Entre la ignorancia de las autoridades departamentales caucanas y los conflictos campesinos- indígenas.

Enero 30, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Marielly Piedrahita- especial para El País

La Fundación Rio Piedra es la encargada de proteger el ecosistema de una zona en donde conviven indígenas y campesinos, pero a su vez es un terreno de disputas y conflictos.

Los campesinos de Quintana, viven en la zona donde nace y corre el rio La Piedra, rio del cual la capital del departamento del Cauca toma sus aguas, la Fundación Rio Piedra hace unos 20 años, protege el ecosistema de la zona, además de tener como fin el ser la autoridad ambiental municipal frente a los campesinos, mas, con el tiempo se vinculó también a los indígenas del resguardo de Quintana y desde ese momento todos los recursos que canaliza la fundación van a favorecer los intereses del resguardo indígena dejando a los campesinos de lado. Leonardo Ortega, Tecnólogo Agroindustrial de la Universidad del Cauca, Habitante de la vereda de Quintana, es un productor a pequeña escala de trucha arcoíris, miembro de asocampo (asociación campesinos de Popayán) creada con el fin de oponer resistencia al cabildo indígena de quintana que hace más de 12 años empezó la toma de tierras por la fuerza, el único trato al que pudieron llegar es que se quedaran con las tierras productivas de los ganaderos de la zona y dejando a los pequeños propietarios en paz, después de las negociaciones adelantadas con el Incora en esa época, los indígenas garantizaron la compra de terrenos para el cabildo, más las promesas a los campesinos nunca fueron cumplidas.Con los años los indígenas del cabildo de Quintana y del cabildo de Purace, han seguido con su política de “correr cercas” afectando la parte ambiental de la zona, tal como ocurre en la actualidad, y empezaron a tener conflictos con los campesinos que quedaron por la tierra, que a todas luces ellos consideran como propia. Ante tal evento la Fundación Riopiedra propuso un pacto de paz, en el que las dos partes se comprometen a no hacerse daño, no correr cercas ( o cercas que caminan de noche) y cuidar la parte ambiental en sus terrenos. Más la realidad, en palabras de Leonardo, es otra; la tala indiscriminada por parte de las comunidades indígenas de la zona de reserva está fuera de control, pues al ser cabildo no responden a ningún órgano de control ni municipio, por ejemplo en las zonas de resguardo ambiental que el municipio de Popayán adquirió, la autoridad indígena no reconoce al municipio como propietario de las áreas de conservación sino que se mira como el “ Terrateniente Popayán” así del pacto de convivencia los campesinos tienen el papel y los indígenas tienen la tierra. Ante todo esto, los campesinos están intentando construir un grupo de trabajo interdisciplinario para intentar dar contrapeso a la fundación, gestionar tierras y recursos para los campesinos de la zona, una de las primeras cosas fue no firmar cuanto documento llevaba la fundación para solicitar recursos a nombre de los campesinos de la zona, y segundo fue conversar con las comunidades indígenas respecto de la siembra y distribución de trucha arcoíris, guiarlos en la producción y sobre todo en la venta de un producto limpio y con cadena de frio. Para terminar Leonardo me explica que el dilema, es que los delegados del municipio, más específicamente miembros de la secretaria de agricultura del departamento del Cauca no entienden hasta donde va Popayán, si uno les cuenta que Popayán termina en un páramo se ríen, entonces, si no entienden dónde queda ¿Cómo nos van ayudar?

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