“El Estado aún tiene una deuda histórica con Popayán”: Alcalde

Marzo 31, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
“El Estado aún  tiene una deuda histórica con Popayán”: Alcalde

Francisco Fuentes, Alcalde de Popayán.

Aunque han pasado treinta años del terremoto, en Popayán parece imposible no toparse con una víctima. Incluso su alcalde lo es. Pero hoy, Francisco Fuentes, el hombre que dirige los destinos de la ciudad, habla de otras catástrofes, grietas invisibles que son igual de peligrosas.

Tres primas muertas, una de ellas bajo una nevera. El actual alcalde de Popayán, Francisco Fuentes, aún no olvida esa escena. Sucedió minutos después del terremoto que destruyó a su ciudad el 31 de marzo de 1983, a las 8:13 de la mañana. Treinta años después, cuando empieza a recordar el desastre, el Alcalde reconstruye ese día: estaba durmiendo en su casa del barrio Ciudad Jardín y su cama empezó a saltar. Bajó descalzo las gradas. Vio que en la sala había vidrios por todas partes. Regresó. Esperó. Esperó esos 18 segundos eternos. Pensó en sus padres, que recién habían salido de la casa para ir la iglesia. Pensó, temió, esperó. A los cinco minutos del terremoto regresaron. El hoy Alcalde, entonces, respiró con alivio. Después les dijo que salieran a la calle, que había que buscar a los otros familiares. Fue cuando se encontró el negocio de sus primas en el suelo y una de ellas bajo la nevera. Fue cuando supo que su historia y la de la ciudad se habían partido en dos para siempre. Por eso el hombre que dirige hoy los destinos de esa capital reconstruida sabe del dolor y del miedo y de las pérdidas que tan bien conoce el resto de la gente. El Alcalde pues, de cierta forma, es como el resto: lleva encima cicatrices imborrables. Dolores inolvidables, que pesan como una nevera. ¿Cómo ve hoy la ciudad una víctima que además tiene sobre sus hombros la responsabilidad de dirigirla ?Alcalde, 30 años después del terremoto, ¿cómo está Popayán hoy? ¿Qué le puede decir hoy a sus habitantes?La historia de la ciudad se partió en dos. Hace treinta años era una ciudad apacible, tranquila. Hoy, después de esa fecha fatídica, la ciudad resurgió entre las cenizas como el ave fénix, tal como lo predijo el presidente Betancur dos horas después de la destrucción. Estructuralmente, físicamente, la ciudad se modernizó, aplicando las normas de sismorresistencia. Hoy tenemos una ciudad, en el sector histórico especialmente, hermosa, blanca, renovada, llena de geranios en sus balcones y fortalecida en su estructura. Más allá de la reconstrucción física, la gente habla de otros problemas. Popayán, por ejemplo, es la segunda ciudad de Colombia con mayor índice de desempleo y esa es otra catástrofe. ¿Cómo piensa combatirlo?Hay que recordar que hace 30 años, tras el terremoto, hubo una migración masiva de gente que llegó a Popayán de otras partes de la región y de diferentes rincones del país; gente que tenía capacidad productiva, capacidad de trabajo. Hoy, a esa migración, hay que sumarle la que se está presentando actualmente debido al tema de orden público: la afectación que tiene el conflicto armado sobre el sur de Colombia y específicamente sobre Popayán, se refleja precisamente en el desempleo. Actualmente tenemos cerca de 70 mil desplazados por la violencia. Eso hace que aumente la población que no es mano de obra calificada y eso hace que el Estado no tenga una capacidad de respuesta para atender a todas esas personas, darles trabajo. Una manera, también de hacerlo, es buscar por todos los medios apoyar el proceso de paz, que se logre ese entendimiento, para que la gente que se desplazó a la ciudad pueda volver en paz a su tierra, con oportunidades de crecimiento. Teniendo en cuenta eso, aquella incapacidad de respuesta del Estado a la que usted hace referencia, ¿qué se está haciendo desde la Alcaldía?Tenemos que fortalecer la vocación que tiene nuestra ciudad. Su vocación es evidentemente turística. Tenemos un clima agradable, tranquilidad, espacios que cuentan la historia del país como museos, iglesias, casonas, calles, puentes, sitios históricos. Esa es la gran oportunidad de generación de ocupación de cada una de las gentes que está sufriendo el tema del desplazamiento en nuestra ciudad.¿Cuáles son los pendientes que tiene el Gobierno con Popayán?Le solicitamos al Gobierno Nacional otra serie de inversiones que históricamente, por temas de orden público, no se le ha hecho a la región. Por ejemplo: una gran inversión en el sector rural, en productividad, en mejoramiento de vías. El mejoramiento de vías genera dinámica económica, mejora la calidad de vida de los campesinos. Esa gran deuda histórica que tiene la Nación no se la ha pagado a una región que le ha dado tanto a Colombia. En la historia del Cauca tenemos 18 presidentes de la República.¿Cómo motivar el desarrollo de la industria en la ciudad? El tema de orden público en el departamento parece generar desconfianza en los inversionistas... No es fácil hacer la invitación al sector industrial para que invierta en una región que históricamente ha sido golpeada por temas de orden público. No existe la confianza para hacer esa inversión. Por eso reclamamos a viva voz que este proceso de paz definitivamente lleve a un entendimiento. Pero la gente del común no solo habla de los problemas de orden público que afectan al resto de la región. También denuncian un deterioro de la seguridad al interior de Popayán. La gente, que finalmente es quien vive esa realidad de primera mano, habla de atracos. Y en la calle, así lo advierten ¿Qué está pasando con la seguridad ciudadana? En seguridad hemos hecho varios esfuerzos. En diciembre llegaron 540 nuevos policías. También instalamos cámaras de vigilancia. Eso le ha dado una sensación de seguridad a la ciudad. Y han mermado los índices de hurtos de motos, residencias, hurto común, aunque a la mano no tengo las estadísticas. Realmente hoy se ve la presencia de la policía en cada una de las cuadras, de los barrios de Popayán. Necesitamos fortalecer la confianza, para que se pueda generar la inversión que necesitamos. Treinta años después, Popayán es otra. O al menos se ve diferente. El Código Colombiano de Construcciones Sismorresistentes que se creó a partir de la tragedia, y que fue una de las lecciones que al país le dejó el terremoto, dispuso que en la ciudad no se levantaran más casas en adobe. Popayán ya no es la ciudad con tres ambulancias, que era antes de que todo se viniera abajo. Ahora es más blanca y más bonita y tiene más gente. Entonces parece otra. O al menos se ve diferente.Pero en cierto sentido no lo es: tiene problemas sociales difíciles de conjurar, los coletazos de la guerra le caen cada vez más cerca, su gente sigue sufriendo otras catástrofes. ¿Por qué, en medio de toda esta situación, de la realidad que hoy afronta la ciudad, conmemorar los 30 años del terremoto, una fecha que muchos, más bien, quisieran olvidar? Nosotros no hablamos de festejar, celebrar, no. Vamos es a conmemorar, recordar a las personas que se nos fueron. Pero al mismo tiempo es el momento para procurar, dentro de lo que hablábamos hace un momento, esa inversión histórica que se le debe a nuestra región, procurar ahora que se cumplen 30 años de la tragedia para que el Estado nos apoye con proyectos de desarrollo que necesitamos ejecutar. Por ejemplo: necesitamos el apoyo del Gobierno Nacional para lograr la conservación de todos los sitios históricos de Popayán, el mantenimiento de nuestras estatuas, los bustos, los puentes históricos, los museos, los sitios religiosos, las casonas. Nosotros no podemos solos. Los costos de mantenimiento son bien elevados. Y en este marco de los 30 años del terremoto queremos solicitarle al Gobierno Nacional también una apoyo en la generación de productividad y desarrollo económico de la ciudad. En ese sentido necesitamos una mano para poner en marcha el Plan Parcial del barrio Bolívar, un sector deprimido, donde existe una plaza de mercado, que la queremos modernizar como una manera de dinamizar la economía de la ciudad.

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