"La corrupción dejó de sernos indiferente", jefe de estupefacientes

"La corrupción dejó de sernos indiferente", jefe de estupefacientes

Mayo 30, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alfonso Ospina - Colprensa | El País

El Director Nacional de Estupefacientes, Juan Carlos Restrepo Piedrahíta, ratificó su compromiso al estar a cargo de esta institución.

Juan C. Restrepo, jefe de Estupefacientes, reconoce la debilidad del Estado para administrar bienes incautados a la mafia.

El jefe de la Dirección Nacional de Estupefacientes, DNE, Juan Carlos Restrepo Piedrahíta, insiste en recordar que al frente de esta entidad se siente prestando “el servicio militar”. Dudó en aceptar el cargo, pero terminó convencido por el compromiso del presidente, Juan Manuel Santos, de darle el respaldo necesario “para limpiar esa entidad”, una de las más criticadas por los escándalos de corrupción.Restrepo ha denunciado la conexión entre ex funcionarios de la DNE (incluidos ex directores) con congresistas y otros dirigentes para favorecerlos con la entrega de bienes de la mafia.¿Cómo se siente tras la cantidad de denuncias que han salido de la DNE?Sin duda es uno de los trabajos más difíciles que hay en la administración, y el más difícil que he desempeñado. Sabía a qué venía. De hecho, cuando el Presidente me pidió aceptar el cargo, le agradecí su ofrecimiento y no acepté. Creía que este era un quemadero porque acá están los intereses más oscuros del país: testaferros de la mafia y de la corrupción del Estado. Acepté al ver su respaldo para limpiar la entidad.Se equivocó en esa percepción inicial sobre este trabajo…En nada. En efecto encontré una responsabilidad inmensa: administrar la masa de bienes incautada a la mafia, que puede ser la riqueza más grande que ha habido en la historia del país. La entidad es muy débil para administrar semejante responsabilidad. A la naturaleza del Estado no le corresponde administrar moteles, fincas y lanchas de la mafia y que, así le corresponda, el Estado es pésimo administrador de bienes de esta naturaleza.¿Dónde esta esa debilidad que permite estos casos de corrupción?Hay dos etapas: una, cuando se incauta un bien el Estado lo administra hasta la extinción del dominio, luego puede disponer de él. Hasta aquí el Estado es un simple guardián, que incluso pueden terminar siendo devueltos a los dueños originales y el Estado respondiendo sobre lo que hizo. Eso le queda grande al Estado; si se le suman las debilidades de esta institución y la ineficacia del trabajo estatal, se entiende por qué se generaron los focos de corrupción.¿Aún siente esa sensación de impotencia para la limpiar la DNE?Hoy tengo claro que el Estado no debe administrar bienes y hay que buscar alternativas. Una sería que esas propiedades se vendan de inmediato y la plata se guarde en caso de que luego la justicia falle a favor del titular porque es más fácil cuidar la plata; aunque para ello debe haber una reforma legal, porque sería una suerte de expropiación. Otra, sería un mayor compromiso, porque se necesita una fuerza de tarea inmensa e involucrar los instrumentos del Gobierno para ejercer control. ¿Está preparando, con el Ministerio del Interior, las reformas necesarias?Para la primera opción se requiere una reforma legal, pero para la segunda, más compromiso estatal. Hay que invertir en recursos, en gente, en instrumentos; tendría que haber una suerte de concesión, no lo que hay hoy, que es una entrega a particulares, pero con una responsabilidad que sigue siendo de la DNE y con unos controles muy pobres.Fortalecer una entidad es agrandarla y esos cambios, por lo general, terminan funcionando mal en Colombia…La DNE necesita una reingeniería muy profunda, que no pasa necesariamente por el fortalecimiento. Cuando hablo de esos cambios los pienso más en el orden del Gobierno. Hay muchas entidades del Estado con bienes incautados: la Dian, Fondelibertad, Bienestar Familiar. El Estado debería centralizar el manejo de los bienes porque en ningún caso esa tarea está relacionada con el objeto social de la entidad respectiva. La misión de la DNE es coordinar la política antidrogas; la administración de los bienes del narcotráfico le cayó por conexidad y hoy toda la energía se va en esa tarea.¿Cómo cambar esta situación?Que el Estado genere una entidad que sea la gran colectora de bienes para administrarlos o venderlos y que el DNE u otra entidad que cumpliera su rol pueda dedicarse a la lucha antidroga. Lo que propongo es separar las dos mitades y especializar una en la política y otra en el manejo de bienes.Con estos escándalos queda la sensación que el país le quita bienes a unos delincuentes para que vayan a manos de otros. ¿Comparte ese sentimiento de desesperanza?Tiene razón. Lo que ha pasado con los bienes es, hasta cierto punto, la frustración en la etapa final de la cadena de lucha contra la mafia. El país atacó los cultivos ilícitos y han disminuido; la producción de drogas y las cifras han caído; a los delincuentes y han desmantelado grandes y medianos carteles. Al final, hay una lucha contra las finanzas del narcotráfico, que implica quitarles los bienes, y ahí nos quedamos cortos. No soy alarmista, pero es frustrante que, por falta de fuerza, los bienes vuelven a la misma u otras mafias. En esos focos de corrupción los involucrados en buena medida son dirigentes políticos…No, ya hemos denunciado a múltiples actores: dirigentes políticos, pero también funcionarios de la DNE, particulares y depositarios. De nada sirve que el mafioso quiera meter un testaferro en la propiedad que le incautaron, si no tiene ayuda de un funcionario interno. Esta es una cadena y hemos denunciado sus etapas.En esa cadena ¿dónde ha encontrado y dónde no respaldo a sus denuncias?Para que esta cruzada tenga éxito, deben estar alineadas todas las entidades del Estado. Aspiro y pido que todos hagamos nuestro trabajo al mismo tiempo: que la Corte Suprema y la Fiscalía desarrollen, como lo están haciendo, su trabajo; que entes investigadores cumplan sus tareas; que la Procuraduría y la Contraloría nos acompañen porque los problemas de esta entidad y del sistema está a todo nivel.¿Cómo explica tantos escándalos simultáneos de corrupción estatal?Todos los problemas de corrupción que está viendo el país vienen de tiempo atrás. Este es un momento importante porque la corrupción dejó de sernos indiferente. Los problemas históricos que hemos tenido han sido tan grandes, que todos pensábamos que la corrupción era un mal menor, por eso floreció bajo la mirada tolerante del país. Lo que está ocurriendo ahora, cuando la sociedad, incluidos los medios, reacciona ante la corrupción, indica que la sociedad se hastió y reclama acciones.Ya se han reportado amenazas contra quienes han entregado información, ¿temen por su seguridad?Las personas que hacen eso son frágiles frente a los poderes contra los que se están enfrentando y hacen gala de un valor civil inmenso. Me preocupa que las amenazas surgen porque salen a la luz pública unas grabaciones de una diligencia judicial que era reservada y que pone en riesgo a los testigos.

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