"El mensaje del Papa no es para nada político", dice Óscar Naranjo

"El mensaje del Papa no es para nada político", dice Óscar Naranjo

Septiembre 03, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Argemiro Piñeros / Colprensa
Óscar Naranjo

Óscar Naranjo, vicepresidente de la República.

Colprensa

Son muchas las circunstancias que para el vicepresidente de Colombia, el general Óscar Naranjo, significa la visita del papa Francisco a Colombia, que inicia este miércoles. Una de ellas es que será la misión más importante que cumplirá, pero también porque es el reto de mostrar que hay un Estado que puede ser eficiente y actúa de forma coordinada cuando se requiere.

Pero además para el general Naranjo será la oportunidad de poder estar presente en los actos del tercer Papa de la Iglesia Católica que visita el país. En 1968, lo hizo cuando vino Pablo VI; y en 1986, siendo oficial, estuvo en uno de los actos del Papa Juan Pablo II. Un dato curioso que acompaña al vicepresidente es que su padre, el también general de la Policía Francisco Naranjo, fue quien coordinó la seguridad de las caravanas en la visita de Pablo VI.

¿Se encuentra Colombia lista para la llegada del Santo Padre?

Estamos preparados. El presidente Juan Manuel Santos recibió un informe de los ocho equipos que en conjunto con la Iglesia Católica colombiana se prepararon durante meses para que la planificación garantice que el minuto a minuto de su santidad transcurra con total normalidad y particularmente para que los 49 millones de colombianos podamos participar de ese acontecimiento.

¿Cuál debe ser el mensaje que deben tener los colombianos para entender la visita del Papa?


Su Santidad viene en una doble condición, viene como Jefe de Estado Vaticano, pero ante todo lo hace como líder apostólico de la Iglesia, por lo tanto su mensaje es superlativo en términos espirituales, para nada político, pero al final viene en un momento muy especial de la vida nacional, cuando acabamos de dejar un conflicto armado de 53 años, cuando él mismo ha elegido una frase bellísima para la visita que es “Demos el primer paso” y nosotros decimos que ese primer paso es uno que convoca a los colombianos a la reconciliación, a la unión, a dejar atrás odios y un paso para que iniciemos un proceso que cure las heridas de un conflicto armado que dejó 263.000 víctimas.

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¿Era imposible dejar de lado el tema de la paz en la visita del Papa para despolitizar la misma?

El Gobierno ha sido claro. Para nada quiere politizar esta visita, siente el mayor respeto por su santidad, él es quien ha determinado venir a Colombia en este momento tan particular y lo que no podemos olvidar es que ya hay testimonios, evidentes e incontrovertibles, de la preocupación de su santidad por Colombia, él ha orado para que los colombianos encontráramos el camino a la paz.

¿Cómo lograr consolidar o alcanzar la reconciliación nacional con la visita del Papa Francisco?

Primero visibilizando las víctimas, elevando la voz de las víctimas, ellas tienen un mensaje muy poderoso, ellos que sufrieron directa y personalmente los horrores del conflicto, son quienes han enfatizado más la necesidad de que los colombianos encontremos el camino para reconciliarnos y al final perdonarnos. El perdón no es una decisión automática que surge simplemente de la construcción de un diálogo, el perdón es un proceso que implica dar pasos para que nos sintamos incluidos para que el respeto entre nosotros sea el sello característico de una sociedad llamada a asegurar el futuro pacífico.

¿Ese será entonces el tema central en Villavicencio, la reconciliación?

Su santidad determinó ir a Villavicencio con un lema que será la fuerza en su visita a esa ciudad: reconciliarnos en Dios, entre nosotros y con el medio ambiente y la naturaleza. Evidentemente, una de las más importantes reuniones que tendrá el Papa será con seis mil víctimas, una selección que ha hecho el Episcopado Colombiano. Están incluidas todas las regiones y lo que propiciará es que haya un encuentro con un mensaje de dos víctimas y dos victimarios y en el centro de ese encuentro su santidad.

¿Este encuentro sería como el gran momento de la reconciliación que propone el papa Francisco?

Diría que toda la visita está iluminada por ese mensaje, que el Papa nos visita a todos los colombianos, y ese es un evento significativo, simbólico de un encuentro directo y personal de las víctimas con sus victimarios.

¿Cuáles mensajes más llevará el Papa a las otras tres ciudades?


En Bogotá todo está dedicado alrededor de la vida, por eso el mensaje es “Artesanos de la paz, María madre de la vida”, y con esto lo que el Papa hace es que los colombianos dejemos atrás la violencia que ha caracterizado nuestra historia y que al final la vida sea respetada como un bien sagrado. En Medellín hay un reconocimiento muy importante para los colombianos: la Santa Sede reconoce que Medellín, que Antioquia, es una base en materia de vocaciones sacerdotales y por eso allí hace su santidad un homenaje a esas vocaciones y a sus familias.
Luego en Cartagena coincide la visita con la conmemoración del Día de los Derechos Humanos, allí gira es sobre los derechos y la dignidad humana.

¿Cómo se logró que todo el aparato del Estado funcione bien para la visita?


Fundamentalmente porque es una exigencia de todos los colombianos, en el fondo de cada uno hay una aspiración que la visita del Papa le ponga a nuestra historia un sello, de un país que lo recibe con ilusión, con gratitud a su santidad y encuentra en ese mensaje toda una oportunidad para superar violencias del pasado.

¿Exageran quienes aseguran que $28.000 millones es mucho presupuesto para la visita?

El Gobierno respeta esas opiniones, pero también en términos prácticos sabe que aquí más que un gasto hay una inversión. Lo primero que hay que precisar es que esos $28.000 millones no son para atender al Santo Padre, son para dar las garantías de que la multitud, los cerca de 4,5 millones de colombianos que participarán en los trece eventos más la totalidad de los ciudadanos puedan participar de la visita.

Lo que sería irresponsable es que uno para atender unas multitudes que se volcarán a las calles —a manera de ejemplo, alrededor de la Avenida El Dorado el día que llega se espera que entre el aeropuerto y la Nunciatura, que son 12 kilómetros, haya 350.000 personas— no tuviéramos unos dispositivos no sólo de seguridad, sino de atención de socorristas, una infraestructura para atender esa multitud. Lo que sería irresponsable es no haber activado cientos de puestos de salud para atender a los colombianos que estarán allí o no haber habilitado esa transmisión de televisión para verlo.

¿Cómo se vigilará el uso de estos millonarios recursos?

A instancias de la Vicepresidencia y del presidente Santos convocamos a los organismos de control, la Procuraduría, la Contraloría y la Fiscalía y firmamos un acuerdo de transparencia para que ellos hagan veeduría y fiscalización en la ejecución de ese presupuesto.

¿En todo momento la seguridad del Papa la harán las autoridades colombianas o habrá seguridad del Vaticano?

No, como sucede cada vez que viene un Jefe de Estado a Colombia, el país para nada renuncia a su soberanía en materia de seguridad, lo que hace es coordinar con los jefes de Estado y con sus equipos de seguridad. En este caso la Gendarmería vaticana tendrá aquí un personal al que se integrarán policías colombianos en ese primer anillo de seguridad.

¿Cuántos hombres estarán en toda la visita dispuestos?

El dispositivo en las cuatro ciudades es de 36.000 policías y militares, en un cálculo para cubrir los kilómetros lineales, 134 por donde se movilizará su santidad, por lo menos, 40 de ellos en papamóvil y también para atender las grandes eucaristías y eventos.

¿Cuándo estaba activo le tocó participar en la visita del Papa Juan Pablo II?


No, pero tuve la oportunidad en la visita de Pablo VI y con Juan Pablo II de ser feligrés, primero como niño y luego como oficial de la Policía.

En lo personal

¿Ya pensó qué le va a decir usted al Papa Francisco?

Francamente lo que me surge del alma es decirle gracias, gracias por ser un Papa tan cercano, tan sencillo, tan inspirador y gracias por darnos ese ejemplo de humildad siendo él un líder mundial.

¿Ya lo conoce?

Tuve la oportunidad de saludarlo en una visita con el Presidente al Vaticano el año pasado, y por eso estoy ahora lleno de emoción, pensando que al final la vida me premia dándome esta gran responsabilidad. Es la misión más grande en mi vida: preparar a Colombia para que Su Santidad le ponga un sello inspirador para que nos respetemos, para que abandonemos los odios y saldar los rencores que acumuló el conflicto armado en Colombia.

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