“La peor cornada fue la hepatitis C”: César Rincón

“La peor cornada fue la hepatitis C”: César Rincón

Marzo 08, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
“La peor cornada fue la hepatitis C”: César Rincón

César Rincón, ex torero colombiano.

El maestro César Rincón padeció este mal en los años 90. Hoy, ya curado, es el vocero de la campaña que busca tratar la enfermedad a tiempo.

Una cornada que recibió en Palmira le cambió la vida al maestro César Rincón, en plena cúspide de su carrera en el toreo. La transfusión de sangre que lo salvó de morir ese 2 de noviembre de 1990, fue, al parecer, la causante del contagio de hepatitis C, mal que lo puso a luchar por su vida y que hoy lo convierte en el vocero de la campaña de la Asociación Colombiana de Hepatología. En Colombia se estima que más de 300.000 personas están infectadas con el virus C y la gran mayoría de ellas no han sido diagnosticadas porque esta es una enfermedad silenciosa. ¿Cómo se dio cuenta que estaba enfermo de hepatitis C?A mí me cambió la vida en el 91. Triunfo en esa época y tengo un exceso de festejos ese año, unas cien corridas, cuando el año anterior toreaba en unas quince y en los años 1988 y 1989, unas cinco veces. Me la pasaba viajando de Madrid a Barcelona, de allí a Almería y luego a Sevilla y muchas veces viajaba en carro. En esa época no quería ni comer, lo que deseaba era dormir porque pensaba que era agotamiento. Mi hermano Luis Carlos me dijo que consultáramos al médico para que me diera hierro o vitaminas y fue cuando en el análisis de sangre se me diagnosticó la hepatitis C. Se rumoró que el contagio fue tras el episodio de la cornada en Palmira, donde usted fue atendido y le hicieron una transfusión de sangre...Tengo la cornada de Palmira que toca la arteria femoral, eso me afecta muchísimo y desde luego tienen que donarme sangre. Agradezco a tanta gente tan linda que se acercó a donar, gracias a eso estoy vivo. Luego consulto al médico por el excesivo agotamiento. Me hacen un examen de sangre y efectivamente tengo el mal. ¿Cuánto tiempo transcurre entre el día que usted adquiere la enfermedad y el ser diagnosticada?El 2 de noviembre de 1990 fue la cornada en Palmira y el diagnóstico fue en 1992. En plena cúspide de mi carrera los médicos me dicen que tengo la enfermedad, pero yo en ese momento no empecé el tratamiento.¿Usted tenía idea en esa época de lo que era la hepatitis C?No, hasta ese día en que los médicos me dijeron de que se trataba. Pero yo en ese instante, y fue una irresponsabilidad mía, decidí no comenzar el tratamiento. ¿Por qué?Porque como todo en la vida, yo tenía que consolidar la profesión. Mi triunfo en 1991 era muy importante, pero más lo era mantenerlo durante muchos años para poder llegar a ser figura del toreo. ¿Era consciente de los riesgos a los que se enfrentaba por no tratar este padecimiento a tiempo?Los médicos me lo advirtieron, pero en ese momento tuve en cuenta que llevaba nueve años esperando un triunfo, luchando tan fuerte, para que la vida me dijera: usted se tiene que retirar porque los efectos secundarios del tratamiento no te dejan realizar todo normal. Entonces me dije: yo no puedo abandonar mi profesión ahora.¿Cómo fue seguir trabajando en medio de esta situación?Afortunadamente me consolidé como figura del toreo, pero la enfermedad seguía avanzando y en 1999, con 34 años, tuve que decirle adiós a la profesión porque ya el virus había avanzado tanto que tenía dejar las plazas. Menos mal no tenía cirrosis. En 1999 comienzo el tratamiento. ¿Cómo fue este proceso?Muy agresivo, son muy grandes los efectos secundarios, como la pérdida de apetito y de pelo, se baja totalmente de peso, da ansiedad y depresión, náuseas e insomnio. Es una especie de quimioterapia. Muchos compañeros de enfermedad con los que hacíamos mesas redondas en Madrid decidían abandonar el tratamiento por lo fuerte, pero toca perseverar y yo decidí luchar con tal de vivir.¿Cómo se siente hoy?Bien, afortunadamente no tengo el virus. Mi tratamiento me sirvió muchísimo, fue muy largo, pero gracias a Dios salí adelante. En el 2002 vuelvo a torear hasta el 2005, cuando me retiré.¿Cuál es su consejo para los que tienen hepatitis C?Que no abandonen el tratamiento, que luchen por la vida, que sí yo fue capaz de salir adelante los demás también pueden. Es mejor seguir con el tratamiento a tener que esperar un transplante de hígado. Lo más importante es ser constante.¿Qué fue más difícil para usted, enfrentarse a los toros o la hepatitis C?No hay cornada tan fuerte como la hepatitis. La cornada más dura que recibí en mi vida fue el 2 de noviembre en Palmira, donde me partió una arteria y perdí mucha sangre. Yo sí entré en el túnel y me acuerdo que alguien decía en el hospital: se nos va. Pero aunque esta cornada fue tan fuerte, al mes ya estaba toreando, reaparecí el 8 de diciembre en la plaza de Quito. Con la hepatitis C me demoré un año y medio para recuperarme. Fue una gran lucha.Sobre la enfermedadLa hepatitis es una inflamación del hígado que generalmente es causada por un virus. El virus C es el causante de esta clase de hepatitis.Este se transmite a través del contacto con sangre infectada. Las vías de transmisión son: transfusiones de sangre, intervenciones médicas y dentales en las que el equipamiento no es esterilizado de forma adecuada, compartir jeringas —en el caso de las personas drogadictas—, compartir máquinas de afeitar y cepillos de dientes, realizarse tatuajes, ‘piercing’ o la manicura con equipos no esterilizados. La tinta de los tatuajes puede albergar el virus C y ser fuente de la enfermedad.La patología es asintomática. “En el sistema de salud no se está detectando la enfermedad porque las personas no consultan debido a que no tienen ningún síntoma y no acuden al médico. Por ello es importante que la población que estuvo expuesta a los factores de transmisión, solicite a su médico una prueba para detectar la hepatitis C”, dijo la presidenta de la Asociación Colombiana de Hepatología, Janeth Suárez.Según el gremio médico, se estima que más de 300.000 colombianos pueden estar infectados con hepatitis C y no lo saben. La enfermedad está incluida en el Plan Obligatorio de Salud. “Si la enfermedad no es detectada y tratada a tiempo, esta se convierte en cirrosis y posteriormente en cáncer de hígado. La enfermedad tiene cura, pero es necesario diagnosticarla a tiempo”, dijo la especialista.En cifrasCien caleños fueron encuestados por la firma Datexco. El sondeo se hizo vía telefónica a hombres y mujeres mayores de edad en los seis estratos.¿Qué tanto conoce?A la pregunta sobre qué tanto conocen los caleños sobre la Hepatitis C, el 57% de los encuestados contestaron desconocer la enfermedad.¿Cómo se contagia?En la misma encuesta, el 48,8% de los caleños encuestados contestaron que no saben cómo se transmite el virus de la Hepatitis C.Por transfusiónEl 45,5% de los caleños que aseguraron conocer sobre la enfermedad contestaron que la transfusión de sangre es una forma de contagio.Contacto sexualEl 59,1% de los encuestados en Cali por Datexco contestaron que el contacto sexual con un enfermo es una de las formas de transmisión de la Hepatitis C.Por agua o comidaEl 13,6% de los caleños consultados cree que la enfermedad se puede contraer por el consumo de agua o comida contaminada.¿Tiene cura?El 53,5% de los caleños encuestados aseguró que la Hepatitis C no tiene cura. El 46,5% respondió que sí existe remedio para la enfermedad.

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