Ecoaldea de Paz de Fundamor, un proyecto que impacta en Mandivá

Ecoaldea de Paz de Fundamor, un proyecto que impacta en Mandivá

Noviembre 10, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País
Ecoaldea de Paz de Fundamor, un proyecto que impacta en Mandivá

El Centro de Desarrollo Comunitario de Mandivá fue diseñado por la arquitecta Adriana Garrido, en guadua, recurso natural del área, para conservar la armonía paisajística.

Talleres de capacitación le han cambiado la vida a los habitantes de esta y otras veredas de Santander.

Aracelly Zapata nació y creció cogiendo café en fincas vecinas a la suya en Mandivá, corregimiento de Santander de Quilichao. Hoy se le iluminan los ojos al mirar loma abajo y ver cómo esa tierra donde pasó su infancia y juventud cosechando, ahora nacen diversos frutos de liderazgo. Allí se levanta el Centro de Desarrollo Comunitario, un proyecto de la Fundación Fundamor, de Cali, que lleva a cabo programas de capacitación y emprendimiento que le están cambiando no solo la cara a Mandivá, sino la vida a los mandiveños y a las comunidades de 16 veredas y cuatro corregimientos circunvecinos de municipios tan distantes como Mondomo, Timba, Suárez y Buenos Aires, incluso.Edilma Andrade, que empieza a canear, y Eucaris Zapata, se muestran orgullosas por ser las que “estrenaron” la Fundación cuando llegó hace cuatro años a este lugar apartado con los cursos de cultivos orgánicos, manipulación de alimentos y panadería y pastelería, entre otros.Eucaris, a sus 60 años, aprendió las nuevas técnicas de cultivar café y frutas hasta construir terrazas en la tierra empinada para ello. Ahora acaba de crear su microempresa de café orgánico que vende molido, listo para colar y servir. Y Edilma perfeccionó sus conservas de frutas y su innovación gastronómica, la mermelada de papaya, tiene gran aceptación. Ambas venden por encargo sus preparaciones.Ellas son de las beneficiarias más antiguas de la Ecoaldea de Paz de Fundamor. Carmen Andrade, quien presidía la Junta de Acción Comunal cuando llegó la Fundación, resalta que lo que les gusta a los labriegos es que lo que les enseñan no se queda en el papel o en el tablero. Lo pueden practicar en las doce hectáreas de la granja. Y ya se ven los frutos.“Hemos venido apoyando la Fundación y nosotros nos apoyamos en ella, aquí aprendimos que sí se podía cultivar orgánicamente (con abonos naturales, preparados por ellos)”, dice la líder y destaca el mercado comunitario que organizaron sobre la vía Panamericana. Los viajeros agotaron todos los productos de los lugareños, desde panela y frutas hasta pollo orgánico. El trabajo ha sido arduo, dice Aníbal Plaza, vicepresidente de acción comunal de Mandivá. “Veo mucho progreso para todos, aquí estudió mi hija, a quien no le daban trabajo porque le pedían el curso de manipulación de alimentos; cuando la Fundación trajo instructores del Sena, ella y 20 personas más lo tomaron, eso es progreso para nosotros”, dice el líder.De estos y otros frutos le contaban a Luz Adriana Serna, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Quinamayó, corregimiento de Santander de Quilichao. “Pero cuando fui a conocerlo, quedé impactada de lo que encontré”, dice la líder sobre estos programas que benefician también a personas del casco urbano del municipio nortecaucano.Desde 2010, Fundamor ha impactado a 3200 personas. Tanto que Liliana Serna va desde Quinamayó para capacitarse en formulación de proyectos. “Nosotros tenemos la idea, por ejemplo, de construir una casa de la cultura para Quinamayó, pero no sabíamos cómo presentarlo ni cómo sustentarlo ni cuáles son las fuentes para que nos lo aprueben”, dice.Por eso viven agradecidos. “Quiero agradecer a don Guillermo (Garrido Sardi), el presidente de Fundamor, y felicitar a Boris (Castillo) por su liderazgo y compromiso como coordinador de la granja”, dice Carmen Andrade.“Ahora necesitamos ayudas nacionales e internacionales para que todas las metas sean ejecutadas”, como crear el Centro de Desarrollo Infantil. Muchas mujeres no pueden ir trabajar porque no tienen dónde dejar a sus niños.El proyecto ha recibido apoyo de Japón, Unicef y empresarios vallecaucanos y caucanos, cuyas donaciones suman $2000 millones. “Gracias a ellos que han creído en Fundamor y en el Cauca, pero faltan $600 millones y esperamos que el sector público del Cauca se vincule”, dice Garrido Sardi.Esos recursos son para lo que Aníbal avizora en el horizonte: un gran colegio o Centro de Desarrollo Infantil, la meta próxima de la Fundación. El presidente de Fundamor enfatiza que se estima que en toda el área hay unos 10.000 niños y solo se están atendiendo 3000. “El resto no tiene ninguna posibilidad de educación”, dice el presidente de Fundamor.También faltan recursos para que las comunidades se desplacen desde sus veredas de origen hasta Mandivá a recibir sus herramientas, los talleres y cursos. “Hay jóvenes que vienen desde Timba, Suárez, Buenos Aires, hasta a dos horas de camino y sin transporte por la falta de vías y de recursos para pagarlo”, reclamó el ejecutivo de Fundamor.El Centro comunitario tiene capacidad para atender 300 niños, pero solo empezarán con 160 porque no hay cómo costear el transporte de los menores. Justamente para llegar a él, hay que cruzar un puente sobre la quebrada La Chapa, pero es tan estrecho que solo pasan autos pequeños y tan bajito que apenas llueve se inunda. “Llevamos tres años tramitando la construcción de un nuevo puente y no ha sido posible. Buscamos que el ente territorial solucione este obstáculo de acceso a la Ecoaldea”, añade el ejecutivo de Fundamor.Aracelly vuelve a observar las áreas de prácticas desde el mirador del gran salón comunitario y el nuevo kiosko y exclama: “Estoy maravillada, me siento orgullosa y me da mucha alegría que esto haya progresado”. A esa voz se unen todos a los que el Centro de Desarrollo Comunitario les removió la tierra que los vio nacer y les transformó la vida.Jóvenes creadoresLos jóvenes también tienen participación activa buscando alternativas para conjurar los problemas que más aquejan a sus pares en su entorno y en cualquier parte: el consumo de sustancias psicoactivas, SPA, el embarazo a temprana edad y las enfermedades de transmisión sexual, ETS.Por ello, los líderes juveniles Deyny Zulieth Balanta, Yeiny Daibeny Carabalí, Óscar Mauricio Catarán, Isabella Chocó, Yineth Balanta, Jorge Daniel Amú, Diego Andrés Urrutia, José David Peña, Gabriel Escobar, Stephanía Ledesma, Tito Reyes y Luis Miguel Cayapú, entre otros, se han formado en talleres de prevención de estas situaciones.Conscientes de que ambas problemáticas están asociadas al mal uso del tiempo libre de jóvenes y adolescentes, sus propuestas se orientan hacia un buen uso del mismo. Así es como han llevado talleres y actividades artísticas de recuperación de culturas ancestrales a lugares distantes como Aznazú y La Toma, en Suárez y Buenos Aires, luego de ser capacitados con talleres y cursos en actividades culturales y artísticas como danza, teatro y música, y hasta producción audiovisual, con el apoyo de los programas ‘Lo veo Claro’ y Jóvenes Creativos del Cauca.SembrandoJuan David Andrade, Mayra A. Vásquez y Jaider Adrián Vásquez, son algunos niños que se sienten los Herederos del Planeta y los Sembradores de Vida y Paz. Así se llaman los talleres en los que aprendieron sobre el cuidado de la naturaleza, medio ambiente y reciclaje. Los niños saben que en vez de tirar con la cauchera a los pájaros, hay que recoger y cuidar si encuentran un ave herida. A Derly Johanna Rebolledo, estudiante de tecnología ambiental, su pasantía en la Ecoaldea le sirvió como complemento a su labor en la Asociación Comunitaria Emprendedores del Futuro y en la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos del Cauca, Anuc.Rodrigo Delgado, campesino de Mandivá, destaca que el proyecto ha generado empleo en la zona y ha capacitado a la población en crías de curíes, conejos, cerdos, gallinas ponedoras, preparación de concentrados y de abonos orgánicos para utilizar todos los subproductos agropecuarios.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad