"El proceso de paz es irreversible": Hollman Morris

"El proceso de paz es irreversible": Hollman Morris

Noviembre 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Aura Lucía Mera y Beatriz López | Especial para El País

El director del Canal Capital, Hollman Morris.

Hollman Morris recuerda las persecuciones vividas por denunciar atropellos de la guerrilla, paramilitares y agentes del Estado.

Periodista amenazadoEntrar al Canal Capital, observar el dinamismo, la buena energía, la amplitud de sus instalaciones, las consignas, adosadas en las paredes, de hombres que dedicaron su vida por buscar la paz y defender los derechos humanos como Nelson Mandela y Martin Luther King, invitan a la reflexión.Ahí está sentado Hollman Morris, el periodista infatigable, obsesivo por defender los Derechos Humanos de las víctimas de esta guerra insana, cruenta, salvaje y eterna, por contarle a Colombia la verdad de la barbarie que hemos vivido, por darle voz a aquellos que jamás la han tenido, por desenmascarar mentiras metiéndose en la selva, por trochas, ríos y pantanos, abriendo fosas comunes, denunciando atrocidades de guerrilleros y paramilitares.Morris encarna el verdadero periodismo, el que se compromete a fondo con una causa, sin importarle las consecuencias que, en su caso, le han significado exilios, hostigamientos, persecuciones, adjetivos injuriosos, señalamientos.Durante el gobierno de Álvaro Uribe se le vendió a Colombia la imagen de Hollman Morris como simpatizante y compinche de la guerrilla. Una imagen falsa que durante años lo persiguió como un fantasma. Su vida, la de su mujer y sus dos hijos fue amenazada. Panfletos, llamadas, volantes, señalamientos, lo obligaron a exiliarse en varias ocasiones, durante una década.El documental titulado Testigo Indeseable, donde cuenta su vida, sus persecuciones, sus trabajos de campo, fue prohibido por el gobierno de Uribe y vetado en todas las salas de cine del país. Otra película en que se desenmascaran acciones de paramilitares y miembros del Ejército y la Policía, titulado Impunity, tampoco fue autorizado para su exhibición. Hollman Morris no se rinde. Su programa de televisión Contravía sigue en pie, y ahora, como director del Canal Capital ha logrado, con programas de óptima calidad, valerosos y objetivos, posicionarse en los primeros puestos del rating nacional. Baltazar Garzón, Pedro Medellín, Antonio Morales y Antonio Caballero forman parte de su equipo periodístico.En medio del avatar de las noticias del día, iniciamos el dialogo con este valiente periodista, que le apuesta a la paz “porque está en juego el futuro de nuestros hijos y el de las próximas generaciones”:Hace tiempo perdí la cuenta. Es más de una década de exilios. Pero durante el gobierno de la seguridad democrática fui detenido arbitrariamente en dos ocasiones, amenazado, perseguido y estigmatizado por la policía secreta del gobierno de Álvaro Uribe, el DAS.¿Sus denuncias tienen que ver con crímenes de Estado, corrupción o por nexos de la clase política con paramilitares?Básicamente mi trabajo ha sido denunciar a los violadores de derechos humanos, sean estos guerrilleros, paramilitares o funcionarios del Estado, eso es lo que me ha traído las mayores amenazas.¿Cuál es el material periodístico que más problemas jurídicos le ha traído?Nunca he sido demandado por un material periodístico. Lo que me ha traído problemas es haber denunciado la existencia de un conflicto armado y visibilizado a las víctimas, cuando pretendían negarlas.¿Se siente más seguro en el gobierno de Santos que en el de Uribe?Juan Manuel Santos, cuando era ministro de Defensa me señaló y me estigmatizó. Pero como Presidente le pedí que me devolviera el nombre y lo cumplió el 9 de febrero de este año, un buen gesto. Sin embargo, el reciente fallo de la Corte prescribiendo lo cometido por el G-3 del DAS en mi contra, en contra del equipo periodístico de Contravía y de mi familia, es impunidad que le da luz verde a las bandas criminales. Eso me genera una terrible inseguridad.¿Por qué escogió hacer este tipo de periodismo?No quiero ser inferior a la responsabilidad que depositan en el periodista la víctimas, los olvidados y los humildes en este conflicto. Serlo es una pesadilla.Los guerreristas son despreciados¿Tiene la sensación de que Santos y Uribe son idénticos ideológicamente?No hay diferencias en lo económico. En el mundo actual, a los guerreristas se les desprecia. En este momento de la historia los que hacen la paz son los que trascienden. Ante el fracaso de la Reforma de Justicia, Educación y Salud, ¿cree que este Gobierno ha perdido la oportunidad de hacer un profundo cambio en materia social?Juan Manuel Santos está perdiendo la oportunidad de pasar a la historia. El puede firmar la paz, pero para hacer la paz se necesita un gran reformista.¿Santos hará la reforma agraria que no lograron adelantar López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo?Uno siente al Presidente Santos apresurado por firmar un papel, más no por hacer las reformas estructurales de fondo que traerían la paz definitiva. La reforma agraria es el verdadero comienzo de un proceso de paz, ¿ustedes creen que Lizarralde puede liderar la reforma agraria que necesitas el país?¿Cómo analiza la conformación de las listas del Centro Democrático para el Congreso?Es increíble que la popularidad de Uribe no le haya dado para conformar una lista de intelectuales, estadistas o políticos decentes. Es una lista a su medida: botafuegos, caciques electorales regionales con alguno que otro vínculo con la parapolítica y gente que prioriza más un proyecto de empresa que un proyecto de país.¿Cuál es el futuro del Congreso con Uribe encabezando la lista del Senado? ¿Cree que la prometida confrontación lo convertirá en un ring de boxeo, ideal para la prensa mediática, pero sin un real trabajo parlamentario?Acuérdense que Álvaro Uribe le vendió al país la idea de que no existía un conflicto armado, al final, teníamos 3.000 falsos positivos. Hoy hay un país cansado de la patanería, de la grosería y de la parapolitica. Eso podría ser castigado en las urnas.Volcarse a las calles si no firman la paz¿Cuáles son sus vaticinios sobre el proceso de paz?Si este país entiende de una vez por todas que lo que está en juego es el futuro de nuestros hijos y el de las próximas generaciones, al primer asomo de rompimiento debería volcarse a las calles exigiendo su derecho a la paz. Creo que este proceso es irreversible.¿Cree que si el proceso de la Habana llega a firmarse, Santos será reelegido?Si dirige un equipo que juega todo el partido y mete el gol de la paz, este es el técnico y tiene que ser reelegido. Claro, si gana el partido.¿Será más difícil el posconflicto que el conflicto en sí?Si es una paz estructural, el futuro es nuestro. Si es una paz de papel estaremos frente a una implosión de bandas delincuenciales.¿Está de acuerdo en que la izquierda colombiana jamás tendrá la posibilidad de unirse, y por ende, llegar al poder como en Brasil?La izquierda tiene que entender que es el momento de unión, porque la puede dejar el tren de la historia. El país espera conocer cuadros jóvenes y refrescantes de una izquierda democrática, vibrante y moderna que necesita Colombia. Defina en dos palabras a: Gustavo Petro, Antonio Navarro, Clara López, José Obdulio Gaviria, Pacho Santos, Angelino Garzón, Lucho Garzón, Germán Vargas y Enrique Peñalosa.Petro: digno y revolucionario. Navarro: candidato presidencial. Clara López: aspirante. José O. Gaviria: el cinismo. Pacho Santos: el de poner. Angelino: el señor de los milagros. Lucho Garzón: sigue calentando la silla. Vargas Lleras: el bravucón. Peñalosa: el hijo de Linghber. Algunos Premios y becas2005: Hellman Hammett Grant para escritores víctimas de persecución política. Human Rights Watch; Washington D.C.Raffaele Ciriello Cinematografic Award, Giornalist Mesogiorno, Italia.2006: Interntional Press Freedom Award, Canadian Jurnalists for Free Expression, Toronto, Canadá.2007:Premio Círculo de Periodistas de Bogotá.Premio Cemex + FNPI, Categoría Televisión, Monterrey, México.Human Rights Annual Defender Award, Nueva York.2010: Premio a la Integridad periodística Samuel Chavkin. NACLA, Nueva York.2011: Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg, Alemania.Beca Nieman, Universidad de Harvard.

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