“La ley de víctimas tiene enemigos legales e ilegales”: Juan Fernando Cristo

Julio 31, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa
“La ley de víctimas tiene enemigos legales e ilegales”: Juan Fernando Cristo

Juan Fernando Cristo, exsenador y expresidente del Senado.

El exsenador dice que en la pasada legislatura se aprobaron muchas leyes importantes para el país. “En 4 o 5 meses debería haber un texto de acuerdo de paz”.

Juan Fernando Cristo, quien llevó las riendas del Senado hasta el pasado 20 de julio, se ha convertido en uno de los líderes liberales clave para el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, al punto que ya muchos lo dan como fijo en el nuevo gabinete. Cristo, impulsor de la Ley de Víctimas, habla de lo que fue su gestión en el Congreso y el futuro fuera de esa corporación.¿Cómo cree que le fue en su paso por la Presidencia del Senado. Algunos no dudaron en criticarlo por su estrecha cercanía al Gobierno, pero hubo también quienes destacaron lo hecho? Creo que quien tiene que evaluar lo que se hizo es la gente, la ciudadanía y los partidos políticos. Sin embargo, me voy contento, primero, porque pudimos hacer una presidencia austera en el gasto, con transparencia en la ejecución y sin ninguna clase de cuestionamientos. Segundo, porque a pesar de que la última legislatura siempre coincide con las elecciones pudimos sacar leyes muy importantes como la que sanciona a los conductores ebrios en el país, la que aumentó el presupuesto para el sector agropecuario, la aprobación de una ley de extinción de dominio, el referendo para la paz, y muchas otras iniciativas relevantes. En tercer lugar, creo que era muy importante para el Congreso tener una paz política en época de elecciones y lo logramos garantizándole los derechos a los partidos políticos. ¿Cuál es el balance de su último periodo en el Senado? Me voy con la satisfacción del deber cumplido, con la frente en alto de haber dejado bien el nombre de Norte de Santander en esta Presidencia del Senado y durante los últimos 16 años en el Congreso.¿Dieciséis años fueron suficientes para sacar adelante el trabajo que usted aspiraba lograr como congresista? Suficientísimos. Cuando llegué al Senado, en el 98, pensé que iba a durar ocho años máximo y me doblé, pero creo que valió la pena porque en el último periodo fue que logramos cosechar especialmente la Ley de Víctimas que fue fundamental en este paso por el Congreso y para el país. Tomé la decisión de retirarme del Senado el mismo día que se aprobó esa norma, porque consideré que ya no había nada mucho más importante por hacer en esta corporación y que había que dedicarse a otros escenarios. ¿Esos otros escenarios incluyen un Ministerio? A partir del 20 de julio quedamos en la sociedad civil, trabajando por la defensa de los derechos de las víctimas. Voy a participar en los foros que se están desarrollando como insumo para La Habana y trabajaré muy de cerca con estas organizaciones. Esperemos a ver qué sucede más adelante. Se habla de que el segundo gobierno de Santos tendría un ministerio dedicado a los asuntos de paz, de víctimas y el postconflicto, ¿está usted en los planes de dirigir ese despacho? Eso sería más que un ministerio, la transformación del Ministerio del Interior y esa es una posibilidad importante que hay para darle a esta cartera todo el músculo y la posibilidad de trabajar en el postconflicto con todas las entidades que hacen parte de este proceso. Pero eso es hasta ahora una idea que está en borrador.¿Fue la Ley de Víctimas su mayor logro en estos cuatro periodos como congresista? La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras es la norma más importante que se ha aprobado en Colombia en los últimos 20 o 30 años. Significó una transformación estructural de la sociedad, abrió las puertas para una negociación de paz en La Habana y le dio legitimidad ética y política al Estado para esa negociación. Además, va a permitir que las víctimas sean dignificadas, reconocidas y existan hoy en la agenda pública del país. No cabe duda que hicimos un esfuerzo durante cinco años por sacar adelante esa ley y por eso creo que es la mayor satisfacción de mi paso por el Congreso en estos 16 años. ¿Cómo ha visto los primeros años de implementación de la ley y qué cree que falta para fortalecerla? No hay un Estado en el mundo entero que haya cometido el desafío de Colombia de reparar a sus víctimas, que en nuestro caso son millones. La tarea no es fácil, se tienen muchos tropiezos, dificultades, pero lo que se ha logrado hasta el momento es histórico. Ya hay más de 400.000 víctimas reparadas y más de 30.000 hectáreas de tierra restituidas; se está avanzando en la construcción de centros de atención a víctimas en todo el país; se está haciendo una inversión de $6 billones anuales en la reparación; se está reconstruyendo la memoria histórica del país. En ese sentido, creo que la ley avanza por buen camino. Obviamente, hay que mejorar, acelerar la ejecución, pero como todas, esta es una ley que no está exenta a los tropiezos y dificultades en su aplicación y de muchos enemigos que aún le quedan. ¿Cuáles son esos enemigos? Aquí hay unos enemigos legales y otros ilegales. Los legales, que no compartimos su posición, porque creemos que están equivocados toda vez que no consideran necesario reparar a las víctimas del conflicto en este país, porque creen que es muy costoso, los encabeza obviamente el expresidente Álvaro Uribe y el Centro Democrático. Pero el mayor problema son los enemigos ilegales, que son aquellos despojadores que en los últimos 20 años les arrebataron más de 5 millones de hectáreas a los campesinos del país y que se resisten a que se les devuelvan esas tierras a los propietarios. Que pretenden utilizar la misma violencia para impedir la restitución de las tierras que ellos despojaron. Otra de sus cruzadas como congresista fue la defensa de las iniciativas relacionadas con la frontera. ¿Cree que pudo cumplir la tarea o siente que le quedó faltando? Me voy satisfecho porque queda un texto de una Ley de Fronteras que si logramos sacarlo adelante en la Cámara de Representantes, como fue aprobado en el Senado, va a ser un instrumento que tiene muchos dientes, garantías de inversión pública y exenciones para la región.¿Qué futuro le ve al proceso de paz con las Farc. Es posible que se llegue a un acuerdo este año? Soy muy optimista porque las partes ya están discutiendo el cuarto punto que es el de las víctimas y según parece, paralelamente, van a empezar a explorar el quinto que es el que tiene que ver con el desarme, la reintegración, qué penas se les van a aplicar a los miembros de las Farc y creo que si se trabaja a ese ritmo, en cuatro o cinco meses deberíamos tener un texto definitivo de acuerdo de paz. ¿Y cómo ve los diálogos con el ELN? Pienso que el proceso con el ELN, que se adelantará en mesas distintas, tendrá unos puntos en común con el de las Farc, lo cual va a facilitar mucho que se acorten los términos de la negociación. Lo importante es que comiencen en el menor tiempo posible porque no sería conveniente para el país firmar una paz con las Farc y que el ELN siga actuando, porque la verificación del cumplimiento de los pactado y la situación en las zonas donde conviven militar y políticamente las dos guerrillas sería muy difícil si persiste la acción violenta de uno de los dos.

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