El presidente Santos ya vive su propio 'apagón'

El presidente Santos ya vive su propio 'apagón'

Marzo 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Arcadio González Ardila | Colprensa
El presidente Santos ya vive su propio 'apagón'

Presidente Juan Manuel Santos.

Analistas hablan de las razones de la ‘mala hora’ que vive el Mandatario y sus posibles alternativas. Imagen depende de dos decisiones: Nicaragua y La Habana, dicen.

Nunca como hoy, el presidente Juan Manuel Santos había estado en un punto tan bajo de popularidad, en los cinco años y siete meses que lleva al frente del Gobierno Nacional. No solo porque lo digan las encuestas, que en últimas son la voz del pueblo, sino porque los expertos coinciden en que el Mandatario –como reza el dicho popular— ‘echó todos los huevos en la misma canasta’. 

Se ha jugado todo su capital político en un solo proyecto: la paz con las Farc. Incluso, el creciente pesimismo sigue en una ciudadanía que no ve avances definitivos después de tres años de negociaciones.

Más aún, la percepción  es que esa guerrilla es la que impone la agenda y el ritmo de negociación en La Habana y, aunque el cese del fuego ha bajado la intensidad del conflicto, el ELN sigue asesinando uniformados, cometiendo secuestros y atentados contra la infraestructura económica. 

A ese  panorama se suma uno no menos oscuro: la posibilidad de un racionamiento eléctrico a pesar de que los colombianos pagaron por adelantado para prevenir otra crisis energética. Eso, sin contar  los escándalos de corrupción en salud y en la Policía, y los nubarrones que se ciernen sobre la economía, acrecentados con la perspectiva de una reforma tributaria inminente. 

Sobre la ‘mala hora’ por la que atraviesa el Presidente, Colprensa consultó la opinión de expertos en  temas nacionales, quienes coinciden que las próximas dos semanas serán decisivas para Santos: el 17 de marzo la Corte Internacional de Justicia decidirá si es competente para conocer de las  nuevas demandas de Nicaragua contra Colombia, y el 23  se sabrá si se firma o no el  Acuerdo Final con las Farc. 

Un nuevo revés en uno de estos temas, o en ambos, acabaría de sepultar la maltrecha imagen presidencial. Pero un resultado favorable podría darle  un nuevo aire  Santos y hasta revertir la  percepción en una opinión que suele ser muy voluble y cambiante. 

Para el analista Juan Manuel Charry, el presidente Santos “no ha sabido manejar” las crisis políticas de los últimos meses. Se refiere a casos como el proselitismo armado de las Farc en La Guajira, las diferencias con partidos de la Unidad Nacional, la polémica alrededor del plebiscito por la paz, los efectos del cambio climático, el posible racionamiento eléctrico y hasta la detención de Santiago Uribe Vélez. 

“Los ciudadanos no ven claridad en ninguno de estos frentes, y lo que esperan es medidas del Ejecutivo que les dé confianza y seguridad, y no decisiones ambiguas. Todo eso se ve como debilidades del Presidente que han afectado seriamente su imagen y la de su gobierno”, sostiene el experto.

“La Paz es lo único que va bien”

A pesar de que el proceso de paz  parece generar  cada vez más escepticismo, para el experto en temas de seguridad nacional León Valencia Agudelo “es lo único que va bien”. 

Dice que con un entorno de apagón, sequía, desaceleración económica, desempleo y corrupción, “la paz es lo único que va bien, a pesar de ser un tema muy controversial y de que la gente siente mucha desconfianza y bronca contra las Farc”. 

Valencia recuerda que llevamos seis décadas en guerra y a lo largo de todos estos años han sido muchos los intentos y los fracasos por alcanzar la reconciliación. Por eso afirma que la paz nunca será tan atractiva como la guerra. 

“Colombia estuvo cerca de una salida militar, hoy la gente espera que haya un acto de confianza para respaldar el proceso de paz”, dice el analista, para quien varios factores han jugado en contra de la imagen presidencial: “Su poco carisma y falta de liderazgo, una oposición que ha hecho lo imposible por boicotear el proceso, un ELN indeciso y cometiendo acciones terroristas, y unas Farc que han tratado de imponer todas sus condiciones. Esta es una paz incompleta”, afirma. 

No obstante, el director de Paz y Reconciliación cree que si el próximo 23 de marzo se firma el acuerdo de paz o se define otra fecha cercana, o si se concreta un cese el fuego bilateral e indefinido, “la imagen de Santos mejorará”. 

En su opinión, la mejor posibilidad para que el Presidente mejore su imagen es que “ojalá el anuncio del próximo 23 de marzo tenga un buen manejo mediático para captar la atención del país: que se sepa vender la idea de que se acabó la guerra y que las Farc entregarán las armas”.

En materia económica, el fiel de la balanza se mueve de un panorama sombrío a otro más que desalentador, al menos en criterio del economista y catedrático Aurelio Suárez. 

Para este experto, “el Gobierno ha desarrollado de manera profunda un modelo económico equivocado”, pues dice que se finca en una “excesiva confianza inversionista que pone la economía del país en el capital extranjero y la explotación minera y energética en las grandes multinacionales”. 

Suárez dice que si bien el desplome en el precio internacional del petróleo no es culpa del gobierno Santos, sí lo son otros factores como el desempleo de dos dígitos, el aumento de la devaluación, las alzas en las tarifas de energía y agua y otros indicadores que afectan directamente al ciudadano más pobre. 

“Todas las encuestas muestran una gran percepción de desgobierno de la administración Santos, especialmente en los temas sensibles como desempleo, salud, educación e inseguridad”, asegura. 

Lo más grave, en su opinión, es que el Jefe de Estado “pretende que los colombianos asuman los costos del decrecimiento de la economía y propone una reforma tributaria que aumenta los impuestos al consumo de los más pobres para tapar un enorme hueco fiscal que ha dejado este fallido modelo económico”. 

Y ni qué hablar de la corrupción, dice el observador, a la que califica como “la sal en la llaga”. Al respecto, sostiene que “no se entiende por qué el país está ad portas de un apagón cuando ya se les pagó a las generadoras $18 billones para tener un sistema eléctrico seguro; por qué una refinería como Reficar salió costando tres veces más y no pasa nada; con un sector salud desbarajustado e inoperante, y lo peor: viendo la impotencia y hasta el silencio presidencial”. 

Concluye Suárez que “si no hay un cambio de modelo económico, no habrá una variación en la imagen del Presidente”.

“Nicaragua, el puntillazo final”

Para el internacionalista Vicente Torrijos, si el panorama interno del presidente Santos es complicado, “el escenario internacional es  más confuso, y a futuro lo será mucho más”. 

Se refiere a que el Gobierno “se centró en La Habana y descuidó otros temas que debía liderar”, como el fortalecimiento de nuevas alianzas en el Pacífico, el ingreso de Colombia a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y diseñar una estrategia eficaz para sacar adelante el tema de Nicaragua.

 “Tampoco el Gobierno ha sabido aprovechar el mal momento de Venezuela ni la crisis en la frontera, y con Estados Unidos la relación es muy cauta porque, si bien ha acompañado el proceso de paz es, claro que si el nuevo Gobierno es republicano habrá replanteamiento frente a las Farc en el posconflicto, y más si ella se resiste a entregar las armas”, sostiene el catedrático. 

El punto más sensible de las relaciones internacionales de Colombia, para Torrijos, se llama Nicaragua, pues dice que una decisión adversa de la Corte Internacional de Justicia la semana entrante en el nuevo litigio con ese país “sería un golpe muy duro” para el Gobierno. 

“Nicaragua sería el puntillazo final para el presidente Santos, por su actitud ambigua frente al fallo de La Haya: lo claro es que o Santos se decide a desconocer ese fallo y hacer respetar la soberanía nacional, pues se está cometiendo una injusticia con Colombia, o seguiremos sometidos a Nicaragua”.

Pedro Medellín Torres, columnista, analista y director de la Fundación Ortega y Gasset, dice que en materia social “donde se levante un tapete, allí hay problemas”. 

Esa una forma de explicar que en algunos sectores los esfuerzos del Gobierno no han sido suficientes para mostrar buenos resultados. 

“En salud, el ministro (Alejandro Gaviria) está haciendo un gran esfuerzo por poner la casa en orden; en Educación, la ministra (Gina Parody) no pasa de la denuncia. En Vivienda, el ministro (Luis Felipe Henao) tiene buenos resultados, pero falta articulación con otras carteras y en Trabajo, nadie sabe si hay ministro. Lo rescatable está en infraestructura”, afirma Medellín Torres.

Esto se debe, insiste, a la “desarticulación” entre los ministros, pues considera que ninguno de los funcionarios que han tenido esa misión lo han logrado: “No pudo Juan Mesa ni Néstor Humberto (Martínez) y María Lorena Gutiérrez, que no tiene experiencia, deja ver la fragilidad del Gobierno”. 

 Para este observador, el cambio debe comenzar desde el gabinete para reorientar la gestión de Gobierno. “Santos no ha logrado tener un buen gerente, el Presidente necesita de un James en Palacio que coordine y arme su gobierno”, afirma.

Y en su opinión, ese James se llama Roberto Prieto, que gerenció la campaña de Santos. “No hay otra alternativa”, sentencia.

 

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