Expertos analizan las implicaciones de un proceso de paz entre Gobierno y Farc

Agosto 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co
Expertos analizan las implicaciones de un proceso de paz entre Gobierno y Farc

Los expertos en conflicto armado coinciden en que el presidente Juan Manuel Santos se juega su reelección con el posible proceso de paz con las Farc.

Analistas del conflicto armado, consultados por El País, dijeron que una negociación con las Farc es un "riesgo" que va a tomar el presidente Santos para buscar su reelección.

Tras la confirmación de los acercamientos de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, en el que se habrían comprometido a iniciar diálogos en la ciudad de Oslo, Noruega, analistas y expertos en conflicto armado aseguraron que hay que tomar la noticia con "cautela" y que con esta decisión, el Presidente se está jugando su reelección.Las reacciones desde diferentes sectores no se hicieron esperar. El mismo fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, mostró su apoyo a la iniciativa pues, según él, esta es una de las mejores noticias que ha recibido el país en los últimos años. "Después de tanta guerra hay que empezar a mirar muy seriamente una salida negociada al conflicto, para que podamos superar esta guerra que lleva muchos años sacrificando la vida de los colombianos". Así también lo afirmó el presidente del Senado, Roy Barreras, quien agregó que para hacer la paz en necesario el sigilo y la prudencia, el ruido no ayuda, "creo que el presidente será quién decide si inicia un proceso o no. Es él quien tiene la obligación, el derecho y el deber de buscar la paz que queremos todos sin ingenuidad, él no es ingenuo y no va a aflojar en materia de seguridad".Esa prudencia también fue mencionada por el senador del Polo Democrático, Iván Cepeda, al manifestar que "de confirmarse este primer acuerdo, es una noticia positiva para el país. Es legítimo que el Gobierno haga uso de la confidencialidad para buscar que la posibilidad de un diálogo se materialice, y se debe recibir con optimismo que, tanto el presidente Juan Manuel Santos, como las Farc, den ese paso".Aunque muchos confesaron que quedaron sorprendidos por el anuncio de un acercamiento con la guerrilla, reconocieron que desde hace varios días el tema se venía tratando en los medios de comunicación, especialmente por las críticas que hizo el expresidente Álvaro Uribe Vélez.Ariel Ávila, investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris, afirmó que ya habían rumores sobre un intento de preacuerdo de cinco puntos entre el Gobierno y las Farc, entre los cuales estaban temas como la reforma agraria y la participación en política de los subversivos después de una eventual entrega de las armas.Sin embargo, Ávila dijo que uno de los puntos que no había podido ser concertado era el sitio en el que se llevarían a cabo los diálogos, pues la guerrilla insistía en que se adelantaran en público, en algún lugar de Colombia, y el Gobierno condicionaba que se realizaran en el exterior. Al parecer, las Farc accedieron a que las negociaciones tengan lugar en Oslo, Noruega y posteriormente en Cuba.La paz, ¿una jugada estratégica?Si bien se desconocen las circunstancias y condiciones que se han discutido durante los acercamientos, los expertos coinciden en que, con un proceso de paz, el presidente Juan Manuel Santos se está jugando su posible reelección en el 2014.Para el analista Rafael Nieto, la instalación de una mesa de paz con las Farc le sirve al mandatario para "generar una expectativa de que si no hay reelección, se frustra la posibilidad de paz con las Farc".El analista indicó que el próximo año será un "año regular para el país y en particular para el Gobierno, que no va a poder mostrar un éxito sustantivo en políticas de seguridad, economía y gobernabilidad", por lo que el presidente Santos habría tomado este riesgo para mejorar su popularidad y mostrar resultados. Ávila, por su parte, también considera que un proceso de paz es un "riesgo" que ha tomado el mandatario, ya que "se está jugando la reelección, sobre todo con la oposición del uribismo, que quiere que el tema de seguridad sea el que marque la agenda de las elecciones de 2014, mientras Santos quiere que sea la paz y las relaciones internacionales".Incluso, dijo Ávila, se creía que los diálogos con la guerrilla tendrían lugar en el primer año de la eventual reelección de Santos. "Pero la política, como la vida, es de riesgos y este es un buen riesgo, aunque hay que recordar que la paz de un país no puede depender de si un presidente se reelige o no", señaló el analista.Por su parte, el experto en conflicto armado y anterior gestor de Paz del Valle, Frangey Rendón, dijo que "esta es una gran oportunidad del Gobierno para acabar con esta guerra".¿Cómo serían las negociaciones?Aunque el anuncio ha causado revuelo en la política nacional, los analistas recuerdan que lo que se habría firmado entre Gobierno y las Farc es un preacuerdo para iniciar los diálogos y que aún se desconocen qué puntos se podrían negociar con la guerrilla, en qué circunstancias se concertaría la eventual entrega de las armas y si se manejaría una agenda similar a la planteada durante los diálogos del Caguán.El senador Carlos Fernando Motoa, quien se declaró escéptico sobre la verdadera voluntad de paz de la guerrilla, explicó que para que hayan negociaciones, las Farc deben comprometerse a "no atentar contra la población civil y contra la infraestructura del país, así como no se puede solicitar que la Fuerza Pública deje de combatir a estos bandidos". Motoa recordó que en las últimas semanas las Farc han atentado contra la infraestructura eléctrica del país y contra la población civil, por lo que afirmó que no hay que adelantarse a hablar de "indultos, amnistías o beneficios jurídicos, pues eso es el resultado de un verdadero proceso de paz y de una negociación efectiva". Sobre esto, Nieto señaló que, según la legislación colombiana actual, los beneficios jurídicos de una desmovilización "deberían ser en los mismos términos de Justicia y Paz, sería inaceptable que se dejara a un lado, por ejemplo, los crímenes de lesa humanidad cometidos por la guerrilla".Sin embargo, para otros sectores las negociaciones incluyen que el Gobierno debe ceder en algunos puntos. "No conozco ningún proceso de paz donde no se hayan dado garantías judiciales a los que entregan las armas. No le puedes decir a Timochenko que, después de 40 años en las Farc, se entregue y pague otros 40 de cárcel", dijo Ariel Ávila.El analista aclaró que, a diferencia de los acercamientos pasados con las Farc, esta vez debe haber más participación de la comunidad internacional, para garantizar el cumplimiento de los acuerdos a los que se llegue. El fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, coincidió con Ávila y fue enfático en señalar que "prefiero ver a Timochenko en la plaza pública, en las corporaciones públicas moviendo pacíficamente a las masas en Colombia y no sembrando de terror al país si eso es necesario para conseguir la paz los prefiero incluso en el Congreso de la República".Por su parte, el expresidente Ernesto Samper dijo que "la Ley de Víctimas, la Ley de Restitución de Tierras del actual presidente, ha creado un entorno amable y generoso para poder hablar sobre los cambios que se requieren hacer hacia delante. Nunca habían estado tan alineados los astros como ahora en la búsqueda de una política de paz y reconciliación nacional", declaró.Ante el acuerdo con la guerrilla, el gestor de Paz del Valle, Fabio Cardozo, ofreció "todo el respaldo al Gobierno central para concretar y generar condiciones favorables en la conciencia ciudadana, con el fin de que esta política prospere y se concrete".Las negociaciones, coinciden los expertos, no se centran solamente en el proceso de entrega de las armas y de resolución de la situación jurídica de los subversivos que se desmovilicen, sino también en los temas que la guerrilla ha planteado en anteriores diálogos, como la reforma agraria.¿Están los colombianos preparados para un nuevo proceso de paz?Desde el frustrado intento de acuerdo de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc, en el cual se despejó el municipio de San Vicente del Caguán, muchos colombianos se han mostrado escépticos a una nueva negociación con la guerrilla."Después de las experiencias pasadas, uno no confía en que el proceso salga fácilmente, ojalá sí, pero esta parte inicial no implica llegar a un acuerdo final", expresó el excandidato presidencial Antanas Mockus. Sin embargo, se mostró confiado en que el país "compre la idea rápidamente y espero que no haya una nueva frustración". El expresidente Andrés Pastrana, quien ha sido el mandatario que ha negociado durante más tiempo con la guerrilla, expresó que "Colombia ha puesto muchos muertos y mucha violencia en esta guerra, llegó el momento de apoyar la paz" y fue enfático en señalar que se debe frenar el narcotráfico que es, según él, el principal combustible de la guerra en el país.A pesar de que para Ariel Ávila todavía hay sectores que se oponen a una negociación con la guerrilla, "que son las élites regionales, el uribismo y alguna parte de la franja urbana", otra parte de la población apoya la posibilidad de un diálogo de paz, pues "la comunidad está cansada del conflicto, especialmente en el área rural que es donde lo viven. El Cauca es el mejor ejemplo de esto, pero también sucede con movimientos como los de Putumayo y la Marcha Patriótica". Agregó que el presidente Juan Manuel Santos ha manejado el tema con hermetismo porque quiere analizar cómo responden los colombianos, para decidir qué hacer el 5 de octubre, fecha en la que se reunirían representantes de las Farc y el Gobierno.

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