"Hay que crear tabúes para que la gente rechace la violencia": Antanas Mockus

Marzo 07, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa.

Antanas Mockus, presidente de la Junta Directiva de la ONG Corpovisionarios y excandidato presidencial.

Antanas Mockus dice que la Marcha por la Vida será una jornada contra el odio. Insiste en que prefiere bombardeos de tweets a una sola bala. “Doctor Uribe, póngase la camiseta (de la Marcha) y vaya a La Habana”.

El nombre de Antanas Mockus siempre es centro de polémica. Su irreverencia e inteligencia lo han hecho un político sui géneris. Hace unas semanas fue cuestionado por la legitimidad de la Marcha por la Vida, que él ha convocado para mañana domingo en todo el país e incluso en el exterior, debido a un contrato firmado por el Estado con su organización Corpovisionarios. Mockus se declaró indignado y adolorido por ese hecho y ha reiterado que la Marcha no tiene tintes ideológicos ni busca la defensa oficial del proceso de paz, sino que es una jornada para promover la vida, base para poner fin a todo tipo de agresión. En entrevista con Colprensa, el exalcalde de Bogotá y excandidato a la Presidencia habló del sentido de esta movilización y de su intención de que la violencia se convierta realmente en un tabú para los colombianos. ¿De dónde nace la idea de hacer la Marcha por la Vida? Al analizar lo que pasa en el país, el proceso más importante que hay en curso es el de las conversaciones de La Habana; ahí hay una definición concreta de quiénes participan en esta etapa, que son las Farc y el Gobierno; los demás acompañan el proceso, pero no hay por el momento un desafío práctico, como lo hay con el resto de la violencia. La Comisión Histórica señaló que un tercio de los homicidios en los últimos 50 años son imputables a la guerra y los otros dos tercios son a causa de la intolerancia, el crimen organizado y la delincuencia común. Hay que construir una especie de tabúes en la sociedad. Hay uno muy grande, que es que uno no se acuesta con la madre; el tabú del incesto existe y funciona y no es ley, es una prohibición cultural, tanta que cuando alguien lo haga habrá una censura muy fuerte. ¿Habla entonces de promover la cultura de la no violencia? Sí. Propusimos una iniciativa de paz desde finales del año pasado y la Marcha es un primer paso para este proceso, que motiva el hecho de aclimatar la paz en Colombia, no solo la del fin del conflicto, sino la de la vida cotidiana. Hay que trabajar con los factores de riesgo y establecer tabúes para que la gente rechace la violencia. La estructura del tabú está acompañada de muchos miedos, que hasta el mismo cuerpo reacciona ante ellos. Necesitamos crear lo mismo con la delincuencia y con todo tipo de agresiones. Menciona la indignación. Acá pasamos muy rápido las páginas de los hechos que nos duelen... Creo que la indignación es un sentimiento muy valioso. La rabia y el odio tienden a ser más permanentes. Cuando usted tiene rabia, tiene aún la duda sobre si el mal que tiene al frente es duradero o no, se le puede pasar en media hora; el odio es distinto, porque es acumulado, por ejemplo, los que quisieran exiliar y mandar ‘a la quinta porra’ a gente odiada o matarla; el odio no descansa. Forman una pareja la muerte y el odio; entonces una jornada por la vida es una jornada contra el odio. Queremos hacer una marcha en la que la gente se diga: ‘Yo hubiera podido matar y no maté’ o ‘a mí me hubieran podido matar y no me mataron’, celebramos la vida. Hay gente que dice que le horroriza la idea de convivir con guerrilleros. ¿Cómo trabajar el perdón? Nos va tocar prepararnos para el perdón. La etimología de esta palabra es muy linda, porque significa donar por encima, dar, dar en exceso; mejor dicho, perdonar es como una anomalía. Hay dos extremos: el perdón unilateral, cuando la gente, por higiene mental, decide dejar de odiar a una persona, es un raciocinio y la persona a veces ni siquiera se lo hace ver al otro. Ese perdón se da y es admirable, pero digamos que no es lo ideal, uno tiene que hacer algo más profundo; si uno lo ve desde el punto de vista moral, perdonar es toda una jugada, un paso clave. Pero no es fácil, ¿por eso plantea lo del tabú?Si usted mira el perdón como rito, es distinto. Quien mató a alguien no solo destruyó una vida e hizo un daño irreparable, sino que lesionó el tabú, el que mata es castigado doblemente, por el daño a una vida y por violar el tabú, la sociedad necesita la no repetición, no solo del que mata, sino del que pasa por el lado y ve la escena. Es clave en el perdón que la gente se ponga en manos del ofendido, de la víctima, y le diga: ‘Aquí estoy, perdono, pero también entendería que usted no me perdonara’. Usamos en un evento una consigna que decía: ‘No hay perdón garantizado’. Un poco la polémica con la Corte Penal Internacional es esa: que no se va a aceptar que en Colombia la gente que reclutó menores de edad, que secuestró, tengan ciertos beneficios, pero eso se tiene que estudiar. Mucha gente ve la Marcha por la Vida como una movilización para promover una ideología... El Estado no está pagando la organización de la Marcha. Esa corre por cuenta nuestra. Fue muy doloroso e interesante cómo la violencia simbólica se evidencia alrededor de las denuncias; he dicho que prefiero bombardeos de tweets a una sola bala. Aparentemente hay algo turbio y mientras uno lo ve así, tiene el derecho de estar indignado. ¿Políticamente, cómo se define Antanas Mockus? Soy un poco daltónico, a veces no veo el color de la camiseta de la gente. Le hablo a un conservador como si fuera liberal, realmente veo más a la persona y su comportamiento. Hace poco tuve una reunión con la dirección del Partido Conservador y me pidieron que perteneciera a la colectividad, les dije que mi aspiración era un poco distinta; no soy un conservador, soy un conversador que busca una especie de conversión en el respeto a los derechos. ¿En qué consiste la estrategia de los titulares del futuro que ha implementado para motivar a la Marcha? Estamos promoviendo los titulares de prensa del futuro, porque queremos mirar más allá. Se me ocurre uno como: ‘Iván Cepeda y Álvaro Uribe se ríen juntos de una bobada que dijo el jefe de la delegación colombiana en la Antártida’ o ‘Uribe y Cepeda acompañan a sus nietos en un concurso de oratoria en el Gimnasio Moderno’, eso puede pasar. ¿Espera que Álvaro Uribe asista a la jornada de mañana? Espero, pero ya es una esperanza muy abstracta, quisiera que hubiera una corriente grande de uribistas diciéndole que vaya. El establecimiento de ese tabú gana mucha fuerza si personas que han estado en el borde lo reconocen y adoptan explícitamente el compromiso que todo mundo está haciendo. Hace unos días él dijo que iría a La Habana si tuviera garantías. La camiseta por la marcha le da garantías. Doctor Uribe, póngase la camiseta y vaya a La Habana.

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