Informe exclusivo: Cali, uno de los epicentros del contrabando en Colombia

Abril 28, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Informe exclusivo: Cali, uno de los epicentros del contrabando en Colombia

En la misma bodega del centro de la ciudad, los artículos ilegales estaban camuflados en estantes detrás de paredes falsas

Zoom a uno de los delitos más difíciles de contrarrestar, que ubican a Cali como la tercera ciudad de Colombia en la que más se ha decomisado mercancía de contrabando.

Los contrabandistas son un cartel de fantasmas. Nadie sabe cuántos son ni cómo son. Nadie logra contarlos. Y pocos logran cazarlos. Son eso, fantasmas. Y lo que hacen es de miedo: de acuerdo con estimativos de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Dian, la mercancía que el año pasado metieron al país y que ahora se ve en las calles del centro de cualquier ciudad, bajo sombrillas de colores, expuesta en los andes, incluso surtiendo almacenes de complejos comerciales, puede llegar a un valor que no cabe en una calculadora. El dato es apenas una aproximación. Porque los fantasmas producen ganancias que también son difíciles de rastrear. Pero sí son comparables: lo que trafican es tan grande, que el costo de esos productos es equivalente a una reforma tributaria. O a veces a más. Cali es una de las guaridas favoritas de los fantasmas. Un investigador de la Dian lo explica dibujando el mapa sobre un papel: a once horas, la frontera con Ecuador; a tres, el puerto de Buenaventura y menos de una, el segundo aeropuerto con más tráfico internacional de todo Colombia. Diariamente al Alfonso Bonilla Aragón llegan once vuelos procedentes del exterior. Esa, en principio, su ubicación geográfica, es una de las razones por las cuales esta se ha convertido en la tercera ciudad del país con más resultados operativos relacionados con el contrabando. Aquella lista está encabezada por Bogotá, seguida por Buenaventura. En Cali, el año pasado, la Dirección de Aduanas realizó 1.635 aprehensiones de mercancía ilegal avaluada comercialmente en 10.282 millones de pesos. Este año, 406 operaciones ya dejan decomisos por 5.338 millones.La más grande fue llevada a cabo a comienzos de año. El 19 de enero, la división de Fiscalización de Aduanas encontró un edificio en la calle 12 con 7 siguiendo una información según la cual allí se encontraba una de las redes de bodegas de almacenamiento de contrabando más grandes del centro. Uno de los investigadores que estuvo allí, cuenta que los funcionarios encargados de las pesquisas llegaron a las cuatro de la tarde del viernes 18 y solo hasta el mediodía del sábado pudieron encontrar algo. A los fantasmas les gustan las paredes falsas.Para ilustrar el escondrijo, el investigador habla de otros fantasmas: los narcos. Una vez, uno de esos tipos construyó un edificio con un ascensor que en apariencia solo llegaba hasta cierto nivel. Al último piso, que era su cueva, solo se podía acceder digitando una clave sobre el tablero de mando del aparato. Después de marcada, en la parte superior de la cavidad por donde subía y bajaba el ascensor, se abrían unas compuertas que dejaban llegar la canastilla hasta el lugar prohibido. Aquel sistema, salido de la ficción más real de la mafia, era el que tenían montado los contrabandistas de la ciudad.En el octavo piso, un nivel que no aparecía entre los números del ascensor, fue hallado un laberinto de bodegas donde estaban guardados dos mil millones de pesos en mercancía: ropa, zapatos, relojes, muebles, juguetes, gaseosas, chocolatinas, radios. En las fotos de registro que el investigador guarda en un archivador, es posible ver cómo todo eso estaba camuflado tras paredes falsas y puertas que llevaban a otras puertas. De las cuarenta bodegas que fueron encontradas allí, veintidos estaban llenas. El edificio ocupaba casi una manzana.Pero el golpe más grande dado por las autoridades a los contrabandistas de la ciudad ocurrió en el 2011 cuando desmantelaron cuatro pisos de un edificio, también en el centro. En aquella ocasión lo que encontraron fue zapatos. El avalúo de la mercancía: quince mil millones de pesos. País de procedencia: China.Desde hace dos años, el nombre de ese país está cada vez más ligado al contrabando en la ciudad. La conexión que hay entre las dos orillas es tanta, que en Cali el Oriente ya no es lejano. En el 2011 las autoridades estimaban que 17 bandas estaban detrás de todo el negocio; en aquel entonces se hablaba de 'Los Pitufos' y 'Los Camellos' como los grandes cabecillas. Pero hoy hacer ese cálculo, dice un hombre de la Policía Fiscal y Aduanera, Polfa, es casi imposible.Sin embargo, si se pone cierta atención y se hacen ciertas preguntas a ciertas personas que trabajan en el centro de Cali, es posible escuchar un nombre coincidente entre algunas voces salidas del sigilo. Es el de un ex jugador de fútbol conocido por un alias que suena a vegetal. Ese hombre tiene constituida una compañía de importación en China a través de la cual está llegando buena parte de la mercancía ilegal a la ciudad. Su alcance es tal, que a través suyo ha llegado tecnología importada por un expolítico caleño que la compró evadiendo impuestos.Jota, un comerciante que jura no ser contrabandista, dice que ese hombre es dueño de una bodega en China donde muchos comerciantes caleños guardan la mercancía que compran y que es él quien se encarga de despachar. En China, los contrabandistas caleños tiene tres destinos básicos: Shantou, donde van a comprar juguetería y tecnología; Yiwú, para negociar peluches, y Guangzhou, el gran mercado de la ropa y el calzado. Jota cuenta que ahora mismo, en esas tres ciudades, hay tantos colombianos dedicados a agilizar el envío de mercancía ilegal, que en cada una de ellas es posible encontrar, todos los jueves, discotecas con un cartel en la entrada: hoy, rumba colombiana.Un socio de Jota dice que el exjugador de fútbol también ofrece otro servicio igualmente ofertado por otras compañías. Después de la transacción entre comprador y vendedor, la gente del exjugador se encarga de reclamar la mercancía cuando esté lista y empacarla directamente en un contenedor que aproximadamente en un mes será descargado en Buenaventura. Si los productos tiene papeles, es decir, si pagan impuestos, tienen un manifiesto de exportación, si lo que dice en los documentos coincide con lo que se envía, un metro cúbico en la caja vale un millón de pesos. Si la mercancía no tiene papeles, el ex jugador cobra a cada comerciante dos millones por metro.Doble U, un contrabandista vergonzante que habla esquivando la mirada, explica entonces lo que pasa cuando la mercancía está en este lado del mundo: dependiendo del trato, los productos son llevados directamente por gente pagada por el exjugador a una bodega de almacenamiento en el centro; si el trato no contempla eso, el comerciante negocia en Buenaventura la forma de sacarla del terminal. Cuando la mercancía es descargada en Panamá, la mayoría de veces entra por el Chocó, a través de pequeñas lanchas que descargan en muelles inexistentes en los mapas. Si son cigarrillos o licor, el envío a veces se descarga en Ecuador o Perú y desde allí empieza el ascenso hasta Colombia camuflado entre hortalizas o camiones de cargados con alimentos. Ese es justamente el nuevo foco de esta mafia de ojos rasgados: el año pasado se hicieron aprehensiones en Cali por 270 millones de pesos en arroz ilegal procedente de Perú y Ecuador. En lo que va de este año, ya van 125.000 kilos retenidos.Javier Reina, director seccional de la Dian dice que a pesar de los desmantalemientos hechos en los últimos años, el problema aún está lejos de solucionarse. En el centro, bodegas como las halladas por sus hombres hay por docenas. Su equipo está tras la pista. Lo que pasa, explica, es que no es un trabajo fácil. Detrás hay una mafia de fantasmas. Fantasmas que se hacen palpanbes cuando sus intereses empiezan a ser tocados. Un funcionario de la Dian encargado de seguirlos, hace poco fue amenazado.

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