“La Izquierda está siempre peleando entre sí”, Antonio Caballero

Julio 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal
“La Izquierda  está siempre  peleando entre sí”, Antonio Caballero

Antonio Caballero, Columnista.

El columnista Antonio Caballero no cree que la ‘U’ pase de las elecciones que vienen. “La ‘U’ es un partido de un caudillo que ya no tiene ningún poder”, dice.

Periodista por azar –según dice- Antonio Caballero es la referencia obligada cuando se habla de periodismo independiente. Para hacerlo, como dice una vieja revista Semana, reúne una serie de requisitos que casi nadie llena en Colombia: “No está afectado por ninguno de los factores que pueden llegar a comprometer la independencia de un periodista, sobre todo la de un columnista de opinión: carece de intereses políticos propios y de intereses económicos de cualquier clase. Es escéptico por naturaleza e irreverente frente a todo. Pero tal vez lo que más legitimidad le da a su espíritu contestatario es que pertenece a todo lo que desprecia. Históricamente su familia fue el símbolo del poder tanto político como económico en Colombia. A comienzos del Siglo XX la familia Caballero y la familia Holguín tenían las riendas de la sociedad y de la política. Tan es así que para hablar de la oligarquía, en aquellos días se decía la ‘Holguinarquía’. Los Caballero y los Holguín perdieron el poder. Pero quedaron los vínculos de sangre con quienes lo detentan. Antonio Caballero es pariente de los Santos, de los Cano, de los Santodomingo, de los López y, como hecho curioso, hasta de Jaime Bateman. Todo esto lo convierte en conocedor de lo que Luis Carlos Galán llamó alguna vez las ‘entrañas del monstruo’. Él nació entre ellos, creció entre ellos, conoce sus realidades y sus mitos. Como se diría coloquialmente, no les come cuento”.En fin, Caballero dice lo que le da la gana, cuando le da la gana y donde le da la gana. Pero para eso, claro, además de independencia se necesita valor. Montañas de valor en un país donde lo políticamente correcto es ley, y donde la hipocresía hace del eufemismo el rey . En su último, bellísimo libro, ‘Toreo de Sillón’, Caballero hace una recopilación de crónicas taurinas templadas y hondas que ha envuelto en poesía y que ha bordado con puntada de monja. Pura literatura. Que no crítica, porque –dice con coquetería- él no sabe de toros. Crónicas en las que ha ido engarzando unas metáforas tan delicadas que apenas asoman y, a la vez, un rosario de hipérboles afortunadas que de tan desmesuradas le cortan a uno el aliento. Le apasionan tanto los toros porque en cada corrida se condensan el arrojo y el arte, y la belleza en cada vuelo de las capas y los capotes. Que a veces parecen estar bailando por bulerías.Dice usted al que lo quiera oír o leer que escribe sobre toros por placer y para apartarse de su oficio de periodista que escribe sobre una cosa que no le gusta, innoble, que es la política. La pregunta es ¿por qué escogió, entonces ser periodista?Por azar, realmente. Y porque sabía escribir y el periodismo era el único oficio donde escribir daba con qué vivir. Yo no quería ser periodista, pero me gusta haberlo sido. Es no sólo la vanidad que da a los 20 años verse en letras de molde sino que es muy agradable poder opinar, como decía Jorge Negrete: “Me gusta cantarle al viento porque vuelan mis cantares y digo lo que yo siento por toditos los lugares”. ¿Por qué le repugna tanto la política en general, o es sólo la colombiana?En general, claro que en Colombia es particularmente sucia y corrompida pero es así en todas partes y así ha sido a lo largo de la historia. A la vez puede ser una cosa interesantísima porque muestra todas las pasiones, las más bajas en particular, pero también a veces –muy ocasionalmente- cosas admirables. Por ejemplo, Nelson Mandela, que es un político y un político profesional me parece un hombre admirable del Siglo XX. De todas maneras estamos condenados a tener políticos, gobernantes, a tener príncipes. Suelen ser dañinos y suelen ser mediocres y a veces en los momentos de crisis en general aparecen en los puestos dirigentes de la política, dirigentes de verdad. Otros interesantes son Gandhi, Moisés o el faraón Akenaton, pero normalmente estamos condenados a que sean los más mediocres los que gobiernen a los otros. ¿En Colombia salvaría a alguno de nuestros políticos?De pronto etapas de algunos políticos. Ciertos momentos de Bolívar y de Santander, ciertos momentos de Aquileo Parra, en el Olimpo Radical del Siglo XIX, los dos primeros años del primer gobierno de López Pumarejo, las tentativas en los dos primeros años de Belisario Betancur por hacer la paz y entender que la guerra no era simplemente lo que después volvió a ser interpretación de Álvaro Uribe: una cosa de delincuentes, sino que tenía raíces políticas y razones económicas y sociales. Lo que él llamaba las causas objetivas de la violencia. Carlos Pizarro cuando entregó las armas del M19 a sabiendas de que era su propia sentencia de muerte. Bueno, es que aquí también ha habido momentos admirables en que los políticos no se dejan arrastrar ni por las mezquindades ni por sus intereses inmediatos, sino que tienen una visión colectiva y una visión de lo que es el porvenir.La promesa militarista de Uribe le dio el triunfo porque veníamos del desastre del Caguán. ¿No era Uribe el presidente adecuado en el momento indicado?No lo creo. Pastrana prometió hacer la paz y Uribe prometió ganar la guerra pero ninguno de los dos pretendió conseguirlo realmente. Tanto la paz de Pastrana como la guerra de Uribe eran de mentiras. La guerra en Colombia no es simplemente un enfrentamiento militar entre la guerrilla y el Ejército sino que existen, insisto, las llamadas causas objetivas de la violencia. Para Uribe es una cosa de terroristas y de delincuentes comunes, que se soluciona únicamente a tiros. Y a tiros es como se ha hecho en los últimos 50 años y no se ha conseguido nada más que prolongar esa guerra. Tiros es lo que ha habido aquí desde Marquetalia, cuando Álvaro Gómez convenció al Congreso y al presidente Valencia de que existían unas repúblicas independientes que amenazaban la democracia colombiana y convirtió lo que era una autodefensa campesina de 50 familias en lo que hoy son las Farc.Cuando recuerda la frase de Betancur sobre las causas objetivas de la violencia, ¿está reconociendo razones para la insurgencia?Naturalmente que sí. La guerrilla en Colombia tiene orígenes y razones de sus orígenes absolutamente válidas. Aquí no se podía salir del atasco de manera diferente a echar tiros. Ha sido tan larga esa guerra que ha corrompido profundamente a la guerrilla. Pero en Colombia siguen existiendo razones para la lucha armada. Lo que pasa es que quienes la practican se han corrompido , repito, y no existen razones morales para la lucha armada, pero es evidente que subsisten razones sociales y económicas y por eso la guerrilla sigue reclutando gente. El M19 tuvo 19 escaños en la Constituyente. Un triunfo. ¿Por qué cree que fracasó en las siguientes elecciones para Congreso?Porque no sabían hacer política de verdad pero tampoco sabían hacer politiquería ni tenían los recursos para hacerla. Tuvieron una participación burocrática en el Ministerio de Salud y se desacreditaron rápidamente porque al entrar a la política politiquera se volvieron iguales a los otros. Además la Constituyente no logró algo fundamental que hubiera sido la sustitución del Congreso por uno nuevo extraído de los propios constituyentes, sino que dejó abierto el camino a los antiguos parlamentarios de siempre que volvieron a ganar. Por lo demás, el M19 trató de ganar por todos los costados y en sus listas había gente de todos los pelambres. Fue excesivamente demagógico.Bueno, el ‘M’ tampoco hizo grandes propuestas revolucionarias en la Constituyente. No, pero la verdadera importancia del desarme del M19 consistió, fuera de haberse convertido en una guerrilla urbana que despertaba mucha simpatía, en haber sido capaces de entregar las armas a sabiendas de que los iban a exterminar. Fue verdaderamente heroica la posición de los dirigentes del M19. Probablemente la única guerrilla latinoamericana en la que la mayor parte, el 90% de sus dirigentes han muerto, es este grupo. ¿Cuando el presidente Santos habla de una mano negra de Derecha y una mano negra de Izquierda comparte esa opinión? Llevamos 20 años comprobando que eso es cierto. Una revoltura de autodefensas, paramilitares y narco paramilitares aliados y protegidos por los grandes terratenientes y buena parte de la clase política. Claro que hay una mano negra de Derecha así como una mano negra de Izquierda, como dice el Presidente, que son las guerrillas. Lo que no se ha destapado todavía es quiénes son los responsables de la mano negra de Derecha, entre otras cosas, porque a los catorce jefes paramilitares los extraditaron cuando estaban empezando a hablar. Responderán en EE.UU. por narcotráfico, un crimen que a mí me parece perfectamente secundario porque al fin y al cabo no es más que un delito de contrabando. Claro que como es contra EE.UU. eso es intolerable, pero que maten, masacren, desaparezcan, expolien y asesinen a 150.000 colombianos, no importa. Eso me parece monstruosamente hipócrita por un lado, y por el otro, no creo que sea gratuito que los hayan sacado cuando estaban dispuestos a hacer sus denuncias.¿Cómo analiza la debacle del Polo en Bogotá, sus luchas internas y la eterna vocación suicida de la Izquierda?Aquí y en todas partes la gente de la Izquierda está convencida de tener la razón y por eso se disputan tanto los distintos sectores y facciones. La Derecha, en cambio, como comparte intereses no le importa tanto que no le den la razón sus aliados o conmilitones, es decir, pueden coexistir distintas derechas: una cristiana y una atea. Los intereses de la Izquierda, que deberían coincidir, siempre están opacados por la certidumbre de tener la razón. Los troskistas, los maoístas, los comunistas ortodoxos tienen razón y entonces la Izquierda está siempre peleando entre sí. Usted no puede convencer en este momento a un hombre como Robledo, de que acepte que es mejor continuar la alianza con Petro porque él está convencido de que Petro no tiene razón.Entre otras cosas, creo que Robledo es al único al que usted le ha dedicado una columna elogiosa. Risa.Risa. No, eso no es cierto. También le dediqué una a César Rincón.Risa. Ahora recuerdo que también a Noemí pero después la volvió cisco...Ella misma se volvió cisco porque es que uno no puede saltar de un lado a otro como ella lo hizo. ¿En qué se diferencia la Izquierda colombiana del resto de izquierdas en América Latina que han logrado llegar al poder?El Frente Nacional excluyó todo lo que no fuera liberalismo y conservatismo tomados en su sentido más estrictamente politiquero y eso derechizó por completo al Partido Liberal, dejó por fuera lo que era un poco el ala izquierda del liberalismo, el MRL de López, que a su vez fue traicionado por el propio López, que llegó a la presidencia llevado no sólo por el Frente Nacional sino también por esas remanentes izquierdistas del Partido Liberal, que venían de la Revolución en Marcha y a las que el 7 de agosto de 1974 procedió a traicionar minuciosamente.¿Qué futuro le ve al Partido de la U?Eso no existe sin Uribe. No creo que pase de las elecciones que vienen. Es un partido de un caudillo que ya no tiene ningún poder. Tan no tiene poder que no logra imponer ni su candidato para la Alcaldía de Medellín. Peñalosa va a ser derrotado en Bogota, justamente por tener el apoyo de Uribe como fue derrotado la vez pasada y como fue derrotado Juan Lozano. Los candidatos de Uribe son sistemáticamente derrotados. A mí Uribe me parece un lastre para cualquiera, salvo para él mismo.No estoy de acuerdo, para él mismo también o ¿cómo califica su actitud de ‘twittero’ permanente?Pues es que él no tiene futuro. Es el único ex presidente de Colombia que no puede volver a serlo por decisión de la Corte Constitucional. Todos los demás: Betancur, Samper, Gaviria, Pastrana, podrían.Hay quienes sostienen que se están dando las condiciones para una nueva Asamblea Constituyente, que es además el propósito in pectore de los uribistas.Estoy de acuerdo en que ese es el propósito de los uribistas pero no creo que estén dadas las condiciones para una Asamblea Constituyente. Entre otras cosas porque es lo que menos le interesa al hombre que tiene en este momento el poder, que es Juan Manuel Santos. A él sí le interesa ‘matar’ a su antecesor, como todo el mundo. ¿Cómo le pareció el septimazo de Uribe?No sé qué tan planeado o espontáneo fue. A mí Uribe me irrita profundamente pero eso es lo que a él le gusta, salir, saludar, que lo aplaudan y que lo insulten. Recuerde que salió a insultarse en la Plaza de Bolívar con el profesor Moncayo, el papá de un pobre secuestrado del Ejército. Uribe es un político de plaza de pueblo.¿Cómo ve el gobierno de Santos?Hasta ahora me parece bastante bien todo lo que ha dicho, pero creo que no ha hecho prácticamente nada. La ley de víctimas y de tierras es magnífica, pero está en el papel. Todavía no sabemos muy bien si se trata de devolverles las tierras a los propietarios pequeños, o si por el contrario, va a ser para grandes empresas agroindustriales a las cuales los pequeños campesinos van a servir como peones. No es lo mismo lo que dice Juan Camilo Restrepo que lo que dice Juan Carlos Echeverry, el ministro de Hacienda. Por otra parte, está muy bien la reconciliación con todos los vecinos, creo que es magnífico hacer las paces con las cortes de justicia y veo que Santos ha logrado descrispar el ambiente que Uribe había llevado al extremo de los enfrentamientos, porque es su manera no sólo de ser sino de gobernar.¿A qué atribuye tantos escándalos de corrupción?El gobierno de Uribe ha sido probablemente el más corrupto de toda la historia de Colombia, pero en general yo creo que todos los gobiernos lo han sido en alguna medida.Cada vez que ha habido plata se han presentado grandes escándalos de corrupción, como cuando llegó la plata de la compensación del robo de Panamá por EE.UU. y llegó lo que se llamó la Danza de los Millones, que fue la gran corrupción de los años de Pedro Nel Ospina y en los últimos años, coincidió con Uribe. Ha habido no sólo la plata del narcotráfico que ha corrompido y va a corromper más sino las bonanzas mineras, las regalías y el aumento de la productividad del país y las exportaciones. En consecuencia ha habido mucha más plata para repartir y la corrupción se ha desatado. Eso se sintió especialmente en los cuatro últimos años de la administración Uribe, que se compró y por lo tanto tuvieron que feriar todos los recursos del Estado.Cambiando de tema, ¿qué fue para usted lo más interesante de la aventura de Alternativa, la revista que fundó con Enrique Santos y García Márquez?Gracias a ella conocí el país en sus sectores sociales, políticos y regionales a los que no hubiera podido tener acceso si no hubiera sido porque Alternativa pretendía ser una revista comunitaria de la Izquierda. Desde el punto de vista político fue interesante durante un par de años porque logramos no unificar la Izquierda, no se trataba de eso, sino darle una voz unida, una voz distinta de los periódicos sectarios de sus diferentes grupos. Pero aparte de eso no tuvo ningún efecto ni ningún peso político. Fue un fracaso político porque sobraron los sectarismos de la Izquierda. Hablemos de toros. ¿De dónde surge esa pasión por la fiesta brava, que le inspira unas crónicas tan bellas? De chiquito iba de vez en cuando a toros pero una vez, hace 25 años, en España, en el Puerto de Santa María en Cádiz vi torear a Rafael de Paula y comprendí que el toreo era una cosa más profunda y más seria de lo que yo había pensado. Fue una especie de revelación, un deslumbramiento. ¿Y qué es lo que hacía a Paula tan especial para usted?Desde los 30 años Paula fue un hombre semi inválido porque tenía problemas de rodilla. Se necesita mucho valor para enfrentarse a un toro cuando no se puede correr y luego salir a enfrentarse al público que lo abuchea. Dos veces de cada tres Paula estaba pésimamente mal y siempre se ganaba una bronca. Pero una vez de cada tres era sublime. Eso me bastaba. Se retiró hace unos diez años, porque los toreros de arte, como él, duran mucho.¿Qué es el arte en un torero?Algo indefinible pero que se ve. Lo que García Lorca llamaba el duende –que es un concepto gitano- que es quien torea a través de Paula. Es como si Paula fuera un instrumento. Eso es visible en el momento en que está poseído por el duende, de resto no. Cuando no tiene el duende es un torero medroso e incapaz pero cuando lo tiene logra cosas que ningún otro puede hacer.

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