La historia de la comunidad de religiosas que evangeliza con una cámara

La historia de la comunidad de religiosas que evangeliza con una cámara

Junio 23, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo
La historia de la comunidad de religiosas que evangeliza con una cámara

Los primeros domingos de mes, las religiosas venden almuerzos a sus benefactores para reunir recursos para su sostenimiento y comparten con ellos la eucaristía.

Una monja ermitaña recibió el encargo divino de evangelizar a través de los medios de comunicación. Planos celestiales desde Cali.

Jesús es un verbo que ya no solo se conjuga en las iglesias, los oratorios de las abuelas o las clases de religión. Eso lo tienen claro las Comunicadoras Eucarísticas del Padre Celestial, Cepd, que desde hace ocho calendarios se dedican a evangelizar a través de los medios de comunicación. Su historia comenzó a tomar forma en las soledades ermitañas que la hermana Gabriela vivía en las montañas de Bucaramanga. Allí, cuando despuntaba la década pasada, sintió que su verdadera misión era llevar el mensaje de Jesús a través de la radio y especialmente la televisión. Compartió su inquietud con el padre Antonio Lootens y el resultado de las oraciones de ambos fue la fundación de la nueva comunidad tutelada por la ahora Madre Gabriela del Amor Crucificado. Para entonces eran un puñado de diez monjas con muchos guiones en la cabeza, pero complicadas técnicas por aprender y cero recursos para comprar las pesadas cámaras con las que querían grabar sus planos celestiales. Por esa última razón, el padre Antonio, belga de nacimiento y hablador de cinco idiomas, viajó a Estados Unidos a compartir su sueño misionero con la Madre Angélica, la creadora del canal de televisión Ewtn, algo así como la CNN del catolicismo mundial. Era tal la fuerza espiritual del nuevo carisma que después de que el sacerdote tenía lista la maleta de regreso “porque las citas con la Madre Angélica hay que pedirlas con meses de anticipación”, fue ella misma quien donó los equipos que se utilizaron en las primeras producciones que la Madre Gabriela rodó en su natal Santander. Obra de Dios, dicen en clave de fe las religiosas. Corría el 2003 cuando el fruto de esos primeros años de grabaciones y aprendizajes tomó nombre: ‘De corazón a corazón’, cuatro seriados de trece capítulos cada uno que las dio a conocer en los 110 países adonde llega la señal de Ewtn. Pero mientras avanzaba la edición de la serie protagonizada por la hermana Iris, una niña que le hacía preguntas de la vida real a la Madre Gabriela, la creatividad seguía ebullendo. ‘Comportamientos inesperados’, ‘Shalom’ y ‘Especies en vía de extinción’, además de un dramatizado inédito de cinco minutos grabado en betacam, antecederían a la producción de mejor factura de las Comunicadoras Eucarísticas. ¿Qué hacen aquí?‘Imaginando nuestra imagen’ era el nombre taller de guión y dirección que por encargo del Ministerio de Cultura se disponía a dictar el reconocido cineasta Víctor Gaviria a quienes tuvieran proyectos novedosos cuando advirtió la presencia de aquellas monjitas de túnica blanca y pañolón azul celeste en el auditorio. Curioso de profesión, las mandó a llamar y quedó fascinado con la historia que, al igual que las suyas, estaba pensada para ambientes y autores naturales. De hecho, después de compartir un almuerzo con ellas no dudó en viajar al sitio de grabación para ubicarse detrás de la cámara, al lado de la directora, y asesorarla en materia de planos y escenas.La hermana Victoria, quien once años atrás también dejó de ser ermitaña para servirle a Dios desde la cajita mágica, recuerda a un Gaviria muy impactado por el rezo del rosario al inicio de las grabaciones y “dispuesto a decir menos groserías”. Un impacto que tocó las puertas del Festival de Cine de Cartagena, donde Salvo Basile se ha convertido en otro gran admirador de las Comunicadoras Eucarísticas, al punto que sigue esperando que lo incluyan en el reparto de alguna de sus producciones. Mas ellos no fueron los únicos sorprendidos. Robert Mckee, el gurú del guión en Hollywood, les aseguró el año pasado, durante un taller que dictó en Bogotá y en el que también sobresalió la presencia de las revestidas jóvenes, que no conocía un proyecto similar en el mundo.Además de alabarlas, le hizo algunas correcciones al ‘Bosque de los sueños’, un piloto que fuera su primera grabación en Cali y que ya está siendo reescrito bajo el nombre de ‘La pequeña maestra del bosque’.A finales del 2007, la madre Gabriela y el padre Antonio habían decidido que la comunidad debía asentarse en otra zona del país donde la naturaleza, incluida el agua, fuera su mayor compañía. Fue así como 22 religiosas llegaron a Ibagué, pero, dicen ellas, el Señor decidió, a través de un benefactor, que fuera en la capital del Valle donde se escribiera la segunda parte de su historia. Primero estuvieron en una finca ubicada en Chorro de Plata, cerca a Pance, y luego les cedió una propiedad en el kilómetro 32 de la vía a Buenaventura, donde frondosos árboles y coloridas mariposas aplauden los goles que alguna anota en el partido de fútbol que juegan a las 4:30 de la madrugada. Todo porque el ejercicio físico y la alegría son esenciales dentro del estilo de vida que llevan las 50 hermanas para agradar a Dios y convencer a los humanos de que la enfermedad no tiene cabida donde hay hábitos saludables.Esas prácticas les permiten trabajar cual hormiguitas sonrientes en tareas tan diversas como grabar la nueva temporada de los ‘Cenáculos familiares del Rosario’ que ya fueron vendidos a El Sembrador o editar ‘Tiempo de creer’, una serie que estará al aire en un mes en la emisora virtual de la comunidad. Pero si bien su apostolado se focaliza en los medios de comunicación, la contemplación también es parte importante de su vocación y se traduce en su adoración permanente al Santísimo y en su sencillez a toda prueba. Es por eso que son muy pocas las grabaciones que interrumpen el silencio que reina en el lugar entre las 6:45 y las 8:30 de la noche, cuando cada religiosa le entrega a Papito Dios el guión que escribió, las lechugas que sembró, el almuerzo que preparó, la nota que montó en Facebook o las tomas que hizo en una calle de Cali mientras la gente veía con extrañeza a una camarógrafa con hábito. ¡Corten!

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