El conservatismo, tan cerca y tan lejos de la Unidad Nacional

Agosto 15, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País, Bogotá.
El conservatismo, tan cerca y tan lejos de la Unidad Nacional

Distancia. Los roces entre los conservadores y el gobierno Santos estarían apartando a la colectividad de la Unidad Nacional. Se dice que el conservatismo está fracturado.

El distanciamiento del santismo y los líos electorales afectan a esta colectividad. Los laboratorios políticos del Partido Conservador aún no encuentran la fórmula para recuperar el protagonismo que tuvo hasta hace poco.

El Partido Conservador enfrenta un periodo de grandes contradicciones. Por un lado, se dice que existe unidad política y de criterios que lo muestran como una colectividad sólida.Por otro lado, hay fracturas, se añora el protagonismo del anterior mandato e, incluso, que se podría estar cocinando un distanciamiento de la Unidad Nacional.Estos elementos se han convertido en un caldo de cultivo político que aún se analiza en los laboratorios políticos del Partido Conservador, donde aún no encuentran la fórmula para recuperar el protagonismo que tuvo hasta hace poco.La situación de los conservadores se analiza desde dos puntos ángulos: su papel en la Unidad Nacional y la coyuntura electoral que vive el país.En materia de Unidad Nacional, congresistas del Partido han presentado proyectos que han sido rechazados por las mayorías, como el que recientemente hizo el presidente del Senado, Juan Manuel Corzo, quien propuso resucitar la figura de la inmunidad parlamentaria. También están las propuestas de la penalización del aborto y la negativa a los matrimonios homosexuales.En este sentido, el representante conservador Telésforo Pedraza, dice que “este año ha habido muchos tumbos en el manejo del partido. Creo que el conservatismo, lamentablemente, no ha sido ha sabido asumir su reto de alternativa y por eso estamos como estamos”.El senador de esta misma colectividad, Juan Mario Laserna no cree que el partido se esté alejando del santismo. Sin embargo, aclara que la Unidad Nacional “con la incorporación de los verdes es más amorfa” y anota que su lectura de las circunstancias es que “la Unidad Nacional depende menos del conservatismo”.Laserna añade: “creo que el partido es un socio importante en la Unidad Nacional”, y reconoce que la colectividad ha presentado iniciativas propias que no han gustado en algunos sectores, esto “no nos ha salido muy bien, han sido impopulares y el partido ha salido golpeado en estas semanas”.El miembro del Centro del Pensamiento conservador, Alberto Abello, asegura que el partido “está fracturado totalmente”, y se cuestiona “¿Cómo es posible que la Cámara diga que el tema del aborto se va a una consulta, que el Senado diga una cosa y el Directorio otra? En nada han logrado unidad, ni siquiera en la parte electoral”.Las añoranzas del pasadoPero el tema lo puso en evidencia el representante Pedraza, quien manifiesta que si bien hay sectores del partido que acompañan al presidente Juan Manuel Santos “hay algunas gentes que sienten añoranza del pasado, no del gobierno de Andrés Pastrana... creo que prefieren algo más reciente”.El senador Laserna acompaña esta visión y argumenta: “sí creo que hay quienes añoran al Gobierno pasado”.Para Lázaro Viveros, ex asesor de paz del gobierno Pastrana, “el partido perdió el rumbo, no se habla de colectividad sino de individualismos, la parte filosófica quedó a un lado y solamente hay intereses personales”.Viveros denuncia que la realidad del conservatismo es que “se convirtió en unos fortines politiqueros pensando solo en cargos burocráticos y no en una filosofía que sirva para construir una mejor sociedad. Aquí no hay nada”, y concluye que “el poder lo quieren manejar unos pocos y no ese gran poder para cambiar las cosas a nivel nacional”.No obstante, el ex presidente del Directorio Nacional Conservador, Fernando Araújo considera que “el Partido está fortalecido. Tiene 60 congresistas y una actividad legislativa comprometida con la que ha presentado el Gobierno, pero al tiempo crítica frente a los temas que son sensibles en donde queremos solamente introducir los correctivos para acertar y producir las leyes que necesita el país”.Abello, entre tanto, profundiza más en el tema y comenta que el problema es de antaño. “El Frente Nacional se terminó en teoría, pero en la práctica los partidos se acostumbraron a no disentir mucho sino a andar con el gobierno, a andar en vehículos oficiales, tener cuotas y todas esas cosas y el Partido se acostumbró a eso”.Por ello, alerta que “en el Congreso más del 70% de los proyectos los presenta el Gobierno y no los congresistas. La iniciativa de los partidos se ha minimizado porque nadie quiere comprometerse con nada”.A su turno, el analista político Alejo Vargas anota que sí existe una crisis en la Unidad Nacional, la cual “se evidencia con el inconformismo de los conservadores por las cuotas”.Añade: “creo que en el fondo el tema es la preocupación de los partidos de que eventualmente no les mantengan las cuotas regionales y nacionales” en los cargos públicos.Vargas dice que el problema radica en que “hay una molestia reprimida, ya que vienen de un periodo de Uribe cuando tuvieron toda la participación burocrática, que con Santos disminuyó”.En su momento, el senador Eduardo Enríquez le dijo a este diario que “se pueden generar inconformismos, porque al conservatismo lo están barriendo, lo han movido de posiciones importantes que tenía en la administración del presidente Álvaro Uribe y que hoy no tenemos, pero el Jefe de Estado tendrá sus razones y a nosotros no nos mueve la burocracia”.El lío electoralOtro elemento que podría dejar en evidencia la encrucijada en el alma conservadora es el tema electoral.Para los analistas, es evidente que el partido perdió vocación de poder y en la actualidad se dedicó a acompañar candidatos ajenos.Telésforo Pedraza minimiza un poco el tema al indicar que “hay opiniones divergentes, como sucede en todo el país, porque hay gente que está con algún candidato y otros que no están”.El senador Laserna dice, entre tanto, que “en las regiones siempre hay problemas” y comenta que “sí hay fraccionamientos regionales, pero eso no fracciona a los partidos y no afecta la unidad del partido. Son rivalidades regionales”.Para Abello, es evidente que “en Antioquia, donde el partido ha sido históricamente mayoría, van fragmentados. En casi todas partes van apoyando candidatos de otros partidos e incluso en Caldas hay un candidato liberal apoyado por conservadores”, por lo que manifiesta que “es una situación dura para el partido y complicada que amerita un replanteamiento de la política conservadora”.El senador Carlos Ramiro Chavarro prefiere bajarle el tono a la situación y señala que “esas son cosas normales del proceso” electoral que “no terminan por afectar las relaciones internas del partido”.A su turno, el senador Fernando Tamayo asegura que “no hay fracturas, eso no corresponde a que haya divisiones de ninguna naturaleza, simplemente son opiniones entre las personas orientadas para acertar en las decisiones”.De acuerdo con los estimativos, el Partido Conservador solo lograría tener candidatos propios con alguna oportunidad de vencer en las alcaldías de Popayán y Neiva, mientras que por el lado de las gobernaciones las posibilidades se limitan a departamentos como Norte de Santander, Valle y Nariño.El desacuerdo en BogotáLa decisión adoptada por los miembros del Directorio Distrital de apoyar el nombre de Dionisio Araújo como candidato conservador a la Alcaldía de Bogotá, dejó en evidencia los distanciamientos que existen al interior del Partido Conservador.El representante Telésforo Pedraza dijo que congresistas como Juan Manuel Corzo, José Darío Salazar y Eduardo Tamayo, entre otros, “apoyaban las aspiraciones del candidato verde Enrique Peñalosa”, pero otro sector consideró que el nombre a apoyar era el de Araújo.El historiador Alberto Abello, manifestó que la situación que se registró es que en Bogotá nadie se quería lanzar y apareció Araújo “y no lo podían rechazar”, por lo que consideró que esto redundó en una división, debido a que “un grupo importante del partido se fuera, al otro día, con el candidato liberal David Luna”.El concejal de Bogotá Ómar Mejía manifestó que esa fue una decisión que tomaron más de 400 delegados y debe “ser respetada por el Partido”. Añadió que “la división radicó en que existen sectores que insistieron en un candidato propio y no de coalición, en donde primó la primera cuando se decidió apoyar el nombre de Dionisio Araújo”.

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