia de Colombia, porque se construyó de abajo para arriba, de la mano de la gente, desde las regiones, escuchando las inquietudes y necesidades de la población. El Plan se ha puesto metas y productos que suponen grandes retos pero que, a la vez, son realistas. Su cumplimiento está enfocado en el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos. Los temas de paz, equidad y educación son los aspectos que el Gobierno buscará consolidar en los próximos años. ¿Hasta qué punto fue consultado este Plan de Desarrollo con las comunidades? Por primera vez se hizo un ejercicio de participación democrática en la construcción de las bases del Plan tomando experiencias internacionales. Se ha elaborado teniendo en cuenta la inversión por resultados, tiene un enfoque regional e incorpora el nuevo concepto ambiental de ‘Crecimiento Verde’. Además se trabaja el presupuesto de inversión por resultados, mejorando la calidad y la eficiencia del gasto público en Colombia. Es un Plan Nacional de Desarrollo construido conjuntamente con las comunidades, a través de mesas de trabajo en 32 departamentos y Bogotá, 27 reuniones sectoriales y un recorrido por el país durante casi cuatro meses, en un proceso que vinculó a más de 7 mil personas en la elaboración directa. Como una de las innovaciones, el Plan tiene capítulos y metas regionales, concertados con las comunidades. ¿Qué garantía se tiene para que el Plan no vaya a estar desfinanciado, en especial por la caída en los precios del petróleo? Este es un Plan realista con los retos de la economía y la actual situación mundial. Hay un objetivo de seguir muy de cerca los resultados de la ejecución del gasto público. Además, si bien los ingresos petroleros son muy importantes para el país, hay otros sectores que le van a dar un gran impulso a la economía en los próximos años.Los sectores de la construcción y la industria manufacturera se convertirán este año en los motores más poderosos de la economía colombiana y compensarán, en gran parte, lo que el país pueda perder por la caída de los ingresos derivados del petróleo, afectado por la baja de los precios internacionales.Colombia está en una mejor situación que otros países de América Latina, como Chile y México, que sí sufren de manera fuerte los efectos generados por la caída de los precios de productos minero-energéticos en los mercados internacionales y no cuentan con grandes proyectos de infraestructura que les generen inversiones significativas. ¿Cuáles son y cuánto dinero hay en los compromisos asumidos frente al proceso de paz y el posconflicto? El Plan fue formulado teniendo en cuenta el propósito inaplazable de avanzar en la construcción de la paz. El centro de sus prioridades es la finalización del conflicto armado, la garantía de derechos de todos los ciudadanos y el fortalecimiento de las instituciones desde el enfoque territorial. El Plan avanza en propuestas que permitirán posteriormente poner en marcha los diferentes acuerdos logrados en una firma de fin de conflicto y la posterior refrendación por parte de los colombianos. ¿Cuáles son esas metas? Reducir la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes de 27,8 a 23,0 para el año 2018; avanzar en la reparación individual y colectiva para pasar a 920.210 personas reparadas en 2018; reducir la pobreza rural del 42,8% a 36,0%; cerrar brechas sociales en los municipios afectados por el conflicto, reduciéndolas del 38,6% al 28,8% y aumentar el porcentaje en el PIB para pasar del 28,8% al 29,5% en el 2018. Las estrategias para la nueva realidad que tendrá que afrontar Colombia luego de un eventual acuerdo de paz conllevan a preparar y adecuar la institucionalidad y a generar las capacidades para garantizar la satisfacción plena de derechos ciudadanos en un escenario de postconflicto. ¿Se garantiza por la vía de este Plan de Desarrollo las metas del Gobierno en materia de hacer de Colombia uno de los países más educados?La educación es uno de los pilares fundamentales del Plan. Para que Colombia sea la más educada en el 2025, el Plan contempla varias acciones dirigidas a mejorar la calidad y ampliar la cobertura con metas concretas para el cuatrienio. Por ejemplo, la implementación de la jornada única escolar, que requiere de la construcción de aulas, colegios y la infraestructura necesaria. Tiene como objetivo que en el 2018 cubra a 30% de la población estudiantil. El reto de mejorar la educación del país es también una apuesta por la construcción de la paz para alcanzar ese nuevo país, más equitativo y más educado. ¿Cómo podrán entender los colombianos la propuesta del Plan de Desarrollo en cuanto a equidad, cuando esta realmente compromete muchos sectores? El propósito es trabajar especialmente en frentes como la salud y la educación en las regiones más desprotegidas del país. Un tema central es el embarazo adolescente, que es la principal trampa de pobreza de un país. Si logramos controlar ese fenómeno habremos hecho un gran avance. La meta del Plan Nacional de Desarrollo es bajar los casos de embarazo adolescente entre los 15 y 19 años del 19,5% al 18% en 2018. Teniendo en cuenta este panorama, las acciones del Gobierno para afrontar el tema del embarazo en la adolescencia y la construcción de proyectos de vida para las jóvenes y niñas menores de 14 años, le apuestan a una estrategia de prevención, con énfasis en los departamentos con las mayores tasas de embarazo como Amazonas (35,4%), Guainía (33,8%), Putumayo (32%) y Vichada (31,3%), y en aquellos municipios donde se concentran los nacimientos en mujeres menores de 20 años. En vivienda, igualmente hay una política orientada a brindar un mayor acceso, especialmente para los colombianos más pobres. Todas estas políticas se deben articular entre el Gobierno Nacional y las regiones. ¿En la discusión en el Congreso, hasta dónde el Gobierno permitirá que le hagan modificaciones al proyecto?El ejercicio de escuchar las necesidades de las comunidades y priorizar los proyectos visionarios y viables permitió incluir en el Plan los mayores anhelos sociales de todas las regiones. Las necesidades expuestas por los colombianos coinciden con las prioridades que tiene el Gobierno en su Plan para el cuatrienio 2014-2018. En el articulado están consignadas acciones y metas para reducir la pobreza, acabar con la inequidad en salud, educación e infraestructura. El Congreso tiene todas las facultades para introducir modificaciones al proyecto del Plan, esa es la esencia de su trabajo. Confío en que las discusiones y debates en comisiones y plenaria permitan enriquecer el proyecto en el fin único de construir una nueva Colombia en paz, equitativa y educada. De acuerdo al nuevo esquema que se tiene en el Sistema General de Regalías, ¿cómo se invertirán estas en las regiones por cuanto crece el descontento de las autoridades locales? Con el nuevo esquema del Sistema General de Regalías queremos ser más ambiciosos y pasar de pequeños proyectos, con un limitado impacto local, a grandes proyectos con trascendencia regional. Ese es el espíritu del nuevo esquema que está siendo desarrollado por el Departamento Nacional de Planeación. Este esquema es bastante positivo para el desarrollo económico y social del país, pues ha permitido beneficiar como nunca a entes territoriales que anteriormente no tenían acceso a este tipo de recursos. Dentro de poco vamos a dar a conocer el presupuesto de inversión de regalías, pero desde ya podemos decir que no es cierto que vayamos a dejar la ‘olla raspada’ para los alcaldes y gobernadores que sean elegidos el próximo 25 de octubre y que van a asumir sus mandatos el primero de enero del próximo año. Ellos tendrán asegurados por lo menos el 50% de los recursos que se aprueben para el bienio, porque así lo dice la ley. ¿Realmente se garantiza el dinero para obras tales como el Metro de Bogotá y las autopistas de Cuarta Generación, entre otras? En cuanto a la financiación de esta obra de gran envergadura, en el marco de la Ley 310 de 1996 la Nación puede aportar recursos entre el 40% y el 70% del valor de los proyectos de transporte masivo, por lo que su participación definitiva en este caso se definirá en función de los recursos disponibles y de los resultados de un estudio que realiza la Financiera de Desarrollo Nacional (FND). Las autopistas de cuarta generación, que son la gran apuesta del Plan a futuro y que jalonarán gran parte del crecimiento de este cuatrienio, tienen los recursos garantizados. A través del Confis hemos reservado los aportes de la Nación.

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