Diez consejos para que el estrés no lo convierta en un mal amante

Diez consejos para que el estrés no lo convierta en un mal amante

Agosto 25, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo
Diez consejos para que el estrés no lo convierta en un mal amante

A diferencia de las mujeres, en los hombres las consecuencias del estrés en la intimidad son más notorias, por aquello de la evidencia visual: No hay erección o si, por lo menos existe, no es lo suficientemente sólida y sostenida.

La práctica de actividades deportivas, la creación de ambientes eróticos y la ingesta de vasodilatadores son algunas de las sugerencias para combatir el estrés, mal que provoca problemas sexuales en la relación de pareja.

El ritmo de vida tan acelerado que llevamos, situaciones como recarga laboral, pérdida del trabajo, reveses económicos, dificultades en la crianza de los hijos, infidelidades y otros motivos más producen estados de estrés que inciden en la vida íntima de los cónyuges y, por supuesto, en la misma relación de pareja.Así lo demostró un estudio realizado este año por el Instituto de Medicina Sexual y el Centro Nascia, de España, que reveló que un 60 % de los pacientes con problemas de salud sexual (disfunción eréctil, falta de deseo, dificultad para llegar al orgasmo, por ejemplo) presentan índices de estrés moderado o severo.“Y el porcentaje de personas que han referido trastornos sexuales con componentes de estrés y ansiedad está en aumento”, indicó el doctor Mariano Rosselló, director del Instituto de Medicina Sexual español. En Colombia, de acuerdo con la experiencia clínica de especialistas consultados por El País, como Maurent Marchal, sicólogo con maestría en ciencias de la familia y de la sexualidad, el porcentaje de afectados puede ser similar al del estudio español y otros profesionales, como la sicóloga con especialización en sexología, Ana Lucía Paredes, de Profamilia Cali, creen incluso que puede ser mayor. Para ilustrar su opinión cita una cifra: “el 97 % de las eyaculaciones precoces son de origen sicológico asociado con ansiedad o estrés que la persona tiene respecto de su desempeño sexual”. El estrés, ese estado de congestión emocional, se manifiesta con diferentes señales y de manera variada en cada persona. Entre los síntomas más cardinales, comenta la médica sexóloga Paula Villarreal, están dolor de cabeza, alteración del ciclo del sueño (la persona duerme poco o más de lo acostumbrado, esto último sobre todo si es mujer), trastornos alimenticios: el afectado o no come bien o come demasiado, y tiene cambios hormonales. Cuando no se presta atención al estrés, porque la persona piensa que es algo pasajero y este mal tiende a acrecentarse, se convierte en un enemigo que le hace mucho daño a la pareja cuando se le mete entre las sábanas. Experimenta situaciones como disminución del deseo o apatía sexual, entonces, tal como explica desde España el sociólogo con estudio en sexología Manuel Antonio Velandia, el toque que antes resultaba agradable produce disgusto. Además, no hay buena lubricación de los genitales y la relación se vuelve traumática.También hay cambios en los hábitos sexuales establecidos por la pareja de manera consciente o inconsciente: ya no existen dos o tres encuentros íntimos a la semana, en fechas o ritos especiales (como después de la quincena), agrega la doctora Villarreal y el cónyuge del estresado se empieza a preocupar pensando que se acabó el amor o hay un tercero.La mujer, dice Paredes, presenta dispareunia, es decir, siente dolor y ardor por la penetración (antes, durante y luego del coito), pues “está ansiosa, predispuesta negativamenta al acto sexual. Al estar tensionada no permite que haya suficiente vasocongestión sanguínea en sus genitales y no provoca la lubricación necesaria. Esto le pasa al 35 % de las mujeres en el mundo”. A diferencia de las mujeres, en los hombres las consecuencias del estrés en la intimidad son más notorias, por aquello de la evidencia visual: No hay erección o si, por lo menos existe, no es lo suficientemente sólida y sostenida. Esto sucede, explica la médica Villarreal, porque cuando hay un estrés agudo el organismo segrega cortisol, sustancia que hace inhibir otros neurotransmisores o sustancias que, como la serotonina o la dopamina, hacen que haya deseo sexual.Las soluciones a este problema son muchas y deben manejarse de manera integral, desde el punto de vista biológico y emocional. De acuerdo con el tipo de estrés, leve o severo, se aplicarán desde sencillos consejos para prevenir o combatir el estrés hasta tratamientos con sicólogos o siquiatras que pueden incluir la toma de medicamentos. Los profesionales consultados coinciden en señalar que antes de cualquier tarea hay que reconocer que se está estresado y remover el foco del estrés. En caso de que este no se pueda solucionar (pérdida del empleo o de un ser querido, por ejemplo) hay que aprender a vivir con él, buscar alternativas de resolución. Hay, además, que aprender a dar masajes relajantes, estimular un ambiente erótico, invitar al afectado a salir momentáneamente del problema visitando otros lugares, a hacer cosas diferentes que lo lleven a olvidarse de su ansiedad.Señales de alarmaLas opiniones de los profesionales de la salud están divididas en cuanto a si son las mujeres o los hombres los que más consultan por situaciones de estrés que afectan su vida sexual y de pareja.La médica sexóloga Paula Andrea Villarreal y el sociólogo con estudios en sexología Manuel Velandia sostienen que son las mujeres las que más acuden a consulta por ser más detallistas y darse cuenta más rápido de que algo está pasando. O por el hecho de que al ser seres más emocionales están más preparadas para expresar sus emociones, a diferencia del hombre, que supone, debe él mismo encontrar la respuesta a su problema.Por el contrario, los sicólogos Laurent Marchal y Ana Lucía Paredes coinciden en señalar que son los hombres los que más consultan preocupados por sus propias disfunciones sexuales o quejándose de la respuesta sexual de la mujer, ya que no es la que él quisiera.Pero sean ellos o ellas los que más consultan, ambos géneros presentan señales de estrés que hay que reconocer para buscar pronta ayuda: hay alteraciones del estado de ánimo, del discurso (el estresado habla poco, grita o discute mucho), cambios hormonales (en las mujeres puede haber inflamación de los senos); se altera el sueño, el humor, la forma de alimentación; hay dolor de estómago, de cabeza; el efectado se rasca constantemente, le zumban los oídos, se dirige a la nevera unas diez veces; hay afección de la piel, que se reseca o se brota; el cabello pierde brillo; la persona no se siente atractiva. Hay ansiedad, nerviosismo, sudoración excesiva, taquicardia, miedo frente al desempeño sexual y por eso tiene conductas evitativas: nada de besos, caricias, contactos, porque son la antesala a un coito y ante este, no se siente eficiente y prefiere huir.Consejos para 'desextresarte' Si el foco de estrés no se puede desterrar, por lo menos hay que aliviar sus síntomas, con actividades como el deporte que sirven para nivelar el ciclo de sueño. Con el ejercicio el cerebro segrega serotonina que ayuda a conciliar el sueño y a la respuesta positiva en el campo sexual. La persona tiene que hacer mínimo, cuatro veces al día una actividad aeróbica, por ejemplo.Practicar una actividad física de forma regular, por lo menos tres veces a la semana, por 45 minutos cada vez, favorece a que nuestro cerebro produzca dopaminas, serotoninas y endorfinas, sustancias responsables de mantener nuestro bienestar y contrarrestar estados de depresión, de ansiedad.Buscar situaciones que nos den placer, para que nuestro cerebro produzca las ya mencionadas sustancias y así poder compensar las cargas de estrés. Comparta con la familia, tómese unas vacaciones, vaya al cine, salga a comer. Los dos miembros de la pareja deben salir solos a tomarse algo, a hablar de los dos, sin involucrar el elemento estresante.Hacer yoga, tai-chí, aprender a respirar, a relajarse, para tener autocontrol, de tal manera que el estrés no exista o no se acreciente.Si disciplinas lentas como el yoga o la meditación no lo ayudan, necesita practicar deportes más activos como el king boxing o el tae bo que le hagan desfogar energía. Ventile el problema con un amigo, así baja el nivel de estrés. Aunque le suene como un consejo superficial o chistoso, para evitar llegar al estrés, aprenda a reírse de sí mismo, es supremamente importante, lo mismo que a llorar, así sea viendo la telenovela, porque esto le permite soltar las emociones que lleva amarradas. Desatar ese nudo que lleva por dentro implica liberarse del estrés. Existen vasodilatadores como el sildenafil o el vardenafilque ayudan al hombre a lograr una buena erección. Las mujeres pueden aumentar el deseo sexual con andrógenos tópicos como el androgel, por tiempos muy reducidos.Aliméntese balanceadamente. El cuerpo necesita carbohidratos, proteínas, azúcares, de forma equilibrada. Si consume muchos carbohidratos (pan, verduras, fríjoles, leche, por ejemplo) el cerebro puede tener bajones hipoglicémicos y usted no tendrá rendimiento en la sexualidad, porque para esta se necesita mucha energía.

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