La Guajira se paralizó para exigir soluciones a la falta de agua en la región

Agosto 11, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa
La Guajira se paralizó para exigir soluciones a la falta de agua en la región

Los habitantes de La Guajira realizan un paro cívico con el cual buscan exigir la atención del Gobierno Nacional para la crisis que vive la región por la falta de agua potable.

Sectores sociales, económicos, culturales, indígenas y políticos, se han vinculado al paro cívico por la dignidad de La Guajira

La Guajira está que arde por punta y punta. La sed agobia a los guajiros y el inconformismo los tiene envalentonados y sus ánimos alterados por ver cómo el Estado ha sido indiferente ante sus principales problemas sociales. Por ello, todos los sectores sociales, económicos, culturales, indígenas y políticos, se han vinculado al paro cívico por la dignidad de La Guajira que inició a las cero horas de este lunes.El vocero del paro, Felipe Santiago Rodríguez, dijo que "La Guajira está cansada del abandono, la desidia y las promesas del presidente Juan Manuel Santos que no cumple nada de lo prometido; hace grandes anuncios, pero nosotros demandamos del Gobierno Nacional son soluciones estructurales a una crisis que es muy compleja”. El dirigente sostuvo que "la reunión con Juan Manuel Santos, no sirvió para nada, porque sencillamente el Presidente no trae soluciones estructurales a problemas estructurales. El Gobierno viene con un tilín tilín y nada de soluciones concretas, ya estamos cansados de las promesas incumplidas, por eso los distintos sectores se han vincula al paro”. Los organizadores dijeron que todo el departamento estará paralizado, esperando la decisión clara y contundente del presidente de la República, que será el único que con sus acciones podrá levantar la protesta. Sin soluciones de fondo Aunque en su primer acto de gobierno el presidente Juan Manuel Santos visitó La Guajira para brindar ayuda humanitaria, muchos consideraron la medida como un ‘paño de agua tibia’, más no una solución de fondo para la crisis que afronta el departamento. No en vano se presentan inconformidades por parte de la comunidad, pues en la Alta Guajira no llueve hace más de dos años y la sequía tiene en crisis a los habitantes, animales y cultivos de la zona. Es por esto que el presidente del Comité Cívico de la Dignidad por La Guajira, Felipe Rodríguez, asegura que el paro será indefinido hasta que representantes del Gobierno negocien con los líderes regionales. En cifras, el líder de la dignidad asegura que sólo hay alcantarillado para un 32% de la población y que el porcentaje restante debe recurrir a letrinas o campos abiertos, y que además solo está terminado el 60% del acueducto. Otro sector que se ha visto afectado es el ganadero. Precisamente el presidente del Comité de ese gremio, Rubén Fuentes Aragón, advierte que los millonarios anuncios que hizo el mandatario durante su visita al corregimiento de Nazareth, no afectan el paro que se gesta hace meses. "No creemos en la palabra de varios de sus ministros, y mucho menos aceptaremos que vengan funcionarios de tercera o cuarta categoría a negociar con nosotros, los cuales no tienen ningún poder de decisión", dijo Fuentes. La advertencia que se comunicó a Santos en medio del Consejo de Gobierno que se desarrolló en Riohacha, causó rechazo por parte del Gobierno Nacional, quien prepara un plan de choque para solucionar la crisis. “En este momento estamos todos por La Guajira, hablar de paro realmente no tiene ningún sentido. Precisamente para demostrar nuestra voluntad y disposición para encontrarle solución a los problemas en el alto Gobierno en la zona”, comentó Santos. Dentro de los anuncios de Santos para enfrentar la sequía, está la perforación de 100 pozos profundos para abastecer de agua a todos los municipios, así como 110 carrotanques cargados con agua. Carrotanques no son la solución La situación más apremiante de sequía se presenta desde octubre de 2013, cuando por última vez los guajiros vieron torrenciales aguaceros en sus tierras. En el 2014 sólo presenciaron un episodio de lluvia, que apenas duró 45 minutos sobre Riohacha, a mediados de junio. Con la falta de lluvias, a principios de febrero, tras cuatro meses de la inclemente sequía, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia, Ideam, activó una alerta roja, que, por desgracia habitantes de diferentes comunidades omitieron. Hubo consecuencias, pues pronto vivieron momentos de pánico por incendios forestales y por la muerte de sus animales. Con el aumento del número de incendios y las crisis que empezaron a vivirse en distintos puntos del departamento, a finales del mismo febrero fue activado el Consejo Departamental de Riesgo, con atención especial en las comunidades de Manaure, Uribía, Riohacha y Maicao, las más afectadas hasta entonces. Las principales carencias de la región, como hoy, ya tenían que ver con el desabastecimiento de alimento, la falta de combustible y, el más importante, la carencia de agua. El alcalde de Riohacha, Rafael Ceballos Sierra, en un comunicado les dijo a los habitantes de la capital del departamento que se encontraban en alerta y que la crisis hídrica se iba a manejar a partir del uso de carrotanques, que irían por toda la ciudad, y por el resto de La Guajira, haciendo una distribución equitativa del líquido. Con las políticas públicas ya planteadas por parte de las entidades municipales, las comunidades se tranquilizaron y esperaron la ayuda. Una solución a sus necesidades, una respuesta a la sequía, la cual seguía agobiando a sus habitantes; claro, en especial a las comunidades más vulnerables. Indígenas Wayúu de rancherías alejadas como Boca de Camarones o La Paz, tras la sequía, incluso, pueden morir de hambre y abandono. Un abandono que sienten de parte de los gobiernos de la región y del nacional, de quienes piensan que olvidaron que ellos existen y hacen parte del país. “Necesitamos mayor ayuda del gobierno, que se acuerde que existimos, que somos personas, aquí nunca viene”, comentó una indígena Wayuu de la comunidad de Boca de Camarones. La sequía no daba tregua y para marzo Maicao, uno de los principales municipios del departamento, se vio afectado no sólo por la carencia del agua y el alimento, sino porque sus 150.000 habitantes se enfrentaron a la crisis de los bomberos por falta de combustible para sus carros. Eso generó la suspensión de las funciones de Montelara y Ayatawacoop, las dos cooperativas de combustibles que abastecen 39 estaciones de servicio, afiliadas al Ministerio de Minas y Energía en la Costa Caribe. Panorama complicado Con la crisis bomberil, la carencia de agua y alimento y el riesgo de muerte por inanición de niños y ancianos; las alcaldías se propusieron combatir con un segundo esfuerzo, esta vez acopiando comida para los animales. Alcaldes como los de Albania y Umata entregaron 100 toneladas de silos de maíz en la zona, con el fin de que las reses dejaran de aguantar hambre y murieran. Porque el hambre no sólo lo padecen los habitantes, primero lo sufren los animales, que sin lluvias, empezaron a morir. Sin embargo, para muchos es cuestionable que las alcaldías se hubieran preocupado primero por garantizar la alimentación de las reses que la de los campesinos e indígenas. Habitantes de La Guajira, como Anderson Méndez, declaran que “es más importante darles alimento a los campesinos que a las propias reses; por lógica, para un alcalde es mejor que se le muera un res a que se le muera un habitante, peor si es por hambre”. Vanesa Correa lo apoya: “Estamos hablando de vida o muerte, yo pondría primero a la persona, aunque creo que el campesino no quiere que le den comida sino trabajo; lo alimentan hoy, pero qué va pasar mañana, ellos tienen que tener algo para sobrevivir su día a día”. En general, la crisis por el agua y las soluciones que se han ensayado despiertan controversia en la región, pero lo que más preocupa es que, sin importar, quien tenga razón, aún no han logrado mitigar el drama. Al contrario, a medida que transcurre el tiempo no sólo el hambre, la sequía y la muerte aumentan; también lo hacen la desigualdad y la pobreza en el departamento. Sobre cómo erradicar esas condiciones, se empezó a hablar en abril, con mesas de diálogos instaladas entre el Estado, representado por la gobernadora designada para La Guajira, Sugeila Oñate Rosado, y la Concertación del Pueblo Wayuu. La Guajira es uno de los departamentos más representativos del país, por tener como íconos a los indígenas Wayuu y sus mochilas, tan famosas dentro y fuera del país. Son los mismos que hoy mueren en el olvido del resto de los colombianos, quienes ignoran el verdadero tamaño de la crisis que enfrentan por el único líquido capaz de dar y quitar la vida: el agua.

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