“Estar solo es una consecuencia de la independencia”, Miguel Gómez

“Estar solo es una consecuencia de la independencia”, Miguel Gómez

Julio 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Paloma Valencia-Laserna - especial para el país

El representante Miguel Gómez, quien no votó la Reforma a la Justicia, propone una Constituyente para dar solución a varios problemas del país.

El representante a la Cámara Miguel Gómez Martínez, uno de los 26 parlamentarios que votaron en contra de la Reforma a la Justicia, propuso que las mesas directivas del Congreso que se eligen el 20 de julio estén conformadas por quienes no votaron la iniciativa y nos cuenta las represalias que ha emprendido el Partido de la U, del que -dice- puede ser expulsado. El heredero de Laureano Gómez hace un diagnóstico sobre las nuevas clases políticas y los partidos y las alternativas para reformar la Justicia con una Constituyente. Usted presentó una objeción de conciencia ante el Partido de la U para justificar su intención de no votar el llamado “hundimiento” de la reforma y no fue aceptada, cuéntenos sobre ese episodio. La objeción de conciencia es un mecanismo para que los congresistas se aparten de la decisión de la bancada cuando consideran que eso vulnera sus principios éticos y morales; este debate era el perfecto para poder invocarla. Se trataba de una Reforma a la Justicia considerada sucia e inconveniente para el país. Además, en el procedimiento de las objeciones presidenciales había muchas dudas sobre la validez constitucional: hubo es un minigolpe de Estado. El Poder Ejecutivo quedó con la facultad de objetar actos legislativos, eso no existe en ninguna parte del mundo. El poder constituyente es la voz del pueblo; el Presidente tiene que aceptarlo así no le guste. Hay unanimidad en los expertos en derecho constitucional en torno a que en sesiones extras no se pueden tocar temas constitucionales. Presenté mi objeción para no participar en las sesiones y la bancada de la U unánimemente rechazó mis objeciones. El senador Vélez no estaba en la reunión, pero el senador Lozano votó en contra de mi objeción, porque él precedía la sesión. Fue una decisión sorpresiva y no está motivada, así que desconozco las razones para negármela. Me mantuve en mi posición y no asistí a las sesiones. Apelé la decisión de la bancada ante el Comité de Ética del partido y ahora tendré que enfrentar un juicio ético frente al partido. Fui el único representante a la Cámara que votó en contra de la Reforma a la Justicia, y soy el único parlamentario que tendrá que responder por principios éticos. Estamos en el mundo al revés. Quienes apoyaron una reforma inconveniente, antiética e inmoral están tranquilos; y yo por no acatar la decisión de bancada, que es considerado una falta gravísima, puedo ser expulsado del partido. Los pájaros disparándole a las escopetas. Usted hizo la propuesta de que los cargos directivos que se elegirán el próximo 20 de Julio queden en manos de quienes no votaron la Reforma a la Justicia, ¿cuál ha sido la reacción en su partido, en especial del senador Roy Barreras, de quien se dice sería el próximo Presidente del Congreso? Estoy absolutamente convencido que negarme la objeción de conciencia es una represalia por haberme atrevido a decir que el Congreso tiene que ser manejado de manera diferente. El senador Barreras está enfurecido, considera que se merece la Presidencia, que nadie le puede cuestionar su aspiración. Él lleva años moviéndose entre bambalinas para llegar a la Presidencia de Senado y no puede entender que alguien le exija un estándar ético. Él no entiende porqué para ser Presidente del Senado, tendría que demostrar que tiene principios; creo que él desconoce lo que está pasando en el país y el malestar que hay en Colombia contra el accionar de los congresistas.¿Se siente solo en la U?Sí, bastante. Juan Carlos Vélez -que es un hombre que ha hecho una labor con una gran independencia, un gran coraje político- y yo nos damos estímulo. Estar solo es una consecuencia natural de la independencia. Me siento tranquilo como estoy, haciendo lo que creo que tengo que hacer. Duermo muy bien. No sé si mis colegas duermen sin ningún problema.Con la experiencia que usted tuvo con el régimen de bancadas ¿considera que este régimen se ajusta a la realidad?El régimen de bancadas es propio del régimen parlamentario, no tanto del sistema presidencial. Se cogieron las bancadas para tratar de darle un poco de disciplina a los partidos, pero los partidos siguen siendo coaliciones electorales. Si los partidos no tienen ninguna identidad ideológica no son partidos, son oficinas de avales. Mientras no hagamos el esfuerzo por tener colectividades coherentes el régimen de bancadas es una disciplina para perros. ¿Cuál es el futuro de la U?La U es una esperanza gigantesca de los colombianos alrededor de la filosofía de la seguridad democrática. La U tiene que encarnar la lucha contra el terrorismo, contra la corrupción. La U es un sueño político válido, pero el nuevo gobierno decidió cambiarle el rumbo y ahora la U propone el marco jurídico para la impunidad, ha tolerado el regreso a la inseguridad al campo y aprobó la Reforma a la Justicia indigna. Si volvemos a las raíces del Partido la U tienen un espacio político gigantesco, pero si lo único que hace es atender las llamadas telefónicas desde la Casa de Nariño, no tiene ningún futuro.Algo pasa con la oferta política de los partidos para que los colombianos la rechacen de manera casi categórica. No hay opciones que atraigan a los colombianos; hay una oportunidad política para crear un nuevo partido.Muchos se preguntan por qué usted está en la U y no en el Partido Conservador ¿cuál es la razón?Los conservadores nunca me dejaron. El Partido Liberal es el de los delfines, están los hijos de Serpa, Samper, Gaviria. En el conservatismo a los delfines les queda muy cuesta arriba, y como yo tenía ese estigma, los conservadores me hicieron la vida imposible, me cerraron la puertas. Los parlamentarios son realmente los dueños del Partido Conservador y son muy celosos con el poder; en parte por eso el Partido ha perdido tanta preeminencia a nivel nacional.Hay muchas críticas sobre el acceso a la política de la juventud, de gente nueva, ¿cómo ve usted este asunto? ¿se puede cambiar?Eso es muy cierto, la renovación es muy parcial. Una alternativa es ponerle un número máximo de períodos en el Congreso, sin embargo, no es suficiente; sale el senador y entra su hijo o el tío. La política se está volviendo un asunto familiar, un negocio de familia. Tenemos una democracia medio monárquica, lo digo yo que soy hijo de senador, sobrino de senador, nieto de senador.¿Hay alguna diferencia entre su tradición familiar y las tradiciones familiares políticas actuales?Sí, muy grande. Los Gómez hacemos política con ideas y hay otros que hacen política por el poder. Mi familia ha hecho política durante cien años y ejerció el poder un año y medio. Hay otros que nunca han propuesto nada valioso para sacar al país de sus problemas, pero han ejercido el poder de manera casi continua.Como se lo preguntaba Echandía ¿el poder para qué?El poder bien utilizado es una herramienta magnífica de transformación social, de búsqueda de la Justicia, de mejoramiento de las condiciones de los más pobres. El poder para lucrarse, para quedarse con los instituciones, para ganarse los contratos, para comprar a los amigos sólo le hace daño al país. Propuso una Constituyente para Reformar la Justicia, ¿de dónde surge la idea y cómo se puede lograr?Un referendo con baja participación no produce la legitimidad que se necesita para las reformas estructurales que el país requiere. Prefiero una constituyente limitada, con pocos miembros, que tenga un período de tiempo relativamente corto y que ofrezca a los colombianos soluciones concretas a problemas reales que, ya nos hemos dado cuenta, ni el Gobierno, ni el Congreso van a abordar. Voy a radicar el 20 de julio un proyecto de ley ordinaria con los requisitos que exige la Constitución para convocar la asamblea. El proyecto definirá quiénes podrían ser electos, cuánto tiempo estaría vigente la asamblea y qué temas podrá abordar. Estos son: la Reforma a la Justicia; la prohibición de la reelección y la discusión sobre un período más largo para el Presidente, cinco o seis años; la creación de regiones; la calidad de la educación y el sistema de salud nacional. Sin embargo, no hay voluntad política. El senador Lozano, como presidente de la U, dijo que la constituyente no estaba en el orden del día. Debe ser que en la U consideran que la situación constitucional de Colombia es buena, debe ser que están satisfechos y complacidos con la manera como funcionan las instituciones en Colombia.¿Cómo garantizamos que en una constituyente no sean elegidos precisamente los mismos que hoy en día son congresistas?Ese es un riesgo, la democracia tiene el riesgo de que no siempre los ciudadanos actúan coherentemente. Puede que la indignación social no se refleje en las urnas; puede que en las elecciones los mismos vuelvan a sacar altas votaciones. Aparece la pregunta de si el pueblo quiere el cambio o simplemente está amarrado a las viejas prácticas electorales y no se da cuenta de que al votar mal está sacrificando su futuro.

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