Gabo, un conspirador en favor de la paz en Colombia

Abril 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Hugo Mario Cárdenas López | Reportero de El País
Gabo, un conspirador en favor de la paz en Colombia

El premio nobel Gabriel García Márquez recibió en diciembre del 2005, en su casa de La Habana, al entonces vocero de la guerrilla del ELN Francisco Galán, previo a una reunión entre delegados de esa organización armada ilegal y del Gobierno Nacional.

El nobel colombiano fue un facilitador silencioso de los procesos de paz en el país. Fue amigo cercano del cura Camilo Pérez, del ELN.

Con la misma filigrana con que Gabriel García Márquez hiló cada una de sus obras literarias, el nobel colombiano logró combinar influencia, intelectualidad y prudencia para ser partícipe en los hechos más relevantes de la política nacional y regional.Si algo tenía claro el escritor de Aracataca, era que la paz de Colombia no encajaba en ese mundo de ilusiones que se tejieron en Macondo. Por eso actuó como facilitador y garante en los acercamientos que se hicieron en los últimos 30 años entre los diferentes gobiernos y las guerrillas de las Farc, el ELN y el desmovilizado movimiento M-19.La amistad estrecha que mantuvo con el líder cubano Fidel Castro y su inclinación hacia el socialismo le permitieron ganar la simpatía y la confianza de las guerrillas en Colombia y esa aceptación la puso a disposición de los gobiernos de Virgilio Barco, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez para buscar una salida al conflicto armado.Muchos consideran que fue gracias a su labor silenciosa y efectiva que logró el acercamiento entre la guerrilla del M-19 y el gobierno de Virgilio Barco, que a la postre terminó con la desmovilización de ese grupo guerrillero.Su presencia fue también crucial para que se instalara en Cuba la mesa de diálogos entre la guerrilla del ELN y el gobierno de Andrés Pastrana. Su cercanía con el ELN se remonta a sus años como estudiante universitario, cuando entabló amistad con Camilo Torres, conocido después como “el cura guerrillero”, quien fuera el pionero de la Teología de la Liberación, fundador de la primera facultad de Sociología de Colombia y miembro de esa guerrilla.El escritor Plinio Apuleyo Mendoza, quizá la persona que más compartió con García Márquez en sus periplos por el mundo, recuerda que a Gabo le interesaba mucho la paz, “pero era un hombre político muy moderado en el sentido de que buscaba siempre acuerdos”.“Ambos éramos muy amigos del cura Camilo Torres. Recuerdo, incluso, que Gabo me nombró padrino de su hijo Rodrigo y quería que Camilo lo bautizara. Pero yo metí la pata porque él tenía el niño en las rodillas y dijo ‘este niño va a ser policía; tiene todo el aire de policía’ y yo, que era muy de izquierda, le dije: ‘Policía no, en ese caso será guerrillero’ y el cura Camilo puso el grito en el cielo, no quería aceptarme como padrino y fue un problema para convencerlo de que era una broma. ¿Quién iba a pensar que el cura Camilo terminaría como guerrillero”, recordó Plinio.También en el gobierno del expresidente Andrés Pastrana, hacia 1999, el nobel de literatura medió y fue partícipe de los diálogos entre el Gobierno y las Farc en San Vicente del Caguán. “Todos dirán que su mayor legado es el literario, pero yo me atrevería a recordar dos de las grandes obsesiones que tuvo García Márquez cuando hablaba de Colombia: la educación y la paz”, indicó Pastrana al ser consultado por El País.“Gabriel García Márquez fue uno de los primeros que aceptó la invitación de asistir a la instalación de los diálogos del Caguán, el día de la ‘silla vacía’. Pero el Gabo que asistió fue el Gabo periodista, quien entrevistó a ‘Tirofijo’”, recordó el expresidente Pastrana, quien reveló que el nobel fue quien le ayudó a corregir su discurso inaugural.Y aunque poco se ha hablado del tema, también hay quienes aseguran que García Márquez fue uno de los principales mediadores ante el Gobierno de Cuba para que aceptara ser garante del proceso de negociación que se adelanta actualmente en la Isla.“Llevo conspirando por la paz en Colombia casi desde que nací”, aseguró el hijo de Aracataca en el 2005, durante una entrevista que concedió en La Habana al diario El País de España, donde quedo claro que los principales llamados a la paz en Colombia han empezado tocando a la puerta del desaparecido Nobel.Un eterno perseguidoMuchos de quienes compartieron con García Márquez creen que su relación con la política se remonta a los años en que llegó a Bogotá a estudiar leyes, en un intento por complacer a su padre, y que esa inquietud nace en esas narraciones que sobre el poder le hacía el coronel Nicolás Márquez, su abuelo materno.La política, como padecimiento, la empezó a sentir Gabo el 9 de abril de 1948, cuando los hechos que sucedieron al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán lo obligaron a abandonar la Universidad Nacional y seis años más tarde, en sus inicios como reportero, quedó marcado por la masacre estudiantil en la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla.Fue justo durante este régimen que en 1955 debió salir al exilio por primera vez, y tras la publicación de una crónica sobre un naufragio, que más tarde se convertiría en novela, con el título ‘Relato de un náufrago’, que generó enorme malestar en el régimen de Rojas Pinilla y que fue sucedido por varias amenazas.En 1957, recuerda Plinio Apuleyo, emprendió su viaje por la Europa del Este y “entrando en ese mundo subrealista, por Alemania Oriental, empezamos a ver una realidad política distinta. Estuvimos en la Unión Soviética y conocimos la realidad y lo que estaba claro era que él era amigo de Fidel Castro, pero no era amigo o adepto al comunismo”.A raíz de este viaje, asegura la página web de la biblioteca Luis Ángel Arango, “Frente a la tumba de Stalin, piensa por primera vez en la idea de escribir ‘El otoño del patriarca’, novela sobre un anciano dictador y la soledad del poder.El año de 1978, cuando llega Julio César Turbay a la Presidencia, marcó el inicio de otra época difícil del escritor dentro del país, con la puerta en marcha del llamado ‘Estatuto de seguridad’, con el cual se desplegaba una política de Estado para combatir y contrarrestar las fuerzas insurgentes.Una vez más, en una carrera por su libertad, en marzo de 1981 tuvo que salir huyendo del país, luego de permanecer encerrado en la Embajada de México en Bogotá y cuando los ‘chismes de pasillos’ aseguraban que el Nobel de literatura sería capturado en pocas horas para responder ante la justicia por su relación con el régimen cubano y con los principales líderes guerrilleros.Desde entonces Colombia fue para el Nobel un país de paso. Y aunque no fue un diplomático consumado o de carrera, no le cabe la menor duda a nadie que García Márquez ha sido el más grande embajador de Colombia ante el mundo en toda la historia.Lea información especial de Gabo tras su muerte aquí

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