“El Congreso se puede volver una gallera sofisticada”: exsenador Juan Lozano

“El Congreso se puede volver una gallera sofisticada”: exsenador Juan Lozano

Julio 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez Colley | Editora Poder
“El Congreso se puede volver una gallera sofisticada”: exsenador Juan Lozano

Exsenador Juan Lozano.

Lozano, quien regresó al periodismo, descarta aspirar a la Alcaldía de Bogotá. “La política colombiana está en alerta roja y en extremo grado de deterioro”. “Congresistas deben ser líderes y no subalternos del Presidente, quien quiera que este sea”.

Tras permanecer cuatro años en el Congreso, Juan Lozano Ramírez, está de regreso al periodismo y a la cátedra universitaria, oficios que dice amar profundamente.El exsenador, quien fue reconocido por el observatorio Congreso Visible de la Universidad de Los Andes, como el congresista más eficaz del pasado periodo (sacó adelante más de 30 proyectos), es crítico con el Legislativo y está convencido de que este requiere de una reforma profunda. Con la tranquilidad de estar alejado del Congreso, frente al cual no oculta su decepción, asegura que no volverá a la política electoral y que no sueña con la Alcaldía de Bogotá. ¿Cómo se siente de regreso al periodismo?Me siento muy feliz y me gusta mucho poder retomar una actividad que disfruto profundamente.¿Ese regreso significa su retiro definitivo de la política?Significa mi retiro de la política electoral. Eso lo que quiere decir es que no participaré en actividades proselitistas en los próximos años.¿Definitivamente descarta volver a aspirar a la Alcaldía de Bogotá?Absolutamente descartada la Alcaldía de Bogotá. Les he agradecido a las personas que me han propuesto que considere mi nombre tanto para la Alcaldía de Bogotá como para la Gobernación de Cundinamarca. Son temas descartados por completo.¿Tan aburrido quedó de la política?No. Creo que todas las personas que hemos tenido responsabilidades públicas debemos interesarnos para que la vida institucional del país sea mejor. Pero hay ciclos que se cumplen y hay escenarios distintos desde los cuales se puede servir al país. A mí el estudio y el análisis de la política me interesan para lograr que Colombia sea mejor, que se supere este momento fatal de la vida política nacional y podamos retomar mejores escenarios. Por eso las actividades que emprendí esta semana se desarrollarán a partir de la actividad periodística y académica. He retomado mi rol como profesor universitario que había cumplido por cerca de 20 años. He vuelto a dar clases y he asumido la Dirección del Centro para la Democracia y la Seguridad.¿Cuál fue la verdadera razón para no seguir en el Congreso después de haber sido el senador más votado en el 2010?La satisfacción por haber logrado la aprobación de más de 30 leyes de mi autoría y ponencias que me había propuesto como objetivo legislativo, por una parte. Y por otro lado, la convicción de que el Congreso y la política colombiana requieren de una reforma profunda que no se puede concebir serenamente mientras uno hace parte de la institución. Creo que el Congreso de Colombia en el periodo pasado atravesó por una de las mayores crisis de su historia, porque, a pesar del vigor de algunas voces excepcionales, se comportó como un apéndice del Ejecutivo y perdió su vocación de ser un intérprete autónomo de las necesidades de los colombianos. La relación incestuosa entre el Congreso y el Ministerio de Hacienda amenaza la política colombiana.¿Cómo analiza al nuevo Congreso?La ventaja del nuevo Congreso es que hay figuras lo suficientemente importantes como para que no sucumban ante las lisonjas del Gobierno para renunciar a su independencia. La desventaja es que por la polarización y la profundidad de los odios entre algunos de sus protagonistas se puede convertir ya no en apéndice subalterno, sino en foro de camorras que paralizaría la búsqueda de las soluciones más urgentes en educación, salud, seguridad, agricultura y medio ambiente que reclaman los colombianos. ¿Qué lectura le hace a la primera semana de sesiones del Congreso? Si el Congreso se dedica a debates personalizados contra sus miembros abre una puerta de parálisis que afectaría al país. Que el motor de esta legislatura sean los odios del pasado solo conduce a mayores frustraciones para los colombianos. Se abre una puerta que en nada conviene al país.¿Cree que ese control político entre congresistas puede ser un arma de doble filo a futuro, ya que diferencias entre bancadas podría acabar en debates de unos contra otros? Por supuesto. Creo que la verdad histórica debe establecerse, pero no creo que la Ley Quinta y los debates de control político sean el camino idóneo. Por esta ruta el Congreso se puede convertir en una gallera sofisticada.¿Se arrepiente de haber estado en el Congreso?No me arrepiento. Me siento muy orgulloso del trabajo legislativo que se hizo. Orgulloso de haber podido sacar iniciativas tan importantes como las leyes de Familia en Acción, de protección laboral, de protección ambiental, de mejoramiento de condiciones de vida, la ampliación de la licencia de maternidad, las leyes de naturaleza cultural y, sobre todo, las de beneficio para la Fuerza Pública y de Seguridad, todas de mi autoría.Pero pienso que con el sistema actual, con sesiones y plenarias sin quórum, con debates inconducentes y con escasa preparación temática por parte de los funcionarios del Gobierno, cuando responden los debates, se pierde mucho tiempo.¿Qué lecciones le dejó el Congreso?Primero, una profundización del conocimiento de todas las regiones del país. Segundo, una mejor comprensión de la forma como opera Colombia en sus fortalezas y debilidades, en sus oportunidades y en sus amenazas. En lo personal, me permitió, ante interminables discursos aumentar mi dosis de paciencia y humildad. También, dolorosamente, debo decirlo, me puso en contacto con umbrales que yo desconocía frente a los alcances de las ambiciones humanas.¿Cuál fue su mayor frustración como congresista? No haber encontrado el apoyo del presidente Santos para resolver con justicia la problemática de policías y soldados. No recibir apoyo del Gobierno para proteger los páramos, las fábricas de agua y ecosistemas más vulnerables, viendo como hundían mi proyecto. Tres, haber sido víctima del doble discurso del Gobierno que impidió la aprobación del proyecto contra las bacrim, que además previene los efectos de una desmovilización incompleta de grupos alzados en armas. Ese proyecto quedó vivo, solo le faltan dos debates. Se le nota decepcionado, ¿cree que al Congreso le falta grandeza?El Congreso tiene que retomar su misión constitucional. Tiene que sacudirse de prácticas que sofocan la voz de los parlamentarios. Los congresistas tienen que asumirse como líderes del país y no como subalternos del Presidente, quien quiera que este sea. Al calificar el grado de deterioro de la política en el país, ¿qué nota le daría?La política colombiana está en alerta roja y en extremo grado de deterioro, porque las ideas y los propósitos nobles, en demasiados casos, han sucumbido entre el afán de hacer negocios que rondan por directorios políticos y por la acción de muchos dirigentes. La calificación es tan bajita que no me atrevo a ponerla, pero reconozco también que hay excepciones virtuosas.¿Qué lectura le hace a la propuesta del presidente Santos de acabar la reelección inmediata y ampliar el período presidencial y de alcaldes y gobernadores a 5 o 6 años?Interpreta bien una preocupación generalizada de los colombianos frente a la reelección. El Congreso puede tramitarla con éxito. Hay un reparo institucional por la diferencia de régimen entre el presidente, que se puede reelegir, y los alcaldes y gobernadores que no pueden hacerlo. Buscar un tratamiento homogéneo para los electos popularmente, me parece sensato, siempre que no se aplique a los que hoy están en ejercicio del poder, porque además, sería violatorio de la Constitución. ¿Urge acabar el voto preferente?El sistema actual con voto preferente ha incubado corrupción política, compra de votos y un sistema terrible de traiciones y venganzas en el interior de los partidos. Se debe estudiar un mecanismo que permita definir mediante democracia interna las condiciones de integración de las listas y que al electorado se llegue con listas cerradas. ¿Lamenta no estar en este Congreso clave para el proceso de paz?Cuando vi la forma como empezó la primera sesión, le confieso, sentí un gran alivio de no estar ahí, porque no vimos ese Congreso majestuoso que nos dijeron que podría llegar, sino ese Congreso mezquino de peleas subalternas y rencores personales.¿Se siente hoy más cercano al Centro Democrático?Yo no participé de las actividades del Centro Democrático. Pero es muy amigo del expresidente Uribe y comparte algunas ideas del uribismo... No he participado en ninguna actividad del Centro Democrático y agradecí las amables invitaciones que recibí del presidente Uribe, a quien respeto y aprecio. Ingreso a esta nueva etapa de mi vida sin matrícula política partidista, respondo a mi conciencia y a mis convicciones.En su campaña al Congreso en 2010 usted vino mucho al Valle del Cauca y sumó votos, pero no se ve que haya hecho mucho por la región. ¿Qué le aportó al departamento? Congreso Visible dijo que mi tarea fue la más eficaz en el Congreso. Le quedan al Valle y a su gente leyes como las que he mencionado, que mejoran de manera sustancial la calidad de vida de sus habitantes, más de 30, cifra excepcional para una legislatura, sin perjuicio de algunos proyectos puntuales, como el apoyo al Museo Rayo en Roldanillo y las intervenciones en coyunturas puntuales al Valle del Cauca.¿Hoy se siente mejor político o periodista?No soy yo el que debe hacer esa valoración, pero sí puedo decir que he trabajado muy duro para poder cumplir bien en los dos campos. Tengo claro que no soy ni he sido un político de profesión, y en cambio he procurado ser un periodista que trabaja constructivamente, sin nostalgia y con mucho optimismo, para que Colombia sea mejor.

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