Informe exclusivo: el 'bullying' trascendió las fronteras de las aulas

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El hogar funciona como un centro de entrenamiento para ser víctima o victimario en el colegio o en el trabajo. La guerra de los roces entre parejas, el tipo de ‘bullying’ más común y fuerte, sucede delante de los hijos, que luego repiten el modelo fuera de casa.

Informe exclusivo: el 'bullying' trascendió las fronteras de las aulas

Junio 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País

El hogar funciona como un centro de entrenamiento para ser víctima o victimario en el colegio o en el trabajo. La guerra de los roces entre parejas, el tipo de ‘bullying’ más común y fuerte, sucede delante de los hijos, que luego repiten el modelo fuera de casa.

Complicada. Mentirosa. Loca. Con epítetos de ese calibre fue tratada una caleña cuando hizo pública la denuncia de bullying (matoneo, en español), que derivó en abuso sexual de su hijo (entonces de 12 años) por parte de sus compañeros de un equipo de waterpolo de Cali durante un viaje a una competencia internacional en junio de 2012.El acoso hacia su hijo, ahora se extendía a ella y a su familia por atreverse a “pisotear los resultados deportivos del club”. Por eso, pide omitir su identidad. “La actitud del entrenador, de la Liga de Natación y del Club Yubartas con el cual entrenaba el joven, fue minimizar los hechos argumentando que ‘esas recochas son normales’”, se queja ella.La sanción social para silenciar al que denuncia se da hasta en los organismos, que se supone, defienden los derechos de los ciudadanos. En uno de ellos le dijeron“Esto es complicado. Mejor váyase para su casa, péguese un bañito, consúltelo con la almohada y olvídelo”.Pero ella denunció. En abril pasado, a dos de los deportistas agresores les dieron prisión domiciliaria y dos más fueron remitidos para atención en el Icbf. Y hace poco, la justicia vinculó al entrenador Víctor Alejandro Rojas por omisión de socorro: no atendió el pedido de cambiar a la víctima de habitación.Este caso que publicó El País el 5 de junio pasado es un grito de denuncia de que el ‘bullying’ es un problema que va más allá de las aulas escolares. Es una amenaza latente que vive agazapada en los hogares, en las oficinas o sitios de trabajo y hasta en el entorno deportivo, donde se presume del juego limpio.No es que el fenómeno haya escapado de clase a otros escenarios. Al contrario. La sicóloga Gloria Hurtado sostiene que la familia es el peor foco de infección del matoneo. La forma como se maltratan emocionalmente las parejas y a sus hijos y miembros de sus familias políticas, es casi una escuela de entrenamiento para agredir o ser agredido, sostiene.“De casa es de donde los niños salen listos para el ‘bullying’ escolar, sea que vaya dolido o sometido para que lo hagan víctima, o vengativo para cobrárselo a otro más débil que él en el colegio” (y en su adultez, en el trabajo), dice la sicóloga y columnista. La especialista subraya su apreciación diciendo que el ‘bullying’ de pareja o al interior de la familia, es el más frecuente y fuerte. Y que todo esto sucede delante de los niños. Y cita los ejemplos.Hombres que a diario le disparan a sus esposas expresiones sobre su aspecto físico como “¿Viste a tu hermana cómo está de linda?”, “No comas más. Estás muy gorda”, “Te estás envejeciendo”, son tan de rutina como lavarse los dientes.También abundan las descalificaciones a su inteligencia como “cállese que usted no sabe” o “no eres capaz de manejar las cuentas”. Expresiones de esa agresividad con relación al manejo del dinero, llevaron a Lucrecia a recoger su autoestima del piso y separarse de Alejandro. Cada que él llegaba, la hacía sentir al nivel o menos que la empleada con un “entrégueme las vueltas”.Hasta el día en que el administrador de la empresa le negó el efectivo amparado en la última orden de su esposo: “Nada de esta empresa es de ella, todo es mío. No le vuelvan a dar nada sin mi permiso. Si ella necesita algo, me lo tiene que pedir a mí”, les había dicho.Actitudes que fueron deteriorando la relación de pareja y la autoestima de Lucrecia, que prefirió buscar un empleo como contadora, profesión que abandonó para “cuidar los niños y dedicarse al hogar” como le había pedido Alejandro, ya que él le “iba a dar todo”.Esas formas de ‘bullying’ son socialmente aceptadas. Roces naturales entre marido y mujer, diría un ciudadano del común. Pero la sicóloga señala que el cuerpo, la inteligencia, el dinero y el carro, son los lados débiles por donde más se ataca a la mujer en su propio hogar y en especial por su esposo. Situación que no excluye el bullying de parte de muchas esposas a sus maridos. Incluso, la mujer puede utilizar un lenguaje más grosero o anular por completo la figura del hombre. Las afrentas más comunes para los señores se presentan cuando la esposa es la gerente o la hija del gerente de la empresa. También cuando él ocupa un puesto secundario frente al de ella, el bullying es muy fuerte cuando ella hace alarde de su cargo o si gana más que él.Así se sintió Manuel, un ejecutivo promedio. Él tenía para pagar determinado colegio para sus hijas. Pero se quedó de una pieza cuando fueron a casa de su suegro, Raúl, y éste les dijo: ‘No, las niñas (sus nietas) tienen que ir a un mejor colegio, yo lo pago’. Gloria dice que “es un ‘bullying’ muy agresivo porque le quita toda la autoridad al padre”.Otra agresión insufrible para un hombre es encontrar las maletas en la puerta. En la canción de Juanes puede sonar gracioso, pero no en la vida real. Lanzar sus cosas por la ventana, como escena de película, puede ser taquillero, pero cuando es una realidad de a puño, golpea la autoestima del hombre, así la mujer lo haga con razón.Esa fue la reacción de Elsa contra su esposo Miguel. Ella, muerta de los celos, le sacó sus pertenencias en bolsas negras de la basura y en cajas de cartón afuera de la portería del condominio donde vivían y le prohibió la entrada. Otras son tan agresivas como Kathy. Cuando Herney llegó a cambiarse para ir a la despedida de diciembre en la empresa, su clóset estaba vacío: tijeras en mano, ella le cortó toda la ropa para que él no fuera a la fiesta. “La agresión de las mujeres a sus parejas es muy hiriente; cuando son esposas controladoras y celosas, son demoledoras”, dice Gloria H.Los sicólogos dicen que lo más delicado es creer que la familia es perfecta y que no hay ‘bullying’ dentro de ella, cuando a diario circulan los vainazos, las indirectas, las comparaciones.“El ‘bullying’ laboral se puede denunciar o lo puede regular la ARL o un departamento de Relaciones Industriales, pero este soterrado ‘bullying’ familiar quién lo controla?, ¿dónde denuncia un niño o un adolescente?Es peor. En ese escenario de puertas hacia dentro, se encubre y se protege al agresor porque los hijos tienen sentimientos encontrados y casi que son presa del síndrome de Estocolmo: se solidarizan con el padre o madre victimario porque al fin y al cabo “ellos son los que más me quieren” y prefieren ese chantaje emocional a quedarse solos, plantea Gloria Hurtado.Lea la segunda parte de este informe exclusivo: Colombia, un pionero en ley de 'bullying' o acoso laboral

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