Iván Cepeda se siente satisfecho por debate a Álvaro Uribe

Iván Cepeda se siente satisfecho por debate a Álvaro Uribe

Septiembre 21, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AFP
Iván Cepeda se siente satisfecho por debate a Álvaro Uribe

El senador Iván Cepeda ponente del debate de Control Político sobre paramilitarismo, con la presencia del senador Álvaro Uribe y su bancada.

El senador del Polo Democrático dijo que le quedó faltando la defensa del expresidente, ya que Uribe estuvo ausente por varios espacios del debate.

Reconocido como uno de los dirigentes más destacados de su colectividad, el Polo Democrático Alternativo, Iván Cepeda pasó esta semana a ser uno de los protagonistas de la política nacional por haber liderado, contra todo pronóstico, uno de los debates que mayor expectativa ha generado en el país, el de los presuntos nexos del expresidente Álvaro Uribe Vélez con grupos paramilitares. Un reto que se había propuesto desde el mismo momento en que supo que el hoy senador del Centro Democrático llegaría al Congreso de la República, como un “reconocimiento a las víctimas”, de ese grupo armado. Y aunque al final terminó, al igual que muchos otros, en la larga lista de denunciados como parte del contraataque uribista, para el dirigente la labor está cumplida y el debate abierto, a la espera de que sean las autoridades judiciales las encargadas de darle el punto final. Cepeda, quien estuvo este fin de semana en el encuentro nacional de Zonas de Reserva Campesina, que se desarrolla en Tibú, habló sobre la histórica jornada que vivió el Congreso el miércoles y lo que viene en adelante. ¿Satisfecho con el debate? Sí. Estoy contento con el resultado porque en algún momento se alcanzó a ver como un imposible. Algunos congresistas me han dicho que nunca habían visto tal oposición, tal cantidad de trabas a la posibilidad de hacer algo que es normal en el Congreso. Los debates de control político no deben tener ningún obstáculo. ¿Qué representaba para usted poner en el banquillo a Uribe. Siente que era una forma de sacarse una espinita? No. Más que eso diría que esta era una necesidad imperativa y para serle franco no es que vaya a salir en dos semanas a pedir un segundo debate, pero siento que este capítulo no ha terminado, por supuesto. ¿Desde cuándo pensó el debate y cuánto tiempo tardeo en prepararlo? El debate fue un ejercicio que tomó meses. Nosotros apenas vislumbramos que Uribe iba a convertirse en congresista comenzamos a diseñarlo, lo anunciamos y tratamos de imprimirle elementos nuevos. Ahí hay unos cuantos datos que a mi modo de ver no estaban lo suficientemente esclarecidos. Nosotros, por ejemplo, nos esforzamos por precisar cuáles eran esas licencias que Uribe le había entregado al narcotráfico. Los vínculos con el cartel de Los Cifuentes, con Pablo Escobar, con Los Ochoa. El estudio que hicimos sobre la Convivir. El episodio en el que Uribe le lanzó una especie de salvavidas al ‘narcomico’ que promovía la posibilidad de un referendo para dejar por fuera de la normatividad la extradición, y todo lo que ha pasado en este proceso de la llamada desmovilización paramilitar. Y eso que no quisimos entrar en muchos otros temas. ¿Qué cree que le quedó faltando? Muchas cosas. Lo que ahora necesitamos es que también actúe la justicia o que lleguemos pronto a, como se ha propuesto, una Comisión de la Verdad. ¿Qué gana el país con este debate? Este país ha tenido medio siglo de guerra y sería de una ingenuidad total pensar que los políticos no han estado untados de todo esto. En Colombia vamos a tener que empezar a recorrer ese duro camino de decirnos unas cuantas verdades que han estado silenciadas, maquilladas, que no se pueden nombrar. Creo que a pesar de que cause escándalo, de que se diga que se está polarizando el país, este tipo de ejercicios son fundamentales. ¿Usted cree que en estos momentos en que Colombia atraviesa por un proceso de paz, el Congreso podría servir como un escenario para ayudar en la reconstrucción de la memoria del país? Sí. Este es un ejercicio necesario e imprescindible En esto no coincido con la declaración que hizo el jefe de la delegación de Gobierno acerca de que esto polariza al país. Colombia ya está polarizada, está dividida porque hay un sector que no quiere este proceso y que tiene una visión muy distinta de la realidad política, pero no es ignorándola que vamos a salir adelante. Entonces, ¿está dispuesto a asumir el debate sobre la relación de las guerrillas y los políticos propuesto por el uribismo? Claro, bienvenido sea. ¿Qué otro capítulo de la historia de Colombia se debería llevar a discusión al Congreso? Creo que nosotros debemos llegar al fondo de la responsabilidad de los políticos. Pedí que el debate fuera sobre Uribe, porque él ha sido un presidente que ha tenido dos periodos y que, no hay que negarlo, ha cumplido un papel, más para mal que para bien, que ha influenciado mucho este país. Esto no es un problema personal, es un problema de concepción de país. Aquí se ha querido poner el problema de la verdad, entre guerrilleros y militares, como si ese fuera el único círculo que hay que tocar. ¿Le quedó faltando el pedacito en el que Uribe escucha su intervención? Para mí esa fue más una derrota de él y del uribismo. Ellos perdieron el pulso. Un pulso que comenzó primero con si se hacía o no el debate. Creo que cometieron el error de, en vez de aceptar, eludir la discusión, buscar toda clase de argumentos para no hacer el debate, lo que realmente deja en el ambiente la sensación de que lo que hemos dicho es cierto. ¿Encontró en lo dicho por el expresidente al menos una respuesta frente a todo lo que usted le cuestionó? No vi respuestas. Lo que vi es que por primera vez Uribe tuvo que abordar unos temas que de manera consciente ha eludido siempre. Sus nexos con Escobar, sus relaciones con Los Ochoa y Los Cifuentes Villa, aunque le pasó por encimita. Sin embargo, este es el comienzo de una discusión que va para largo. Muchos de los temas que usted presentó en el debate ya eran conocidos, pero, ¿cree que siendo el Congreso el escenario en el que, por primera vez, se exponen va a permitir que tengan un mayor eco ante la justicia? No sabría decirlo, pero ya hay unos signos que parecieran mostrar eso. Por ejemplo, me enteré que la Sala Penal de la Corte Suprema nos ha convocado al senador Uribe y a mí a que expliquemos cuál es el sustento de nuestras acusaciones mutuas y de otras. Estoy listo y no tengo ningún tipo de reparo para hacerlo. Uribe también lo denunció a usted públicamente de tener relaciones con la guerrilla… Hasta donde entiendo él ha interpuesto varias quejas y denuncias. Hay una que parece ser la que presentó mientras yo estaba interviniendo en el Senado, que es una ampliación sobre una denuncia que me ha formulado en la que dice que yo he comprado testigos, cosa que por supuesto es totalmente falaz. Creo que también ha recurrido a la Procuraduría para interponer una queja disciplinaria por la supuesta información que hay en los computadores de Reyes (Raúl). Eso es una cosa traída de los cabellos. Y creo que interpuso otra queja ante el procurador por el debate mismo. ¿No cree que como congresistas les están dando un pésimo ejemplo a un país que busca la paz, con este duro cruce de acusaciones? El problema es que en la política colombiana los problemas se han resuelto de una manera muy distinta. No en los estrados judiciales sino utilizando la violencia. Hay muchos políticos que en este país han muerto por hacer estas discusiones. Tal vez el espectáculo de ver a una gente que va y se acusa ante los jueces no sea muy agradable, pero sí preferible. El senador Antonio Navarro lo invitó tanto a usted como a Uribe a reflexionar, a pensar en el perdón como lo que en realidad necesita el país. ¿Cree que hay algo por lo cual debería pedirle perdón al país? Es muy respetable esa invocación que hace Navarro, pero aquí estamos ante un -conflicto político que hay que tener bien en cuenta. El expresidente y senador Uribe representa un sector que no quiere que el proceso de paz tenga éxito, por distintas razones. Yo represento otro sector que abiertamente defiende ese proceso. Si el día de mañana el senador Uribe y su grupo deciden dejar de oponerse a la paz, perfecto. No digo eso sí que saldré a darme un abrazo con él, ni que voy a dejar de exigirle que diga toda la verdad y que repare a las víctimas, pero si pasaremos a otro estadio, en el que vamos a tener otro tono de discusión, y es posible que lo que dice Navarro en ese momento tenga viabilidad, pero no en este momento. ¿Tiene proyectado liderar otro debate y en las mismas condiciones que el del miércoles? Sí. Ya pedí uno en la Comisión Segunda sobre los Tratados de Libre Comercio, porque creo que ha llegado el momento de hacer un cruce de cuenta al respecto. Zonas de reserva campesina ¿Por qué insistir en el impulso de las Zonas de Reserva Campesina en Colombia? Me parece que es una necesidad y un imperativo. Nosotros hemos criticado mucho que el modelo de desarrollo rural tiende a la desaparición, al aislamiento, a la expulsión del campesinado. Esta es una medida que puede proteger al campesino. ¿Las ZRC son los escenarios ideales para la realización plena del campesinado en Colombia? Pues lo ideal sería que los campesinos fueran los principales habitantes y protagonistas en el campo. Es muy absurdo que haya que crear una especie de resguardos cuando deberían ser ellos los dueños de la tierra. Pero lamentablemente es así. Pero, ¿cómo sostenerlas a futuro si a la fecha ninguna ZRC ha resultado rentable? Los campesinos tienen una propuesta muy seria en términos económicos, de viabilidad comercial. Pero lo que no hay es una voluntad política para que eso se eche a andar. ¿Qué garantía hay de que ante un eventual posconflicto no van a ser los grandes jefes de la guerrilla quienes asuman el mando de estas zonas? Las Zonas de Reserva son una figura totalmente apreciada. Aquí no caben esas estigmatizaciones que se han intentado hacer de que serían unos caguanes o unas repúblicas independientes.

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