“El aborto es una opción, no una obligación”: activista Mónica Roa

Marzo 31, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Fenner Ortiz R. | Reportero de El País, Bogotá
“El aborto es una opción, no una obligación”: activista Mónica Roa

Mónica Roa, directora para Latinoamérica de Women’s Link Worldwide.

La defensora de los derechos de las mujeres para interrumpir embarazos, Mónica Roa, cree que, más que leyes, en el país se necesita la aplicación de las mismas y que se entienda que a nadie se presiona para que tome esa decisión. “Al Congreso le ha faltado voluntad política”.

Mónica Roa, directora para Latinoamérica de Women’s Link Worldwide, reconoce que la lucha para que a las mujeres les garanticen en Colombia un aborto en los casos que despenalizó la Corte Constitucional, la tiene agotada, pero no vencida.Para la abogada, la legislación para la equidad de género es suficiente, pero el real problema radica en la falta de una aplicación de dichas normas. “Eso sí sería un gran cambio”, dice.Descarta que la Iglesia juegue un papel preponderante en el tema del aborto, porque la institución respeta el libre albedrío. Pero, en paralelo, ataca al Congreso, del que dice carece de voluntad política para despenalizar el aborto.¿Cómo ve que aún existan tantas dudas alrededor del tema de la interrupción del embarazo en los casos señalados por la Corte Constitucional?De una parte es muy agotador y pienso que es muy perjudicial para las mujeres en Colombia. Llevamos ya casi siete años dando este debate y las mujeres siguen con una desinformación que pone en peligro sus vidas. La cantidad de veces que hemos tenido que insistir en que los derechos siguen vigentes, que las mujeres pueden hacer valer sus derechos sin recurrir a tutelas, sin tener que pagar, sin tener que pedir autorización judicial, etc., realmente, creo, que es sintomática de la debilidad institucional que tenemos en este momento y, obviamente, se sigue poniendo en peligro la salud y la integridad de las mujeres y las niñas que requieren de una interrupción del embarazo.El reciente fallo del Consejo de Estado y todo lo que se habla en torno a la regulación de la interrupción del embarazo, ¿genera más confusión?Sí. En la práctica, la decisión del Consejo de Estado no altera nada, este decreto está suspendido desde 2009 y desde ese momento nosotros hemos ido tomando medidas que, de alguna forma, son paliativas para los efectos prácticos que tenía. Lo que sí ha logrado la noticia que se declaró nulo definitivamente vuelve a generar más desinformación, porque el sistema de salud sigue en una incertidumbre sobre qué está vigente y cómo deben prestar el servicio. Creo que más que legal, es una consecuencia práctica, de acceso a este derecho.¿Usted cree que ha faltado voluntad política en el Congreso para reglamentar el aborto?Primero que todo no es necesario que haya una ley que reglamente, eso debe quedar claro. La ley que reglamenta es la Ley 100, según lo determinó la Corte Constitucional. Con esta aclaración, creo que al Congreso le ha faltado voluntad política desde hace años. Cuando se presentó el primer proyecto de ley, han pasado seis iniciativas y ninguna pasó primer debate para la despenalización. También hay que recordar que cuando se intentó reformar la Constitución hace año y medio, ese intento de reforma fue hundido en primer debate.¿Temas con la objeción de conciencia, el problema del desconocimiento de la norma sumado a un sistema de salud que colapsó, juegan en contra de estos procedimientos para las mujeres?Sí, sin ninguna duda. Aquí las que pagan los costos no son solamente las mujeres que necesitan la interrupción en algunas de las tres circunstancias extremas en que están permitidos, sino las que no cuentan con los recursos para poder hacerlo en una clínica privada sin que nadie empiece a presentar obstáculos o les pongan trabas. Nosotros siempre hemos comentado que son las mujeres en las situaciones más vulnerables las que terminan pagando el costo o la penalización del aborto, o en este caso, de los obstáculos para poder acceder al derecho del aborto sin problemas, sin poner en peligro su vida. Siguen prefiriendo, en un alto porcentaje, seguir acudiendo a los abortos inseguros, clandestinos que hacerlo por la vía legal, porque saben que por este camino están llenas de obstáculos.¿Lo que usted quiere decir es que todas estas falencias están motivando los métodos clandestinos?Claro, se están dando más incentivos para que las mujeres sigan optando por el camino más clandestino y por lo tanto inseguro, cuando ya podrían tener un procedimiento totalmente seguro que se pudiera practicar sin problemas.¿Qué hace falta para que este tipo de abortos tengan una aceptación social. Se requieren de más leyes por ejemplo?No creo que falten más normas. El cambio sería enorme si se implementaran las que existen. Yo insisto en que el problema está es en la implementación.Pero, en un país machista, conservador y en casos, con doble moral ¿cómo hacer entender que en estos casos extremos es válido el aborto?Insistiendo, primero, en que este tipo de aborto es una opción, no una obligación, esa es una de las aclaraciones que más frecuentemente tengo que hacer y que creo que es muy importante para las personas que están en desacuerdo. En tanto que ellas entiendan que nadie está tratando de obligarlas a cambiar sus creencias y que cuando estén en esa posición puede tomar la decisión, avanzaríamos mucho. La otra circunstancia es que tenemos que entender que no estamos hablando de casos de interrupción del embarazo cuando están con ocho meses y medio de gestación, muchas veces las imágenes con las que se presenta el tema en los medios de comunicación muestran una mujer con una barriga inmensa como si estuviera a punto de dar a luz y no estamos hablando de eso, estamos hablando de casos realmente extremos y buscando que entre más rápido se pueda practicar la interrupción mucho mejor tanto para la mujer como para el sistema de salud.¿Hay forma de evitar que algunas mujeres le hagan el esguince a la norma y traten de suspender un embarazo por fuera de lo reglamentado por la Corte? Tenemos que aplicar el principio de buena fe que todos los colombianos tenemos garantizado, es un derecho que está en la Constitución, y además ya hay algunos mecanismos que existen para regular algunos abusos, como, por ejemplo, la falsa denuncia, para casos en los que una mujer alegue que ha sido violada sin que eso sea cierto solo para poder abortar, a pesar que es uno de los argumentos más recurrentes. En la práctica se ha probado que no es cierto, todos los abortos que se practican el que menos llega es el de violación. Las mujeres que fueron violadas ni siquiera quieren decir que fueron abusadas, muchas de ellas prefieren acudir a las excepciones de riesgo para la salud porque no quieren dejar la constancia que fueron violadas, porque saben el estigma que tienen que afrontar.¿Con lo que dice pareciera que en Colombia las autoridades no han aprendido a manejar los casos de violación?Totalmente de acuerdo, por eso insisto en que no es un problema de normas nuevas sino de implementación de las actuales. De nada nos sirve tener unas penas para el delito de violación si las personas encargadas de investigar, juzgar y sancionar esos delitos siguen victimizando a las mujeres que se atreven a hacerlo. Creo que tenemos un montón de ejemplos que recientemente hemos visto, donde todas las pruebas están servidas sobre la mesa y con todo y eso no hay condenas ejemplarizantes y todo eso lo que hace es mandar un mensaje a la comunidad, primero, que no hay costos que pagar frente a la violencia de género, no pasa nada; segundo, las denuncias reiteradas de mujeres en procesos judiciales donde se cuestiona la manera como estaban vestidas, que estaban solas de noche, que coquetearon con la persona, etc. El enfoque sigue estando en lo que hizo la víctima para provocar y no en lo que el victimario no debió haber hecho.¿Cómo ve usted que al Vaticano haya llegado un Papa que mantiene posiciones conservadoras?Yo siempre he dicho que nuestro debate no es con la Iglesia, nunca he pensado que vamos a lograr que la Iglesia Católica diga que el aborto no es un pecado, ellos tienen la obsesión de decidir lo que es pecado y lo que no y al interior de la Iglesia tendrán sus debates, lo importante aquí es la separación entre Iglesia y Estado, todo el debate que hemos dado ha sido frente al Estado y debe mantenerse ahí, pero lamentablemente en Colombia vemos una mezcla y una completa violación de lo que significa un Estado Laico, en donde todas las religiones se respectan pero no deben inmiscuirse en los asuntos estatales.Pero, cualquier posición que asuma el Papa termina por afectar lo que se pretende defender en ese sentido...Seguramente sí, pero fíjese que las estadísticas muestran que el 95% de las mujeres que abortan en América Latina son católicas, entonces puede que la jerarquía católica esté en contra, pero la jerarquía respeta el libre albedrío. En últimas ellos dan unos lineamientos pero son ellas las que, en últimas, toman su decisión.

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