"Estoy seguro de que Germán Vargas Lleras nunca será Presidente": Armando Benedetti

Abril 12, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz | Reportera de El País

Armando Benedetti, senador de la U.

El senador de la U, Armando Benedetti, dice que no duerme pensando en la desigualdad que existe entre candidatos para aspirar a la Presidencia de la República.

Armando Bendetti, senador del Partido de la U, generalmente lidera causas polémicas en el Congreso de la República. Esta semana la revolución la armó en la Comisión I del Senado con su propuesta de implementar una inhabilidad de cuatro años a quien sea Vicepresidente de la República, para que así, tenga que esperar un periodo más para poder aspirar a la jefatura de Estado.

Benedetti insiste en que su iniciativa no está direccionada contra el actual Vicepresidente y sí, basada en argumentos serios. Sin embargo, en medio del diálogo expresa con cierto dejo de placer, que el actual vicepresidente Germán Vargas Lleras nunca será Presidente de Colombia y eso lo deja tranquilo. 

Después del quinto debate a la reforma de Equilibrio de Poderes, la gran noticia fue que el senador Álvaro Uribe le salvara  al vicepresidente Germán Vargas Lleras la posibilidad de ser candidato presidencial en el 2018 ¿Usted también cree que lo salvó? 

Sí, en principio lo salvó. Pero falta la intervención en plenaria. Lo que queda claro es el poder desmedido que tiene la Vicepresidencia. Lo que va a haber es una desigualdad con 45 millones de habitantes que tiene el país en el sentido de que si usted no tiene erario, ni poder y si no tiene billones de pesos en el bolsillo   no puede ser nunca  candidato a la Presidencia de la República. Uribe acabó con esa igualdad que nosotros queríamos recobrar.

¿Qué cree que hay detrás de esa ‘ayudita’ que le dio el senador Uribe  a Vargas Lleras?

Uribe lo que hizo fue retar a Vargas Lleras. Demostrarle que políticamente no tiene ninguna importancia para él y que lo expuso como una persona que tiene excesivo poder, pero que lo quiere derrotar en la arena política como lo dijo en el Senado. Y además, lo que muchos no dicen también, es que en la Comisión le hizo unas denuncias muy graves de corrupción.

Pero hay mucha gente contenta con esa  participación de Uribe porque dicen que con Vargas Lleras regresaría la mano dura a la Presidencia...

De lo único que estoy seguro es que Germán Vargas Lleras nunca va a ser Presidente de Colombia. Así que quedo tranquilo.

Esa afirmación  sustenta los rumores de que usted dio la pelea en la Comisión I más por ser Vargas Lleras el vicepresidente que por las ventajas que otorga ese cargo...

Yo le tengo a Vargas mucho más cariño del que él realmente me pueda tener a mi. Lo de la animadversión sería de allá para acá. Pero más allá de si existe o no animadversión, yo creo que son directos y serios mis argumentos: En el año 91,  el Artículo 204 de la Constitución  decía que no se podía reelegir ni el Presidente ni el Vicepresidente. Luego en el año 2004, en un acto legislativo se dijo que sí se podía reelegir el Presidente y el Vicepresidente; ahora aparece el Gobierno de Santos diciendo mire: ‘Esa reelección trae desequilibrios porque el Ejecutivo maneja mucha plata y es mejor volvernos a lo del 91’, pero cuando dice volver, lo plantea a medias. Entonces, ese es el primer punto.  O   cambiamos las reglas o dejamos que tenga demasiado poder y no haya igualdad con los otros candidatos a la Presidencia de la República. 

Pero igual sigue hablando de Vargas Ll. ¿Cuál es el problema de que  tenga ese supuesto beneficio para poder aspirar a la candidatura si, según usted, él nunca va a ser Presidente?

Es que a mi no me importa Vargas. Yo de lo que estoy hablando es de la Vicepresidencia de la República. Es obvio,  no se puede negar en ningún momento que la Vicepresidencia  tiene un poder  desbordado. No hay alcalde, gobernador o ministro que quiera hacer una casa y no tenga que hablar primero con Vargas ¿eso qué es? Idealmente esos desequilibrios no pueden haber en el Estado. A mí nadie me puede negar que ese poder existe. Cómo puedo dormir tranquilo con una desigualdad de ese tamaño para aspirar a la Presidencia de la República. Eso no es lógico.

Cambiando de tema, usted respaldó al Gobierno en su propuesta de derogar la Ley de Garantías. ¿Qué piensa de que el Gobierno se echara para atrás en ese tema?

Yo apoyé esa iniciativa porque  la Ley de Garantías es hipócrita, paraliza las inversiones del país. Si usted viera el porcentaje de plata que se queda sin invertir en las regiones y se va  para el Tesoro Público. Para eso están los órganos de control. Yo apoyo esa iniciativa porque me parece seria. Al principio creí que el Gobierno se iba a echar para atrás, pero he hablado con algunos integrantes del Gobierno y me dejaron claro que siguen adelante.

Entonces, ¿este no es un nuevo reversazo del Presidente?

Fíijate que no. Es que alguien del Gobierno —pero no me haga decir nombres— aseguró que esa derogación no era ahora sino después. Pero lo que sí queda claro es que sí va para adelante porque es lo que me han confirmado en Palacio.

¿Qué piensa usted con ese tipo de hechos, donde el Presidente promete algo y luego salen sus ministros a decir que no es así, que no quiso decir eso sino lo otro?

Lo que pasa es que usted me coge mi lado flaco porque a mi los ministros no es que me gusten del todo. En su mayoría, son personas  que dicen ser técnicas y no lo son; en esas carteras siempre debe haber personas con responsabilidad política porque de lo contrario pueden ser desleales en el gobierno. En el caso de Juan Fernando Cristo, le tengo afecto y él habrá dicho eso  a título personal, pero insisto, tengo claro que el Gobierno va a seguir con el proyecto para derogar la ley de garantías. Reconozco que a veces me voy para atrás como Condorito cuando algunos ministros buscan protagonismo en la prensa, quieren ser líderes en temas y terminan siendo desleales ante el gobierno, tontos ante la opinión y perdiendo respeto con los temas que dicen conocer.

¿No será que hay mucho ministro que en fondo tiene enormes ganas de ser Presidente de la República?

(Risas) Alguna vez hicieron una encuesta sobre los ministros y no los conoce nadie. Ellos por estar en un ministerio se sienten poderosos. Ojalá tuvieran una Presidencia para ver si es tan fácil como   creen. Pero eso que usted dice puede ser una falla, porque hay muchos ministros que se creen presidenciables y no lo son y  ese juego termina desbaratando  la imagen del gobierno y de ellos mismos.

En febrero usted dijo que la Corte Constitucional fue cobarde al negar en pleno el derecho de adoptar a parejas del mismo sexo, ¿qué dice ahora que otra vez dejó en manos de un conjuez esa decisión?

Dije que eso me parecía una payasada. Fue una burrada que hizo la Corte Constitucional en su momento, que declararon  al magistrado  Mauricio González impedido cuando no tiene impedimento alguno. Hicieron pantomima en el sentido que quedaron en la votación final 4-4, buscaron un conjuez para luego decir que no a las adopciones. Además, salieron con un fallo que me parece demasiado absurdo para decir que el que está muerto está muerto y el que está vivo está vivo, el que tiene un hijo es papá. Y ahora ocurre lo mismo.   Otra vez, estamos jodidos. Pero lo absurdo, es que estemos hablando de cuál es la filiación política del conjuez cuando  eso no debería ser así, pero debido a la cantidad de errores que ha cometido la justicia nos vemos abocados a eso.

Usted lo ha dicho, ahora la expectativa es por la decisión del conjuez liberal. ¿Cree que esta vez si se le dé el chance a las parejas LGTBI?

Vamos a ver porque las Cortes también terminan cogobernando a través de sus fallos. Vamos a ver cuando lo saquen en qué sentido lo hacen, porque nosotros nunca conocemos realmente los fallos y solo nos guiamos por los comunicados de prensa. Habrá que esperar a ver el alcance para saber  si celebramos o seguimos llorando con lo que hace la Corte.

¿Hace dos meses dijo que si en la Corte no pasaban las adopciones, iba a presentar un proyecto, lo hizo?

Sí, pero más que de las adopciones, presenté fue el de los derechos que pueden tener ellos  como las otras personas. Porque los LGTB y  nosotros somos completamente iguales. 

¿Pero cree que Colombia si está preparada para eso?, porque usted ya trató con el proyecto que buscaba el matrimonio igualitario y también se hundió en el Congreso...

El Congreso todavía no está preparado para dar esas luchas, tiene una posición muy conservadora, arcaica, prehistórica, pero es indudable  que el mundo va hacia allá y hay que aprender a legislar. Todos somos iguales no importa la religión, el color de piel o la orientación sexual, pero este tipo de proyectos lo que hacen es abrir trocha, que la gente tenga mayor información y con esa información se baja la ignorancia.

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