El pago de favores políticos debilitó la diplomacia colombiana

El pago de favores políticos debilitó la diplomacia colombiana

Noviembre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Bogotá

Los analistas consultados sostienen que los diplomáticos deben mantenerse en los cargos a pesar de los cambios de Gobierno para preservar las políticas y las relaciones exteriores. Según ellos, estos puestos, generalmente, son usados para pagar favores políticos.

En la última década, el ‘talón de Aquiles’ de los gobiernos, en materia de política internacional, ha sido la ausencia de un cuerpo diplomático preparado para afrontar las adversidades que se han registrado, sobre todo con las naciones del vecindario que se convirtieron en un frente de conflicto adicional al que padece el país en sus entrañas.Estas relaciones se comenzaron a deteriorar con el operativo que adelantó la Fuerza Pública colombiana en la operación ‘Fenix’, en la que fue dado de baja Édgar Devia, alias ‘Raúl Reyes’ y que se desarrolló en territorio ecuatoriano.Este golpe al Secretariado de las Farc también fue el detonante para la afectación de las relaciones con los vecinos, ya que Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Argentina, Ecuador, incluso, Brasil cuestionaron la decisión del presidente Álvaro Uribe de vulnerar la soberanía de la nación de Rafael Correa y comenzaron los roces.Durante esa época fueron movidos embajadores y cancilleres, pero los alegatos se daban por encima de estas esferas y los ataques provenían directamente de los mandatarios. Fue la época de la diplomacia del micrófono.La experiencia dejó en evidencia las falencias del cuerpo diplomático nacional que, a juicio de analistas, se explica por la ausencia de una profesionalización de la carrera y el manejo de este segmento del Estado con amplios esquemas clientelistas y burocráticos, es decir, la politización.El profesor de Relaciones Internacionales, Horacio Godoy, dice que, por tradición, existen equipos muy fuertes en la Cancillería, que se ven afectados porque con cada cambio de Gobierno se mueven estas personas, a lo que se suma que “falta una Cancillería más fuerte, con funcionarios de carrera y acabar con el esquema de que se manejan muchos equipos ad-hoc”.Si bien esta es la imagen que se ve en la cúpula de las relaciones, Godoy aseguró que en los demás segmentos el problema es el “pago de favores políticos o clientelismo con cargos diplomáticos”.Eso, a juicio del experto, “cierra el paso a quienes sí están en carrera, que no encuentran cupos porque están llenos con personas a quienes se les pagan favores”.El también profesor Mauricio Jaramillo ve el problema en tres dimensiones básicas.La primera, según explicó, es que en Colombia hace muy poco descubrimos que lo internacional es importante, por lo que quienes se empezaron a capacitar llevan un tiempo corto en este propósito.Un segundo elemento tiene que ver con “el dañino carácter personalista, en el que cada cuatro años llega un nuevo Presidente que trae su propio propósito”, por lo que explicó que no es extraño que mientras el presidente Álvaro Uribe le prometió a Nicaragua que acataría cualquier fallo de La Haya, hoy Juan Manuel Santos tenga que afrontar el problema, mientras que su antecesor “se sacude”.Jaramillo, al referirse a la politización dio un paso adelante al indicar que esa tradición de pagar favores hacen que lleguen personajes como “Carlos Moreno de Caro, José Gabriel Ortiz o exreinas de belleza a estos cargos”, situación de la que aseguró “ ha determinado que se pierdan oportunidades de oro a nivel internacional”.El exvicecanciller, Camilo Reyes cree que el problema está en la legislación misma, debido a que mientras la ley estatutaria de la carrera diplomática determina que deben existir tres requisitos para acceder, que son tiempo de experiencia, estudios y desempeño, “la contradicción la platea la Constitución que dice que es el Presidente el que nombra a los agentes diplomáticos”.Ariel Ávila, investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris, enfatizó que esa costumbre del pago de favores con el cuerpo diplomático “es un problema muy grave” máxime ahora, cuando el presidente Santos viene trabajando en la recomposición de las relaciones que estaban rotas desde el Gobierno anterior.En un ensayo, la profesora de relaciones internacionales de la Universidad Nacional, Arlene B. Tickner, calificó esta politización como “la característica de países atrasados” y para ella es evidente que el antídoto para este problema es, sin duda, la carrera diplomática.Falta avanzarDe hecho, en la Cancillería existe la Academia Diplomática de San Carlos que pretende capacitar y profesionalizar a quienes quieren acceder a la representación internacional del país. Sin embargo y a pesar que en el actual Gobierno se han logrado avances, es mucho el camino que falta para acabar con la práctica de la politización.El exvicecanciller Reyes cree que este Gobierno ha hecho “más capacitación para los funcionarios de carrera”, pero insistió en que deben ser equipos de largo aliento y que no se cambien con cada relevo en la Casa de Nariño.Esta politización ha generado, incluso, que personas cuestionadas terminen representando al país en el exterior, tanto que desde 2005 se cuentan siete diplomáticos vinculados en procesos judiciales.El último episodio fue la orden de captura en contra de Jorge Visbal Martelo, quien era embajador en Perú.Le antecedieron en este tipo de problemas judiciales Salvador Arana, exembajador en Chile; Juan José Chaux, exembajador en República Dominicana; César Mauricio Velásquez, exembajador en el Vaticano; el general (r) Mario Montoya, exembajador en República Dominicana y Sabas Pretelt, exembajador en Italia. Adicionalmente se encuentra el caso del exministro Andrés Felipe Arias, quien fue nombrado embajador en Italia, pero ante las acusaciones que existían por la presunta entrega de dineros a prestigiosas familias a través del programa Agro Ingreso Seguro (AIS) tomó la decisión de desistir de esa representación internacional. Hoy está detenido a la espera de juicio.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad