El dolor, una alerta del cuerpo cuando algo no anda bien

Junio 12, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Jane E. Brody | The New York Times
El dolor, una alerta del cuerpo cuando algo no anda bien

60% de las personas de edad avanzada que viven en casa experimenta considerable dolor.

Convivir a diario con un dolor y no prestarle atención le puede conducir a cuadros crónicos. El dolor es una alerta, ¡reaccione! Y actúe.

Mis amigas y yo, todas ya entradas en nuestros años, a menudo bromeamos diciendo que si nada duele, debes estar muerto. Ya en serio, el dolor no es una parte normal del envejecimiento, notan expertos, y no debería pasarse por alto.Sin embargo, algunos estudios han arrojado que los pacientes de edad avanzada tienen menos probabilidades que adultos más jóvenes de informarles a sus médicos sobre su dolor. Más bien, muchos sufren en silencio, a un precio considerable para su calidad de vida.“La buena noticia es que la gente mayor maneja mejor el dolor, pero la mala noticia es que lo manejan reduciendo la función y aceptando el dolor como una consecuencia natural del envejecimiento”, escribió el Dr. Bruce A. Ferrell, geriatra en la Universidad de California en Los Ángeles, y sus coautores en Primary Issues, sitio web para médicos de atención primaria.“Para mala fortuna, esto pudiera conducir a un ciclo vicioso de menguante estatus funcional, empeorando la salud general, así como a negligencia hacia enfermedades remediables y tratables, al igual que dando como resultado, a final de cuentas, sufrimiento innecesario”, agregaron.El dolor no atendido -o no atendido en la medida necesaria- causa discapacidad y puede apresurar la muerte de un adulto mayor, ya que interfiere con la capacidad de este para ejercitarse, comer bien o mantener contactos sociales. El dolor persistente puede llevar a inmovilidad, depresión, insomnio, pérdida de apetito y aislamiento, todo lo cual pudiera incrementar la necesidad de costoso cuidado médico. En un estudio realizado por un equipo de casas de reposo, entre 124 personas de edad avanzada (la mayoría entre 71 y 90 años de edad) que viven en casa, solo 10 % informó que no había tenido dolor alguno el mes pasado. Las causas van desde articulaciones artríticas hasta enfermedades crónicas. Sin embargo, el desorden subyacente pudiera ser corregible o, si no lo es, atendido para aliviar considerablemente el dolor que causa. Casi siempre existen tratamientos seguros y efectivos paras reducir el dolor. Una creencia errónea en el sentido que el dolor es inevitable es tan solo una de muchas barreras para una atención apropiada. Otras incluyen la renuencia a molestar al médico o ser vistos como quejumbrosos, inquietud sobre la necesidad de pruebas adicionales, aunado a temor a que el tratamiento requiera cirugía o medicamento que pudiera conducir a una adicción.Una vez que el dolor es reconocido en una persona de edad mayor, el siguiente desafío está en atenderlo. Como los niños no son adultos en miniatura, los ancianos no son versiones arrugadas de los adultos jóvenes. Los cambios en la composición del cuerpo humano, función de órganos y metabolismo afectan cómo responde una persona de edad avanzada a la medicación.Si bien los fármacos a menudo son esenciales, existen otras formas efectivas de tratar el dolor. Con frecuencia son de utilidad, ya sea solos o con medicación, la terapia física, masajes, entrenamiento de fuerza, ejercicios de relajamiento, yoga, acupuntura, aeróbicos acuáticos, alternar aplicaciones de calor y frío, meditación, e incluso escuchar música y jugar con una mascota o niños.Si usted es adulto mayor o cuida de una persona mayor, asegúrese de que en cada visita al médico le pregunte sobre el dolor (frecuencia, duración e intensidad) y después le busque solución.No se auto-medique• La función de los riñones y el hígado declina naturalmente con la edad, así que evitar tóxicos efectos secundarios pudiera requerir de usar dosis más bajas de analgésicos. Los analgésicos potentes como los opiáceos administrados en dosis estándar pueden acumularse en la sangre de una persona anciana, causando confusión y síntomas similares a la demencia.• Pudiera resultar difícil tomar fármacos por vía oral si el flujo de saliva ha bajado, si la persona tiene problemas para tragarlos, o si un descenso en el ácido estomacal impide la absorción.• Se debe elegir un fármaco apropiado en vista de sus posibles efectos secundarios, interacciones con otros medicamentos y sus efectos sobre los demás problemas de salud de quien sufre dolor. Los expertos dicen que los fármacos antiinflamatorios no-esteroideos deben usarse con cautela entre ancianos porque existe un riesgo mayor de alteración gastrointestinal, sangrado y daño a los riñones.• Con demasiada frecuencia, los pacientes de edad avanzada sabotean tratamientos efectivos esperando demasiado para tomar un fármaco de prescripción -el dolor es parado en seco cuando ocurre, antes de que se vuelva severo- o deteniendo la medicación de manera abrupta cuando se sienten mejor.

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