"La paz necesita un nuevo modelo económico": Clara López

Diciembre 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa

"La gente no ha caído en cuenta que el conflicto armado de Colombia tiene causas sociales, políticas y económicas muy profundas que han sido muy invisibilizadas", dice Clara López.

Clara López, presidenta del Polo Democrático, asegura que el país tiene voluntad para la paz, pero no para las reformas que se requieren.

Para la excandidata presidencial Clara López la firma de un acuerdo de paz en La Habana pareciera ser solo la puerta de entrada a la transformación que necesita el país.Por eso, los ejes centrales de las reflexiones de la actual presidenta del Polo Democrático Alternativo son la necesidad de profundizar “la frágil” democracia colombiana y el cambio del modelo económico que impera en el país. De esos temas y de sus posibilidades para la Alcaldía de Bogotá habló con El País, en el marco de la Cumbre por la Paz que organizó la Universidad Libre seccional Cali.¿Cómo llegan las partes a este nueva fase del proceso?Me parece que, paradójicamente, lo que pasó (secuestro del general Alzate) fortaleció el proceso de paz, porque denotó un compromiso serio y una voluntad política de parte de las Farc y también fortaleció la posición del Gobierno en la mesa. Es muy importante continuar la negociación, pero no en medio del conflicto. El cese bilateral que hemos exigido de tiempo atrás está a la orden del día y sino se puede, sería importante que sea unilateral, con una reciprocidad negociada por parte de la Fuerza Pública, porque nadie va a bajar las armas, si le siguen disparando.¿Cree que establecer una zona de concentración puede ser una alternativa viable para las Farc?Me parece que en la mesa de La Habana se está haciendo algo mucho más profundo. Hay una comisión técnica, dentro del último punto de la mesa, que ya va hacia la terminación del conflicto con el cese al fuego definitivo, con participación de altos oficiales de la Fuerza Pública y los comandantes guerrilleros y me parece que allá es donde se va a determinar cuál es la mejor forma para concretar ese, que es el objetivo final del proceso de La Habana.¿Ve factible que se firmen los acuerdos y que haya paz en el 2015?Estoy leyendo un libro sobre Jerusalén y, desafortunadamente, la guerra ha acompañado a la humanidad desde sus inicios; la violencia para solucionar los conflictos parece que no cesa, pero la terminación del conflicto sí, y es fundamental porque allí se abrirán las compuertas de la democracia y no habrá más justificación para reprimir la movilización social y política con la excusa de que está infiltrada por la guerrilla. El país se ha concientizado de la necesidad de profundas reformas tanto en el campo como en la ciudad, que garanticen la vida digna de todos los colombianos y la democracia va a permitir organizar a la sociedad en torno a esos cambios.Afirman que el posconflicto será más difícil que el proceso mismo...Nada es fácil. Quienes andan pensando de manera simplista que el problema es eliminar físicamente a la guerrilla o hacer que se rinda en la mesa de La Habana porque no pudieron derrotarla en el campo de batalla, se equivocan. El conflicto sobre la tierra en Colombia es de profundas dimensiones y de raíces históricas y tenemos que resolverlo de fondo con un nuevo modelo económico a la colombiana. Sería lo único que le dará elementos serios a la construcción de paz y reconciliación, pero, desde luego, llevará mucho tiempo.¿Cómo sería ese nuevo modelo económico?Es parte del debate político. Yo pienso que tenemos que renegociar los tratados de libre comercio para poder reindustrializar el país y garantizar un desarrollo rural integrado. Dotar de tierra a los campesinos sin tierra o con poca tierra, garantizarles los derechos a salud, educación, pensión y al trabajo decente a los colombianos. ¿Cómo lo vamos a hacer? es el tema del posacuerdo y vamos a seguir luchando por ese cambio, fundamental en nuestro accionar político.¿Es un cambio viable en un país que, se dice, ha estado ‘cómodo’ con la guerra durante 50 años?La gente no ha caído en cuenta que el conflicto tiene causas sociales, políticas y económicas muy profundas que han sido muy invisibilizadas. El despojo se convirtió en un objetivo mismo del conflicto. Ocho millones de hectáreas ha calculado la Comisión de Memoria Histórica que se le despojaron a más de cinco millones de desplazados, ese es el reflejo de un modelo económico inaceptable, que ha sucedido a la sombra de la indiferencia de una sociedad que cree que esa acumulación pasa solo en la guerra. Pero la privatización de los servicios públicos y los derechos a la salud, a la educación y a la vida han corrido por el mismo camino: antes eran bienes públicos y ahora están atravesados por el ánimo de lucro. Hay que dejar de gobernar para solo unos pocos.¿Cuál es su opinión sobre la justicia transicional?Es muy importante recuperar el contenido del delito político que contempla nuestra Constitución, que en mala hora lo fueron vaciando de su contenido, lo que plantean el Fiscal y el doctor De la Calle es de la lógica, porque nos quedaríamos con el solo delito a la rebelión y este, sin delitos conexos, es pararse en una plaza a echar discursos y de eso no se trata la guerra. Si queremos la paz, vamos a tener que generar condiciones para que la justicia transicional cobije a los guerrilleros, a los miembros de la Fuerza Pública que delinquieron en medio del conflicto, a los paramilitares que llamaron a apoyarlos en esta guerra interna tan degradada y a los comerciantes, empresarios, políticos, que los apoyaron en su accionar. Todos tienen distinta responsabilidad y deben tener un tratamiento diferente, pero todos deben comprometerse a decir la verdad, a reparar a las víctimas y a sanciones alternativas al pago de la cárcel, que nadie está dispuesto a aceptar.¿Y que piensa de las reformas que el Gobierno está impulsando para garantizar la paz?Aunque dijeron que iba a haber una veda legislativa sobre los temas de La Habana, todo lo que se ha presentado a consideración del Congreso pareciera ir en contravía de lo que se está acordando en la mesa. La ley que pretende legalizar los baldíos apropiados indebidamente por grandes terratenientes, la reforma de equilibrio de poderes, que no incluye ni una coma sobre los derechos del ejercicio de la oposición en este país, son temas que lo llaman a uno a la reflexión. Uno ve que hay voluntad de llegar a acuerdos de paz en la mesa de La Habana, pero no ve voluntad de cambios. El país va por un muy mal camino y a nosotros nos corresponde enderezar ese camino.¿Quiere decir que está arrepentida de haber apoyado al presidente Santos en la reelección?De ninguna manera. Yo jamás pensé que el presidente Santos iba a cambiar su modelo económico, por eso lo objeté durante toda la campaña presidencial, pero en la segunda vuelta el tema a decidir no era el modelo económico, que lo compartían Santos y Zuluaga, era apoyar la mesa de La Habana o callar para que siguiera con fuerza un posible triunfo de Zuluaga, que la iba a eliminar, y yo escogí el voto por la paz y no me arrepiento.Pero ese voto le generó grandes diferencias con el senador Robledo...Esos son debates sobre la coyuntura política y la apreciación de la realidad en la que se mueven las distintas fuerzas en el país. No creo que la derecha sea una sola en Colombia. Veo que hay una extrema derecha que insiste en ponerle palos en la rueda al proceso en La Habana, y otra institucional que está gobernando y está empeñada en llegar a los acuerdos. Creo que es una diferencia bastante grande, así tengan el mismo modelo económico, y por lo tanto merecen un tratamiento diferente, porque una extrema derecha como la que se ve en sectores del Centro Democrático es muy peligrosa para el país.Insisto en el tema de Robledo, ¿cree que él está pidiendo su cabeza?No creo eso. Digamos que se daría a entender por el grado de beligerancia con el que a veces él se refiere al tema, pero en materia de rivalidad política no basta con pedir la cabeza y no creo que esté en ese trance. Él tiene una visión distinta a la mía, pero ambas caben dentro del amplio espacio del ideario de unidad que nos convoca en el Polo Democrático Alternativo. ¿Cuál sería el papel de su partido en una Colombia sin conflicto?Yo tengo esperanzas fundadas de que con la finalización del conflicto vamos a poder profundizar esta democracia frágil, incompleta, que tenemos, y en una democracia más amplia vamos, con seguridad, a poder conformar las grandes mayorías necesarias para llevar adelante los cambios que esta clase gobernante durante los últimos gobiernos no ha tenido la voluntad política ni siquiera de considerar.¿Cómo se está preparando el Polo para las elecciones?El Polo Democrático Alternativo va a participar de las consultas del 19 de abril para elegir delegados y delegadas a su cuarto Congreso Nacional, que es el órgano decisorio del partido, y que tendrá lugar a mediados de mayo.¿Allí van a definir sus estrategias?Antes del congreso ya las tenemos que haber adoptado en la mayor parte de los casos, a no ser que haya un cabo suelto o algún tema sobre el que no haya acuerdos, en cuyo caso se llevaría al congreso. Pero en términos generales nos tenemos que mover antes porque el congreso es a finales de mayo y solo un mes después se acaba el plazo para inscribir candidatos.¿Terminará entonces su función como Presidenta del partido?Sí. Uno de los principales puntos es la renovación de las directivas y la proyección de la política de turno.¿Cuáles serán las banderas del Polo en los comicios?Una de ellas continuará siendo el respaldo a los diálogos de La Habana y, en caso de que se tenga la refrendación de los acuerdos, obviamente llevaríamos esa bandera. El poder local es algo que nos interesa muchísimo y vamos a participar en todos los temas relacionados con el apoyo a las reivindicaciones y movilizaciones campesinas. Debemos elegir personas que den garantía de transparencia en el manejo de los dineros públicos. Hay una enorme preocupación por el decaimiento de los controles administrativos y el uso de los recursos.¿Van a tener coaliciones con la Unidad Nacional? La Unidad Nacional ya ha tomado sus determinaciones. Ellos van con candidatos propios y nosotros también iremos con los nuestros. ¿Le suena la candidatura a la Alcaldía de Bogotá? Estoy figurando en una posición bastante privilegiada con las propuestas iniciales en el partidor. Vamos a tomar con mucha seriedad esta posibilidad, que voy encaminando con los tiempos de mi partido.

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