"Esta reforma política podría ser un harakiri": Directora de la MOE

Mayo 18, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Readacción de El País 
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La directora de la MOE, Alejandra Barrios.

Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), sostiene que con la inminente renuncia del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, el proyecto de reforma política y electoral, que fue radicado ayer ante el Congreso de la República, podría nacer muerto.

“Después de muchísimo esfuerzo para concertar con las organizaciones políticas, institucionales y la sociedad civil, mi temor es que sea precisamente el ministro Cristo el que no pueda defenderla en el Congreso”.

Aseguró que es necesario que haya una justicia electoral, pero tiene claro que de todas las propuestas que hizo la MOE, la Corte Electoral será una de las que no se convertirá en ley.

Después de varias semanas de trabajo con el Gobierno, ¿cuáles son las propuestas fundamentales de la MOE para la reforma política?

Tenemos mucha expectativa de que se incluyan tres temas en la reforma política: El primero es el de las listas cerradas, pero no por el hecho de cerrar las listas, sino porque esperamos que ello signifique un mejor control a la financiación de las campañas políticas y para que los partidos se empiecen a comportar como verdaderos partidos políticos. O sea, que tengan una vida interna democrática, con debates ideológicos, de posturas.

En segundo lugar, debe haber una modificación del Consejo Nacional Electoral. Si Colombia no tiene una autoridad electoral seria, creíble, que respete, la competencia política no tiene ningún incentivo para modificar los comportamientos perversos hacia comportamientos virtuosos. Y tercero, quizás el tema que nos traiga mayor frustración, va a ser el de la Corte Electoral, pero confiamos en que el Congreso de la República en sus debates pueda incorporar unas medidas muy claras para crear un sistema electoral pronto, oportuno y completamente independiente.

¿Queda satisfecha con el trabajo que se hizo y la retroalimentación con el Gobierno?

Muchísimas de las propuestas nuestras están incorporadas. Tenemos los tres mismos ejes que son la arquitectura institucional, la financiación de las campañas como garantía de participación, pero también como sistema de control. La única pata que vemos coja es que no estamos avanzando para mejorar un problema que hay en Colombia, que además es integral y estructural: la justicia.

Nosotros podemos crear todas las reglas, todos los mecanismos de control, pero nos puede terminar pasando lo que pasa en la vida cotidiana: cogen al ladrón y luego lo sueltan porque no hay juez, o está cerrado el juzgado. Cuando eso pasa en política, es terrible porque lo que se termina demostrando es que no solo no hay una justicia que sea eficiente, sino que aquellos que tienen poder político tienen un tratamiento diferente a los que no tenemos poder político, que somos el 99% de los ciudadanos.

¿En qué consiste la propuesta de la Corte Electoral?

Ya sabemos que es una propuesta que no va a quedar, pero sería una corte completamente independiente. Nosotros hacemos un reconocimiento a los magistrados de la Sección Quinta del Consejo de Estado y lo que le pedimos al Presidente de la República es que esos cuatro magistrados pasaran a integrar la Corte Electoral y, como estábamos hablando de siete magistrados, proponíamos que los otros llegaran de la Corte Constitucional para integrar así una primera corte.

Las siguientes cortes estarían integradas por un sistema de semi-coaptación. Ternas de la Corte Constitucional, el Consejo de Estado, del Ejecutivo. Buscamos una corte completamente independiente de los intereses partidistas y que no pudieran mediar en las decisiones que sobre justicia electoral se tomaran. Hoy una corte de esas características le hace falta al país y si no se conforma, el Consejo de Estado va a tener que trabajar muchísimo.

¿Por qué el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, dice que una corte de este tipo le haría mucho daño a la democracia del país?

No sé si el presidente no entendió la propuesta o la entendió demasiado bien. Si no la entendió, le explico que cuando se habla de una ‘supercorte’, es como si estuviera rompiendo el balance de los poderes democráticos y no es así.

La responsabilidad que esa corte tendría sería la de resolver temas como inhabilidades antes de llegar a elecciones y después de elecciones, cuando se posesione un candidato, tendría que resolver todos los temas que se presenten con los resultados electorales y la vida de los partidos, definiría multas, la pérdida de la personería jurídica.

No rompe el equilibrio de una democracia electoral, que tenga claras las funciones. Pero si entendió la propuesta, sabe que estamos buscando que haya justicia independiente, oportuna y entendemos que esas son resistencias normales para no modificar las reglas de juego actuales en esta democracia.

¿Cuál cree que va a ser el resultado de la discusión en el Congreso, si prácticamente senadores y representantes van a tener que legislar en su contra?

El Ministerio de Interior está haciendo un proceso muy interesante de diálogo y concertación. Aquí está pesando a nuestro favor es la certeza que tienen la mayoría de los congresistas, que si no se modifican las reglas de juego con los temas de corrupción que hoy tenemos y que son gravísimos, donde tenemos partidos políticos que no soportan debates ideológicos y que se desbaratan entre ellos (como lo pudimos ver la semana pasada en el debate sobre adopción igualitaria), a la vuelta de dos años quizás sea la misma ciudadanía la que le esté diciendo al Congreso que así no les sirve y modifiquen de raíz el poder político que hoy nos está gobernado. Eso lo tenemos a favor.

¿Y en contra?

Tenemos el cansancio en el Congreso por el ‘fast track’, por el desgaste de un Gobierno que está terminando. Porque está empezando una campaña política. Tenemos en contra los tiempos, cansancio del músculo para sacar una reforma política que generalmente se saca a principios de un gobierno porque requiere mucho poder.

Además, se dice que esta semana se va el Ministro del Interior, que es quien jalona los proyectos del Gobierno...

Si el ministro Cristo se va, no sé honestamente a quién pueden poner ahí, hombre o mujer, para que saque una reforma política y electoral de estas características.

¿Pero el temor es por el tipo de reforma que finalmente aprueben?

El temor es que se hunda. Podría ser una reforma ‘harakiri’. Muchísimo esfuerzo para sacarla, para concertar con las organizaciones políticas, instituciones del Estado, con la sociedad civil y el mayor peligro para esta reforma es que sea precisamente el ministro Cristo el que no pueda defenderla en el Congreso.

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