Fallo de La Haya trae graves consecuencias ambientales para San Andrés

Fallo de La Haya trae graves consecuencias ambientales para San Andrés

Diciembre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa
Fallo de La Haya trae graves consecuencias ambientales para San Andrés

Se calcula que existen más de 400 especies de peces y corales en los alrededores de San Andrés y Providencia. Pero uno de los productos de exportación es la langosta, que se captura en áreas que hoy son de Nicaragua, según fallo de la Corte Internacional de Justicia.

La división del mar ordenada por la Corte de Justicia traerá graves consecuencias ambientales, aseguró Francisco Arias, director del Invemar.

Con la decisión de La Haya en materia ambiental no solo pierde Colombia. Pierde toda la humanidad, en palabras de Francisco Arias Isaza, director del Instituto de Investigaciones Costeras y Marinas, Invemar, pues es la zona más rica del Caribe, un territorio que el país se había comprometido a cuidar para todo el planeta.Muchos de los ecosistemas de lo que se conoce como la Reserva de Biosfera Seaflower quedaron partidos y si allí se realizan actividades a las que Colombia había renunciado, se afectaría toda la región. ¿Cómo se afecta lo ambiental y lo científico con el fallo de la Corte?El Gobierno hizo un compromiso universal por la conservación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, sus cayos, aguas y espacios desde el punto de vista integral. El Ministerio del Ambiente, Invemar y Coralina trabajamos para que Unesco declarara la Reserva de la Humanidad Seaflower, un espacio marítimo, 150.000 kilómetros cuadrados que Unesco reconoció como importantísimo para Colombia, los pobladores del archipiélago y la humanidad. Los arrecifes de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Serrana, Bancos, Cayo Bolívar, Bajo Alicia, a diferencia de lo que piensa la Corte de La Haya, es un sistema integral donde las funciones ecológicas de Quitasueño y Serrana están conectadas. Esos procesos biológicos, zoológicos y oceanográficos son un solo sistema. Con el Ministerio, Coralina y las comunidades desarrollamos autorizaciones en el entendido de que, si bien el sistema hay que conservarlo, también tiene que producir para que la gente coma. Invertimos recursos, hicimos publicaciones científicas, somos reconocidos por ese compromiso, nos han premiado la Iucn y la Unesco por esa actitud responsable con la humanidad. No perdió solo la comunidad raizal, perdió el país y también la humanidad, pues esa estabilidad ambiental la había garantizado Colombia ante Unesco. De parte de la comunidad científica hay un mensaje: si el Estado tiene que negociar algo con Nicaragua, la base de negociación no puede ser distinta a que esas aguas se conserven como Colombia había hecho para la humanidad.¿Es muy grande lo que se sustrae?Son unos 74.000 kilómetros cuadrados. La gente no entiende la dimensión marina y mira el agua como si fuera plana. Debajo hay montañas submarinas tan importantes como Quitasueño y Serrana. Ahí está la paradoja de la Corte, al no entender que son estructuras integrales de un sistema marino interconectado. Las larvas que se producen en Providencia no se quedan ahí, viajan a Serrana, a Quitasueño, al bajo Alicia, y los adultos que se desarrollan ahí, peces, moluscos, crustáceos, caracoles, van a Providencia en ese tráfico permanente a través de las corrientes y, si se interrumpe por alguna acción, como la exploración petrolera, puede poner en riesgo enorme todo el sistema ambiental y perdemos. Colombia renunció al petróleo para conservar este depósito de alimentos, de oxígeno y de CO2 para el resto de la humanidad y eso no fue tenido en consideración. ¿Es de los sitios más ricos en biodiversidad o también otros en el Caribe colombiano son igual de ricos?El archipiélago es un punto caliente de biodiversidad, como se dice en la terminología ambiental, áreas que están relativamente prístinas, bien conservadas y que en la geomorfología del Caribe son únicas. En el resto del Caribe no hay otras zonas que tengan esas montañas, arrecifes y condiciones naturales para esa productividad y diversidad. Es un activo ambiental importantísimo que el país pierde. Le pongo un símil: es como si con una decisión sobre la superficie nos dejaran aislados y solo pudiéramos utilizar o certificar como colombianos el pico Colón y el Bolívar, en la Sierra de Santa Marta y la Sierra Nevada del Cocuy, y al resto, cordilleras, valles y ríos, no tuviéramos acceso. Nos dejaron el montecito de unas montañas que son Serrana y Quitasueño y el resto nos lo quitaron, no podemos saber lo que ocurre en esos valles submarinos porque, como lo único que se ven son las dos colinas, para la Corte eso es lo que hay que darle a Colombia, el resto no. ¿Y los cayos al Sur no son tan ricos?Perdemos la integralidad del espacio ambiental. Si uno mira el mapa de ecosistemas, se cortaron ecosistemas que estaban identificados y que si vamos a seguir investigando tenemos que tener el permiso de alguien más. Y si deciden perforar para petróleo va a afectar la continuidad de los ecosistemas, los peces, las especies que están moviéndose de un lado a otro y eso va a tener un impacto ambiental en la configuración de la diversidad, del espacio que era uno y va a quedar partido.¿Dónde quedó Old Providence?La barrera arrecifal de Old Providence quedó en zona colombiana, pero las zonas enclavadas Quitasueño y Serrana quedaron geopolíticamente desconectadas del territorio. Su administración va a tener perspectivas distintas a las que Colombia coherentemente había abordado.¿Estaban trabajando allá?Estamos trabajando con investigaciones sólidas, muy concretas, el inventario de biodiversidad y la publicación del mapa de ecosistemas marinos de Colombia, donde ya se están identificando los ecosistemas presentes en ese sector de nuestra exgeografía nacional marítima. Quedamos afectados. Quizá tendríamos que pedir permiso para ir a navegar donde estábamos colectando muestras y es un inconveniente, pues el ciclo de vida de las langostas de Serrana y en los sitios donde estamos trabajando circula por las corrientes en todo el archipiélago. Si hay zonas a las que no podemos ir a trabajar, no vamos a saber cuál es el ciclo de vida de las especies y perdemos la posibilidad de tomar decisiones de conservación, uso y protección.

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