Historias del regreso

Historias del regreso

Junio 17, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa
Historias del regreso

El coronel Enrique Murillo salió del Hospital de la Policía de Bogotá, luego se dirigió a su casa donde fue recibido por un gran número de vecinos que celebraran su libertad.

El general Mendieta, el coronel Donato y el coronel Murillo volvieron al seno de sus familias llenos de alegría, pero también de dudas y de nostalgia.

Luego de pasar su primera noche en casa, el General Luis Herlindo Mendietaa afirmó que, por ahora, lo único que quiere es estar con su familia. Sabe que luego habrá tiempo para analizar, como se debe, si continuará siendo el oficial más antiguo de la Policía Nacional."Primero tengo que reintegrarme con mi familia, estar en los exámenes médicos, aparte de eso seguir un proceso casi que de enseñanza y de aprendizaje por ese abandono de la parte intelectual de hace 12 años" , dijo Mendieta.En torno a su primera noche en casa, dijo que "la pasé hablando muchísimo con la familia, mis hijos y otros familiares que me acompañaron. A mis niños los dejé pequeños y ahora los encuentro profesionales, muy vivos y muy inteligentes. Les doy gracias a muchas personas que los acompañaron y educaron" .Dijo que cuando se sintió en libertad pensó en querer muchas cosas, como en comer huevos fritos. "Uno en la selva come harinas y uno aspira a otras comidas, para algunos muy simples, pero para uno, después de tantos meses sin degustarlos, comerse un par de huevos es algo de mucho agrado" .El General también admiró mucho el amanecer de la libertad, pues "aquí uno tiene otra perspectiva de luz, a diferencia de la oscuridad de la selva" .Donato quiere seguirEn lo único que el coronel William Donato está seguro después de la súbita liberación de este domingo, es de continuar portando el uniforme de la Policía Nacional como lo hizo en los 11 años, 7 meses y 13 días de secuesatro en poder de las Farc."Estoy muy orgulloso de estar en la Institución. Lo estaré hoy y toda la vida, aquí y en cualquier lado" , señaló. También dijo que "después de 12 años creo que estoy en buenas condiciones. Hay que seguir algunas recomendaciones, pero en general estoy bien".Manifestó que no ha podido hablar con calma con su familia y que espera hacerlo en estos días, cuando viaje a su tierra natal en Sogamoso (Boyacá) .Entre sus antojos está comerse un "pedacito de pollo", pues ha sido muy poco lo que ha podido ingerir en libertad por los exámenes médicos que le practicaron.Un dulce regresoTal y como la dejó. Así encontró el coronel Enrique Murillo su casa tras 12 años de secuestro.A las tres de la tarde del miércoles el Coronel salió del Hospital de la Policía, donde permaneció por dos noches mientras le hicieron los chequeos médicos. El parte médico fue positivo, sin embargo deberá seguir un tratamiento durante el año.Media hora después y en medio de la lluvia, Murillo ya estaba acompañado de una caravana con papayera y centenares de vecinos con banderas blancas que lo recibieron en el barrio “Galán”, en el sur de Bogotá. Apenas bajó del carro, Murillo fue corriendo hacia su casa. Allí, acompañado de familiares y de vecinos que no se le despegaban y que intentaban saludarlo y abrazarlo, visitó cada rincón de su casa.Lo que más llamó la atención era el árbol de navidad y el pesebre armado en la sala. Según su mamá, Robertina Sánchez, quiso mantenerlos como símbolo de esperanza, de regreso y deseo de que algún día pasara por fin una navidad nuevamente en familia.Murillo, muy escaso de palabras, manifestó su felicidad. “No lo puedo creer. La verdad tengo un sentimiento que no puedo explicar”, dijo y su madre le mostró el cuarto donde dormía antes de ser secuestrado.El Coronel subió hasta el último piso de su casa y con megáfono en mano saludó a los centenares de vecinos que ansiosos esperaban saludarlo desde la calle. “Sigo trabajando por Colombia, sigo trabajando por todos ustedes”, dijo. Con aplausos y sonrisas fueron recibidas esas palabras.Inmediatamente Murillo bajó al primer piso y salió corriendo de su casa en búsqueda de sus amigos de barrio y de casas vecinas, pero se llevó la sorpresa de que algunos ya no se encontraban porque habían fallecido.“Infortunadamente seres a los que amaba durante estos 12 años, hoy no tuvieron la oportunidad de esperarme. El papá de mi mejor amigo, el señor Manuel fue como un padre para mí. El mejor amigo de mi papá, el señor Gonzalo Vargas. También salí corriendo a la casa de mi compañero para saludar a doña Emperatriz de Guevara, a su hija que nos acompañaron” .Corriendo llegó al salón Comunal del barrio, en donde fue recibido con el Himno de Colombia. La Junta de Acción Comunal local le entregó una placa conmemorativa escogiéndolo como el “vecino honorífico” , y lo señalaron de ser un héroe de la patria.En medio de aplausos y gritos que decían “viva la libertad!” , el Coronel dijo: “Hay muchos héroes que ya partieron trabajando por ustedes, hay héroes que exponen su vida, su integridad física para erradicar el mal. Somos más los buenos que los que hacen daño”. En compañía de su familia y de los escoltas, hacia las 4:30 de la tarde, partió hacia el Congreso donde recibiría una homenaje.

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