En Santander de Quilichao se produce carbón ecológico

Diciembre 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País

Egresados del centro salesiano Don Bosco operan la planta. Primera tonelada será exportada a Suiza

En esta historia, todos los actores no pusieron un grano de arena, como dicen ellos, sino toneladas de material desechable para amasar y mucha voluntad y corazón hasta hacerlo aprovechable.La comunidad salesiana que regenta el Centro de Capacitación Don Bosco en Cali, aportó su capacidad de soñar en proyectos que le brinden oportunidades a la juventud aquí y ahora.Y una de tantas utopías del padre Germán Londoño, director del centro, tuvo resonancia en Suiza, donde la Fundación Salesiana JugendHilfe Welweit, y la Fundación Leopold Bachmann, una empresa de constructores, creyeron en su loca idea de crear una planta de producción de briquetas o carbón ecológico en el norte del Cauca, al estilo de las que hay en Zurich. Pusieron el dinero y la tecnología respectivamente.Este proyecto para beneficiar a jóvenes en alto riesgo social encontró socios perfectos como Gases de Occidente, cuya línea de responsabilidad social está enfocada en educación. Esta firma donó la sede, Villa Don Bosco, una finca de 1400 metros cuadrados, situada en la vereda El Tajo, zona rural del municipio de Santander de Quilichao.Como el proyecto también protege el medio ambiente, por cuanto ya no será necesario arrasar con los bosques para obtener carbón, encontró en Smurfit Kappa Cartón de Colombia otro socio que dona sus residuos de madera y cáscara de pino empleados para hacer papel.Otro socio estratégico es el Comité de Cafeteros, que trabaja con los caficultores incentivándolos para que renueven sus viejos cafetales y lleven la soca (la leña) de café a la planta de producción del llamado ‘carbón del futuro’.Y en este capítulo de la historia, entran la fuerza, la voluntad y el corazón de cinco egresados del Centro de Capacitación Don Bosco, del barrio El Diamante, de Cali. Son ellos quienes reciben estas toneladas de materia prima, las procesan o reducen y las ponen a secar al aire libre.Ayudados con un montacargas, llenan el tanque de mezclado de una máquina de la cual hay un modelo único en el mundo, ideada por el ingeniero suizo Walter Item y quien vino personalmente a dirigir el montaje a Villa Don Bosco.Luego, esa biomasa pasa a una especie de barriga metálica o búnker, que es el corazón de la máquina, se va amasando y comprimiendo todo este material y al final va expulsando unos lingotes de madera procesada que es comburente.Todo este proceso productivo lo maneja Paula Andrea Vivas, una joven que hace once años llegó al Centro de Capacitación Don Bosco de Cali a estudiar mecánica industrial. La chica había sido muy buena estudiante y su profesor de matemáticas decía que su talento no se podía perder.Pero como no tenía recursos para estudiar, la recomendó en Talleres Payán. Allí demostró su capacidad y doña Elizabeth Payán la llevó a estudiar a Don Bosco para que volviera a trabajar con ellos. A Paula le fue tan bien, siendo la única mujer entre 25 varones, que la misma comunidad salesiana la becó para que siguiera sus estudios de tecnología mecánica en el Sena.Allí volvió a sacar resultados excelentes, con los cuales aplicó para una beca otorgada por una ONG belga para mujeres. Y la ganó entre cien participantes para terminar la carrera profesional en el Ccdb, en convenio con la Universidad Autónoma de Occidente, donde se graduó como ingeniera mecánica.En esas estaba cuando realizaron el montaje de la planta de briquetas y el ingeniero principal se retiró. Cuando el padre Germán le preguntó, ¿a quién me va a dejar para este taller?, le respondió: “Allí queda Paula, es muy buena”.Esa joven viaja a diario de Candelaria, donde vive, hasta El Tajo, para poner a funcionar la máquina todo el día desde hace seis meses, cuando se inauguró la planta con la que soñó el padre Germán para cambiar las vidas de los jóvenes sin futuro. Y a ella se la cambió para bien.Como se la cambió a Diego Fernando Mogollón, otro joven que trabaja como operario de la máquina que traga materia prima desechable y escupe por el otro extremo trozos de carbón ecológico. Si no fuera por esta máquina, él cree que sería otro desempleado más. Él es técnico en soldadura del Centro de Capacitación Don Bosco y como era buen estudiante, la comunidad salesiana lo patrocinó para hacer la tecnología en soldadura en el Sena. Hasta allí todo normal. Lo que Diego no esperaba era ganar una convocatoria para elegir al operario que iba a ir a Suiza a recibir el entrenamiento para aprender a manejar la máquina.Él jamás había viajado en avión y mucho menos había salido del país. Así que Suiza le pareció muy lindo, pero lo que más le llamó la atención fue la seguridad: que todo el mundo deje el carro abierto o las cosas por ahí y nadie se robe nada.Este hijo único que vive con su madre en El Poblado II se siente feliz de haber tenido esa oportunidad de estar en la planta de Zurich y volver y participar en el montaje de la estructura de la máquina con el inventor de la misma, Walter Item.Mientras tanto, la máquina sigue botando trozos de 30, 15 y 3 cms. de largo. En el hogar se usan para encender la chimenea o para hacer un asado. A nivel industrial, mueven calderas muy potentes. La primera tonelada de briquetas de biomasa ya está lista para ser despachada a Suiza, donde ya está asegurada la compra de la producción los próximos cinco años.El dinero que recaude el Centro de Capacitación Don Bosco se destinará para hacer realidad más sueños del padre salesiano, Germán Londoño. Es decir, en cambiar más vidas como la de Paula, la de Diego y muchos jóvenes que esperan una oportunidad para no ser un desempleado más en nuestra sociedad.

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