La peligrosa obsesión por detener el tiempo

La peligrosa obsesión por detener el tiempo

Febrero 06, 2017 - 11:46 a.m. Por:
Elpais.com.co
La peligrosa obsesión por detener el tiempo

Tratamiento. La razón de que mujeres y hombres se apliquen la toxina botulínica es para borrar y disimular las líneas de expresión en el rostro. Los costos por sesión oscilan entre los $750.000 y $900.000. La duración de los efectos del producto está entre los 3 y 6 meses.

Abusar de la toxina botulínica, cuyo producto más conocido es el Botox, produce parálisis facial. Estudio de la Universidad Nacional dice que es una enfermedad y médicos que es adictiva. Falsos centros de estética la aplican.

Martha Cecilia tiene 62 años y una adicción por la belleza inusitada. No sale a la calle sin maquillaje, jamás va al supermercado sin ‘blower’ y desde hace dos años es adicta a la toxina botulínica, ese medicamento ‘milagroso’ que tras una hora de aplicación en el rostro atenúa arrugas y hace olvidar el tiempo. “Es asombroso”, asegura.Sin embargo, el pasado mes de abril tras aplicarse la toxina, comenzó a experimentar una tenue parálisis facial entre la frente y su ojo izquierdo, muy cerca de la sien.Según ella, en dos años sólo ha usado la toxina cuatro veces y eso que cada seis meses, sin ningún problema. Además, asiste a centros estéticos reconocidos, aunque admite que no se fija en el producto cuando lo aplican.“La tenue parálisis hace sentir que no tengo ojo izquierdo”, dice la mujer. “Jamás me he pasado de la dosis permitida, la mía no pasa de 55 miligramos. Me sorprende que me pase esto cuando me dijeron que podía aplicarme esta toxina las veces que quisiera y no tendría problema”, agrega la paciente que dejó de salir a la calle.Martha Cecilia pagó $880.000 por una sesión de la toxina. Esta consiste en aplicar la sustancia (entre 55 y 75 miligramos) en varias líneas de expresión. Si el paciente es hombre su costo puede ascender a $1’200.000. La razón: los músculos son más fuertes.El médico cirujano y estético Martín Carrillo advierte que “abusar de la toxina botulínica puede producir una parálisis facial de entre cuatro y seis meses y una flacidez permanente. La gente cree que se inyecta esta toxina y que inmediatamente rejuvenece la piel, pero lo que hace es al paralizar los músculos, desaparecer las arrugas”.Según Jorge Quiñones, toxicólogo de la secretaría de Salud Municipal, una sobredosis de esta toxina no sólo conlleva a una parálisis muscular. El médico advierte además, sobre síntomas como ojos secos, dermatitis, parálisis nervio-craneal, conjuntivitis y visión borrosa, “algo sumamente delicado en la salud de una persona”.Otros efectos secundarios que puede producir el abuso de la toxina, según médicos consultados, son debilidad muscular cervical y dolor local en el punto de la inyección, trastornos generalizados de la función muscular, inflamación o infección en el punto de inyección o aparición de anticuerpos.Martha Cecilia sostiene que “las únicas recomendaciones que he tenido por especialistas es esperar que la dosis desaparezca o sea absorbida naturalmente y que los músculos regresen a su posición original”.Luis Leonardo Holguín, químico de la Unidad Ejecutora de Saneamiento del Valle, EUS, explica que la toxina botulínica es un componente orgánico, que es absorbida por el cuerpo, algo que no ocurre, por ejemplo, con la silicona o la parafina.Sólo cinco productos autoriza el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, para ser usados en procedimientos estéticos de rejuvenecimiento y que según la entidad están en el grupo de la dermatología.Las marcas que tienen los registros en regla son: Botox, Dysport, Lantox 100U, Lantox 50U y Siax (ver recuadro aprobados). Según la Unidad Ejecutora de Saneamiento del Valle, el producto Defi-max que se consigue en el mercado local, no está autorizado. ¿Una nueva enfermedad?Según un estudio de Felipe Coiffman, médico e investigador de la Universidad Nacional de Colombia y la Fundación Santa Fe de Bogotá, “los desastrosos resultados producidos por las inyecciones de ciertas sustancias inyectables para rellenar arrugas me llevaron a crear el término ‘Alogenosis iatrogénica’”.Coiffman explica el término: “es producido por sustancias extrañas al organismo”. El estudio del especialista arroja que en Latinoamérica un millón de pacientes ha recibido alguna vez estos tratamientos –no sólo con la toxina- y no todos han reaccionado bien a estas prácticas inyectables.Pero lo que preocupa a algunos especialistas es la adicción que genera la toxina. “Es tan adictiva que aún sin finalizar el efecto de la aplicación, que dura entre cuatro y seis meses, a los tres meses algunos están buscando una nueva inyección”, cuenta el médico Carrillo, cuyas pacientes en su gran mayoría están entre los 30 y 40 años.De acuerdo con el psicólogo Benjamín Herrera, “iniciar tratamientos para rejuvenecer a los 30 ó 35 años es un problema más de autoestima que estético. Alguien que tome esa decisión no lo hace por vanidad, sino por el qué dirán de la arruga, de la línea de expresión que al espejo no gusta”.Un problema adicional es que algunos centros estéticos de dudosa reputación engañan a los pacientes aplicando sustancias peligrosas.Juliana, una mujer de 47 años, aceptó la aplicación de la sustancia en algunas líneas de expresión que tenía en la frente y terminó pidiendo ayuda a gritos. Al parecer, le suministraron una sustancia similar a la silicona, según el dermatólogo que la atiende, y ese material desconocido le creó abultamiento en esa parte de su rostro.El investigador Coiffman advierte que se han hallado en este tipo de aplicaciones inyectables sustancias como silicón líquido, aceite mineral, grasa de origen animal y parafina. Actualmente, en la Fiscalía de Cali cursan cuatro procesos por lesiones personales por asuntos estéticos, pero ninguno con referencia a la toxina botulínica. Se sostiene la ofertaJuan Fernando Pedrosa, de la Secretaría de Salud Municipal, a través de la oficina de Salud Pública determinó que existen 570 establecimientos que actúan bajo el nombre de centros de estética que realizan este tipo de prácticas, de ellos, el 10% ofrece sus servicios en casas y apartamentos.El País conoció que Salud Municipal cerró este año el Centro de Estética Versalles en Cali porque halló que la persona que hacía los procedimientos invasivos (inyectados) no era médico como lo ordena la ley, sino una persona con estudios en cosmetología y estética. Curiosamente, el lugar tenía todo en regla: Cámara de Comercio y uso del suelo.“Hoy cualquier persona hace un curso de cosmetología y entra a un centro estético a aplicar toxinas”, dice el funcionario Pedrosa. Según el estudio del investigador Coiffman, el 70% de estas sustancias han sido inyectadas por cosmetólogas o por personal paramédico, es decir, por personal no idóneo.Según la subdirectora de Medicamentos y Productos Biológicos del Invima, Martha Cecilia Rodríguez, “sólo los médicos especialistas con alto conocimiento en aspectos anatómicos y fisiológicos, entrenados en la administración del mismo pueden aplicar la toxina. Asimismo, deben ser comercializados bajo fórmula médica”.Si bien la toxina se sigue aplicando, según el médico cirujano Carrillo, ha mermado la ‘adicción’ de las mujeres por la toxina. “Hoy, existen procedimientos como Radiofrecuencia (que lucha contra la flacidez y la celulitis) o el láser fraccionado (para rejuvenecer la piel o tratar cicatrices de acné), procedimientos mucho más duraderos y eficaces”, agrega el médico.Según datos de Allergan de Colombia, importadora del Botox, en 2009, de los casi 10 millones de procedimientos estéticos realizados en Estados Unidos, el 85% fueron tratamientos no quirúrgicos. Aunque de 2008 a 2009 se registró un decrecimiento del número total de procedimientos, el tratamiento más popular siguió siendo el Botox. Marcas aprobadas Botox. Allergan de Colombia. Fabricante irlandés. Dysport. Laboratorio de Biotecnología o Pharma Byotec S.A. Fabricante inglés. Lantox 100U. Dermacare S.A. Fabricante chino. Lantox 50U. Dermacare S.A. Fabricante chino. Siax. Global Skin Ltda. Fabricante coreano.

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