"El Plan de Desarrollo sí favorecerá a las regiones": Simón Gaviria

Marzo 24, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País

Simón Gaviria, director de Planeación Nacional.

Simón Gaviria, director de Planeación Nacional, responde a las críticas contra el programa. Dice que definir presupuesto por departamentos ha sido complejo.

El Plan de Desarrollo que será la carta de navegación de la administración Santos para el periodo 2014-2018 sigue generando criticas, a pesar de que las comisiones económicas del Congreso de la  República le dieron su aval en el primer debate.

Algunos analistas afirman que lo que viene será más complejo para el plan, ya que existen alrededor de mil solicitudes de proposiciones de los congresistas para modificarlo, recortarlo o vetar muchos de sus 200 artículos, como ya ocurrió con el  desmonte del monopolio de los licores en los departamentos, propuesta que fue derrotada.   

El director de Planeación Nacional, Simón Gaviria, quien es el máximo responsable del programa, le augura éxito al plan a pesar de los recortes que le han sido aplicados en materia presupuestal. 

Pese a sus palabras, aún persisten muchas dudas sobre todo porque no se conocen la asignación regionalizada de los recursos para los próximos cuatro años. Y el Valle del Cauca es uno de los departamentos que espera claridad en ese campo.

El Plan de Desarrollo 2014-2018 pasó en las Comisiones Económicas del Congreso, pero quedó un sinsabor en muchos sectores los cuales afirman que es un compendio de buenas intenciones y nada más. ¿Qué responde?

 Este es un Plan de Desarrollo estructurado, con unos objetivos claros y unas metas precisas. Lejos está de ser un catálogo de buenas intenciones porque la decisión que tomamos en el Gobierno fue construir una estrategia que consultara las realidades actuales de Colombia y lo preparara y consolidara hacia el futuro. Las bases del Plan y el articulado tienen propuestas concretas, materializables, que han sido analizadas y articuladas desde las regiones.  Fue un  plan que se construyó desde la base, atendiendo las necesidades y propuestas de la comunidad, no puede señalarse como un compendio de buenas intenciones. Desde septiembre del año pasado nos dimos a la tarea de ir a escuchar a las autoridades locales, a los grupos étnicos, a los empresarios y en general a la sociedad civil para atender sus requerimientos. Realizamos 32 mesas regionales, 27 foros sectoriales, se escucharon a 7000 líderes cívicos y hubo 25 horas de reunión permanente con los ponentes de Senado y Cámara. Pero además, en el Congreso de la República se conformaron subcomisiones para estudiar los cinco ejes temáticos y llegar al primer debate con unas fórmulas robustecidas y muy bien estructuradas. De modo, que el contenido del Plan no es una enumeración de buenos propósitos, sino una estrategia seria, coherente y consistente desde el punto de vista económico y social. 

El Contralor General de la República, Edgardo Maya, hizo reparos al Plan al señalar que está desfinanciado. A propósito, ¿cómo se van a conseguir los $703 billones que cuesta?

El Plan es consistente con la nueva realidad fiscal del país originada, no solamente, por la caída en los precios internacionales del petróleo sino con el entorno internacional. Si uno hace un recorrido desde que empezamos a concebir el Plan, hay ajustes muy importantes en materia de financiación. Inicialmente, se habían concebido inversiones cercanas a $810 billones, pero luego se bajó a $703 billones, que es una cifra que consulta variables como un barril de petróleo a US$48, la dinámica de la economía y las posibilidades de financiación.  

En el difícil momento que enfrenta el país por cuenta de los menores ingresos petroleros, algunos analistas afirman que se deberá acudir a más impuestos para financiar el plan, ¿o no?

No necesariamente, la inversión pública se tiene que financiar siempre con reformas tributarias. Existen otras alternativas como la eficiencia en el gasto –el Gobierno ha hecho importantes recortes-, la participación del sector privado en la inversión y el mejoramiento en el recaudo. Estos son apenas unos ejemplos, pero nos dan una idea de lo que se puede hacer en alternativas actuales como la caída en los ingresos petroleros. 

¿Por qué a pesar de los anuncios, aún no se ha revelado el presupuesto regionalizado del Plan, ahora que entrará a segundo debate en el Congreso?

Durante la construcción de las bases del Plan en los 32 departamentos, Planeación Nacional presentó unos estimativos con unos mínimos y unos picos. Estamos revisando punto por punto cada una de las fórmulas y priorizando proyectos. Este es un trabajo complejo que requiere de la mayor sinceridad y rigor. Por eso no se han oficializado.  

¿Por qué se decidió retirar los artículos que modificaban el monopolio de los licores y abrían paso a la competencia con los extranjeros?

 Hubo una gran presión de algunos sectores y el Gobierno prefirió estudiar el tema por aparte. 

¿Ganaron las licoreras, o fue una salida en falso en ese campo?

 Es una reforma necesaria, pero no se puede hablar de perdedores o ganadores. 

El senador Antonio Guerra dijo que el Plan es centralista e incluye cinco reformas sectoriales en agro, minería y pensiones. ¿Por qué se decidió incluir esas reformas en el Plan y no hacerlo en proyectos aparte?

Si algo tiene el Plan es que sí favorece la autonomía de las regiones y fue allí, en los municipios y en los departamentos, donde se empezó a construir. En cuanto al sector rural, la Misión para la Transformación del Campo, arrojó datos desalentadores en materia de oportunidades, equidad y brechas frente a la ciudad. Las facultades lo que buscan es hacer una reforma institucional que permita hacer más eficiente, productivo e incluyente el campo.  

Se afirma que la verdadera prueba de fuego al Plan será el 20 de abril cuando entrará a segundo debate en plenarias del Congreso. ¿Confía en que saldrá aprobado o qué estrategia alista el Gobierno?

En Comisiones terceras y cuartas de Cámara y Senado se dio un gran debate. Se conciliaron temas y se hicieron ajustes al articulado. Fue un ejercicio democrático muy interesante. Las discusiones fueron de alta calidad y, por supuesto, se espera que en plenarias el Plan surta un nuevo examen.

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