El polémico PIN intentará lavar su oscuro pasado con 'Opción Ciudadana'

Junio 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País, Bogotá
El polémico PIN intentará lavar su oscuro pasado con 'Opción Ciudadana'

Samuel Arrieta (centro) y Ángel Moreno (derecha) se enfrentaron el fin de semana por la propuesta de pedir perdón al país por las faltas de los políticos vinculados a la parapolítica.

El partido cambió su nombre con miras a las elecciones de 2014. Dejar atrás la parapolítica, posicionarse y lograr el umbral, los retos.

En un intento por deshacerse de su pasado, el Partido de Integración Nacional (PIN) vuelve a renovar su nombre. De esta manera y como Opción Ciudadana espera dejar de lado la historia de militantes envueltos en escándalos.La dirigencia de la colectividad, que en su convención del fin de semana sepultó al otrora PIN, reconoce que el trabajo que le viene no es fácil y que para ello se concentra en las estrategias que le permitan una consolidación en el escenario político del país con miras a las elecciones de marzo de 2014.En total son cuatro retos los que enfrenta Opción Ciudadana. El primero de ellos será tratar de desmarcarse de la parapolítica que, reconocen, los “afectó mucho”. El representante Heriberto Escobar aseguró que si bien existe un estigma, también es claro que “este partido no tiene silla vacía y el naciente llega con nuevos bríos y con personas que no tienen problemas con la justicia”.Escobar recordó que ya el Gobierno determinó aumentar los controles a los avales que entregarán las colectividades y, con ello, darle aplicación a la reglamentación que se hizo de la reforma política.A su turno, el exsenador Luis Alberto Gil, quien renunció al PIN y a la vida política, aseguró que no solo este partido se afectó con la parapolítica sino que el fenómeno se filtró en muchos partidos.“La parapolítica está en la Unidad Nacional porque La U y Cambio Radical son los que han puesto la cuota de sillas vacías en el Congreso”, denunció.En igual sentido se pronunció el presentante Juan Carlos Salazar, quien dice que el PIN se acabó y que el nuevo partido será estricto a la hora de ampliar sus filas, teniendo en cuenta que se va a hacer “una selección muy cuidadosa de quienes soliciten avales a la colectividad”.No obstante, analistas consideran que falta mucho por hacer para que ese partido se desmarque de la parapolítica. El analista Alejo Vargas dijo que cambiarse el nombre “es creer que la calentura está en las sabanas”.Explicó que lo que debió hacer el PIN fue “pedir perdón de sus relaciones con paramilitares”, lo que demostraría que tienen “intención de cambiar”.Justamente el pasado viernes hubo una discusión en el interior del partido porque su codirector, Ángel Moreno, propuso “pedirle perdón al país por los actos del pasado”, a lo que el senador Samuel Arrieta respondió que el PIN no tenía por qué pedir perdón por “actos que cometieron políticos equivocados”. Marcela Escandón, del Instituto de Ciencias Políticas, consideró que “en términos simbólicos se supone un cambio y en el marketing político es un mensaje que se quiere enviar” y añadió que “esa es la intención, no se trata de borrar el pasado”.Indicó que no es únicamente cambiar el nombre, sino que se debe tener una verdadera intención de no repetir errores, ya que si la renovación no se cumple, “todo lo que hicieron se verá como una jugada política”.De hecho, en el partido se dijo que personajes como Juan Carlos Martínez o Juan Carlos Abadía, entre otros, ya no harán parte de sus toldas y que quienes tengan pasados oscuros tampoco ingresarán a ellas.PosicionamientoEl segundo reto de este partido se dirige a la consolidación de marca a pocos meses de iniciarse la carrera por las elecciones de 2014.En este sentido, la senadora Doris Vega aseguró que la colectividad cambió de nombre, pero mantiene una representación “importante” en el Congreso. Dijo, además, que “lo que se vienen son muchos retos y esperamos lograr una buena representación del partido en el Congreso”.A su turno, el representante Heriberto Escobar aseguró que en las elecciones toca buscar “mantener la representación que tenemos hoy o aumentarla” y añadió que para esto tienen que determinar unas estrategias para enfrentar el proceso comicial del año entrante.En tercer reto de este partido tiene que ver con las decisiones que se tienen que tomar para su participación en las elecciones presidenciales.Durante la convención en Bucaramanga del fin de semana se decidió que Opción Ciudadana buscará candidato propio para las Presidenciales y si no se logra este objetivo, se inclinaría por una tercería con otras fuerzas para apoyar algún nombre.En los pasillos, durante esa asamblea, se comentó que en la carta de posibilidades no aparece el nombre del presidente Juan Manuel Santos, ya que consideran que él no ha reconocido a esta colectividad como parte de la Unidad Nacional y solo recurre a la bancada cuando necesita el apoyo para la aprobación de proyectos clave para su Gobierno.Lucha por un votoEl cuarto reto de este partido será superar el nuevo umbral electoral que planteó la última reforma política aprobada en el Congreso, que es de 450.000 votos para acceder a una curul en el Congreso y, de paso, mantener su personería jurídica.El senador Édgar Espíndola sostuvo que esta reglamentación y las nuevas reglas de juego políticas son regresivas y recordó que “el bipartidismo generó desigualdad. Eso habría que discutirlo, pero ya es imposible”.Aunque el senador dejó claro que el umbral no es para ellos su principal preocupación. “En las primeras elecciones sacamos 480.000 votos y en las pasadas 900.000. La preocupación nuestra es consolidar la presencia en todos los departamentos”, aseguró.Una mirada a esta situación la dio el exministro del Gobierno del presidente Andrés Pastrana, Armando Estrada Villa, quien consideró que la decisión de aumentar el umbral representa un castigo a los grupos minoritarios del país que siempre han estado en la puja democrática en el marco de la legalidad.Explicó esta tesis al argumentar que “si la democracia colombiana está buscando la manera de abrirse a un proceso para recibir a aquellos que han ejercido la política por medio de la violencia, no se entendería que colectividades pequeñas que han sido leales a la democracia desaparecieran por no obtener los votos”.

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