"El Gobierno no está cambiando casas por votos": Ministro de Vivienda

"El Gobierno no está cambiando casas por votos": Ministro de Vivienda

Enero 19, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País

El ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, estará en Cali este jueves sorteando viviendas gratis para las familias más vulnerables.

El ministro Luis Felipe Henao, afirma que estrategia de viviendas gratuitas obedece a que oferta de planes era insuficiente y porque el programa de subsidios fue un fracaso.

El programa de las 100.000 viviendas gratuitas ha sido calificado, desde sus inicios, como asistencialista y una estrategia para la reelección del presidente Juan Manuel Santos. Pero el Gobierno lo defiende a capa y espada a pesar de que el 2014 es un año electoral. Frente a ello, el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, sostiene que en ninguna región colombiana puede decirse que el Gobierno está haciendo proselitismo en ese campo, sino solucionando una necesidad que es la falta de techo propio entre miles de familias.El funcionario recalca que el Gobierno sí bajará el déficit habitacional con este plan, el que afirma, se lanzó porque la oferta para estratos populares era insuficiente y el sistema de subsidios había sido un fracaso.¿Cuál es la realidad del programa de las 100.000 viviendas gratuitas, pues se asegura que está muy atrasado?En toda Colombia tenemos 40.000 unidades terminadas y estamos en el proceso de entrega. A eso nos hemos dedicado en los últimos días.Además, en el caso del Valle, el amor por una región se debe demostrar con obras y no solamente decirlo. Esta es la zona del país con el mayor número de viviendas gratuitas después de Antioquia. En el Valle estamos construyendo casas en Jamundí, Buga, Buenaventura, Palmira, Guacarí, Sevilla, La Unión, mientras en Cali adelantamos 5300 viviendas, de las cuales están terminadas 2800. En total son 9200 unidades habitacionales de las que hemos terminado 5000 y se han entregado a la comunidad un poco más de 4000. El resto se entregará en el trascurso del año. A propósito, ¿cuáles son esos grandes proyectos en Cali?Acá en el Valle hay dos grandes programas. Uno que se denomina Santa Elena, cuyo gestor es Comfenalco. Se trata de un plan de 950 viviendas, mientras el segundo es Llano Verde donde se están ejecutando 4200 unidades. En Jamundí, por ejemplo, entregamos 880 viviendas de un total de 1000 y estamos en el proceso de escoger a las familias beneficiarias. Todas son gratuitas. ¿Por qué gratuitas? pues no me canso de repetir que esa estrategia se lanzó porque el sistema tradicional de los subsidios no funcionaba, por lo menos entre las familias más vulnerables. ¿Por qué se acudió a regalar viviendas, ya que a muchos les sonó que era una solución populista?El programa nació por dos razones. La primera, porque un estudio del BID y el Pnud señalaba que las personas con menos de dos salarios mínimos, y teniendo en cuenta la gran informalidad que tiene el país, frente a la cual hemos avanzado mucho, no tenía acceso al crédito y se quedaba sin utilizar el subsidio.Segundo, cuando se materializaba la vivienda a los cuatro o cinco años, y como el valor que le habían dado era mucho menor por la depreciación, nacían esas viviendas de 28 metros cuadrados de construcción, en las cuales no se podía vivir. Eso no era lo deseable, y así nos lo dijo el BID, pues esas soluciones no tenían todos los servicios públicos y sociales. Lo peor era que estábamos sacrificando otras cosas. Es decir, que una persona de salario mínimo debía sacrificar parte de sus ingresos para adquirir vivienda y poner a sus hijos a trabajar a final de cada mes para cumplir con el pago. O en caso extremo se sacrificaba la alimentación de la familia. Por eso criticar es muy sencillo.Por encima del populismo que se menciona, esa estrategia en materia de vivienda si era necesaria...El revolcón era necesario porque el país había construido 100.000 viviendas en diez años para la población de menores recursos, según cifras del Dane. Se construía para los estratos 4, 5 y 6, pero la vivienda de interés prioritario no se ejecutaba, y estaba en vía de extinción. Esto obligó a los más pobres a invadir terrenos y a asentarse en Cali, por ejemplo en la zona del jarillón del río Cauca. Con las 100.000 viviendas gratuitas, a construir en dos años, cambiamos todo esa paradigma. De esta manera, llegamos a las personas más vulnerables y en tercer lugar buscamos disminuir el déficit habitacional existente. ¿Pero 100.000 viviendas no son muy pocas para atacar un déficit que supera el millón de unidades y sigue creciendo todos los días?.El déficit cuantativo de vivienda está en un millón 200 mil unidades, pero ese dato no se calcula desde el año 2005, por lo que asumimos que con este programa caerá de forma importante. Además, se llegará a las familias con mayores necesidades básicas insatisfechas. Cabe recordar, que en el Gobierno pasado se terminaron de construir 540.000 viviendas, contando tanto las de interés social como las de otra condición, mientras en esta administración –que aún no ha finalizado— al tercer trimestre del 2013 contabilizamos 674.000 unidades. Eso significa que en tres años hemos edificado un 120 % más de lo ejecutado en cuatro años en el Gobierno anterior. Lo destacable es que iniciamos la construcción de más soluciones populares (351.000), que viviendas no VIS. El gran déficit está en los estratos 1, 2 y 3 de la población. ¿La administración Santos le apostaría a más viviendas gratuitas sin caer en una política asistencialista?No serán gratuitas, y para responder a las críticas, será un programa de 86.000 viviendas con subsidios que no serán regresivos. Es decir, que no todo el mundo quisiera ser pobre para tener una opción de vivienda. Dentro de ese plan el Valle fue la segunda región que más presentó proyectos, algo así como para 8000 soluciones. Acá llegan muy pocos subsidios –y una familia debe esperar, tres, cuatro y cinco años— para tener acceso a esos recursos, que generalmente se los otorgaba una caja de compensación, por lo que en el futuro vamos a enviar más subsidios, ojalá los 8000 de una sola vez. Lo anterior significa que un hogar podrá comprar casa desde $200.000 mensuales y se beneficiarán personas con ingresos entre uno y dos salarios mínimos. El futuro subsidio será hasta de $15 millones, además de un subsidio a la tasa de interés. Es decir, que un préstamo con una tasa del 12% efectiva anual podría quedar en 8 %. Buscamos que ninguna familia gaste más del 30 % de sus ingresos en vivienda. ¿Por qué a pesar de ese revolcón, sigue siendo un drama para millones de colombianos tener casa propia?Si es un drama, porque todavía la oferta de vivienda de interés prioritario es muy poca. Esa oferta hay que estimularla, porque antes no había un programa bandera que estimulara a los constructores a edificar viviendas para los estratos populares. Para los más vulnerables –desplazados y demás— otorgábamos un subsidio a través de una carta-cheque que valía $16 millones o $17 millones, pero ese mecanismo no les interesaba a los constructores porque eran personas a las que no les prestaban los bancos. Materializar esas cartas-cheque era un imposible, y por eso Comfandi y Comfenalco hicieron grandes esfuerzos para sacar adelante proyectos. Además, a los trabajadores no les llegaban los subsidios, ya que la oferta habitacional era muy poca. Ahora esa oferta se ha reactivado, lo mismo que la demanda con las 100.000 viviendas gratuitas.Se afirma que la reelección del presidente Santos está montada en una estrategia proselitista a base de casas gratuitas por votos. ¿Qué responde a esas críticas?Antes de que ingresara al Ministerio, estaba Germán Vargas Lleras, quien trabajaba 18 horas diarias y visitaba siete municipios cada día en aras de fomentar la vivienda entre los más necesitados. En esa época, cuando no se había empezado campaña, dijeron que ese programa tenía ese objetivo. No hay una sola persona a la cual se le haya dicho en una reunión que vote por el Presidente y yo le doy casa. Por eso, siempre pido el acompañamiento de la Procuraduría de la Nación a cada uno de mis actos y pregunto públicamente –y me expongo al pedirle a las comunidades donde voy— que digan si hay un amigo concejal, alcalde o amigo del Ministro, para estar sentado acá. La gente dice no, y así lo podemos comprobar por medio de vídeos. El Gobierno no está cambiando votos por casas. Eso significa que la gente que se beneficia con este programa ha sido población desplazada, que lleva esperando ocho y diez años por una solución habitacional, o que fue víctima de la ola invernal, o son beneficiarios de la Red Unidos. Aquí tampoco nadie se ha beneficiado por pertenecer a una 'rosca', ya que las listas de población desplazada, son inmodificables desde el año 2008, por lo que el programa está blindado.¿Ese programa no le ha hecho un enorme ‘hueco’ a las finanzas públicas?No. Esta primera fase cuesta $4,2 billones y la que viene está planificada sobre $2,2 billones. Nunca se habían invertido $7 billones en vivienda social, lo cual llevó al sector edificador a crecer 24,8 % en el tercer trimestre del 2013 y a generar un millón 290 mil empleos. Los $4,2 billones aún no han sido gastados y movimos la economía con un bajo costo fiscal, ya que antes los subsidios se perdían o vencían, lo cual si tenía un gran impacto."No existe burbuja hipotecaria"El gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, dice que le preocupa el alto costo de la vivienda. ¿Estamos al borde de otra burbuja hipotecaria?Burbuja en el sector no hay, y no existe riesgo como tal, a pesar de que en Colombia había perdido mucho el valor de los precios de la vivienda. Fue una depreciación, luego de la crisis del 97 en ese tipo de activos. Pero ahora hay una economía más pujante, lo cual hace que la gente tenga mayor capacidad adquisitiva y suban los precios, aunque no hay una excesiva oferta de vivienda. Además, el mercado es excesivamente conservador más una rofundización hipotecaria muy baja. En otros países es del 12 % sobre el PIB, mientras en Colombia es apenas el 4,9 %.A eso se añade que la morosidad hipotecaria es la menor del resto de productos financieros: no supera el 2 %.

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