Diez claves para ver el lado positivo de la vida

Diciembre 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Diez claves para ver el lado positivo de la vida

Rafael Santandreu es uno de los psicólogos más prestigiosos de España. Está especializado en ayudar a las personas a desarrollar su fortaleza emocional.

El psicólogo español Rafael Santandreu da técnicas para ver el lado positivo sin dejarse alterar por las situaciones conflictivas del entorno.

1. No ser tan sensible a las ‘neuras’ de otrosEn su libro ‘Las gafas de la felicidad’, Rafael Santandreu revela que trabaja mucho con sus pacientes el tema de las relaciones con los demás: “Hasta que no aprenden a no pelearse nunca con nadie -o acercarse al máximo a ello- no damos por acabada la terapia”, dice. Aclara que “las personas realmente fuertes y felices no se pelean casi nunca. No pierden su precioso tiempo ni su magnífica energía en eso. Están centradas en disfrutar con sus proyectos y su vida. ¡Y lo mejor es que los improperios y las salidas de tono apenas les molestan!”.Dice que es muy importante perder esa “hipersensibilidad” que nos hace creer que “la gente es un asco” y que nos hace pensar que los demás dicen o hacen cosas solo para perseguirnos.2. A prueba de insultosSantandreu hace un ejercicio con sus pacientes. Les hace imaginar que van caminando por la calle y que frente a ellos hay un indigente alcohólico tirado en el suelo, y este indigente les grita todo tipo de insultos. ¿Qué harían? ¿Saldrían corriendo a pegarle? ¿Intentarían hacerlo entrar en razón o discutirían con el? Claro que no, todos sus pacientes dicen que seguirían de largo, sin ofenderse. “Pues por la misma razón no tienen por qué afectarnos los insultos de nadie: se trata simplemente de sus locuras que, además, no tienen ningún sentido”, dice el autor.Intente imaginar que aquellas personas que sacan lo peor de usted en el día a día son como aquel borracho con tantos problemas, a quien no hay que tomar tan en serio. Se sentirá liberado.3. Entender al ser humanoUn primer paso para no dejarse agobiar por un ambiente tóxico, es comprender que estamos rodeados de seres humanos, con debilidades, con una naturaleza frágil. “Esos adultos agresivos son niños confundidos que no se dan cuenta de que las únicas relaciones que promueven la felicidad son las relaciones amorosas basadas en el máximo cariño posible”, dice.4. Constrúyase una autoestimaCuando alguien nos insulta o se meten con nosotros, “lo que más nos fastidia es que nos dejen abajo, nos menosprecien, nos quiten una cualidad”, dice Santandreu. A las personas con fuerte autoestima no les pasa nada cuando los contradicen o intentan hacerlos quedar en rídículo. “La autoestima está basada en la simplificación, en la humildad, en la renuncia”, explica. Hay que comprender que lo que nos hace geniales es la capacidad de amar.5. Alejarse preventivamenteSi sabemos que crca de nosotors, a diario, se encuentra una persona conflictiva que solo busca la oportunidad para dejar traslucir su soberbia y su ira, lo más intelligente puede ser alejarse concientemente, racionalmente, para no tener que estar tanto tiempo cerca del rango de acción de la persona enferma. Huir del loco no es cobardía, es salud mental.6. Crear canales de comunicaciónAceptar a los demás como son, entender sus debilidades y aún alejarse cuando sea necesario, no excluye la posibilidad de comunicarse para advertirle al otro lo que su comportamiento nocivo le causa al ambiente y la forma en que deseamos y necesitamos ser tratados. “Si nos sentimos realmente insultados ante nada, cuando alguien nos diga una estupidez replicaremos con serenidad y desde una posición de superioridad: En vez de decirme esas cosas tan feas, me gustaría que me tratases mejor. No es necesario, pero sería genial”, advierte Santandreu. Imagine lo que lograría si el otro cae en cuenta y cambia de actitud.7. El poder de una nota o e-mailSantandreu cuenta el caso de una vecia cuyo perro chillaba todo el día y se volvía una verdadera molestia para los vecinos cuando ella se ausentaba. ¿Cómo hablar sobre el tema sin herir su susceptibilidad y sin causar una crisis del vecindario o romper la relación con ella?La solución del psicólogo fue dejarle una nota que decía “Querida Natalia: tu perro estuvo todo el fin de semana llorando y molestaba a los vecinos. Lo hablamos cuando te vea. ¡Abrazo y buen día!”. A veces la solución no tiene por qué ser tan compleja, puede ser tan sencilla como dejar una nota.8. ¿Cuándo sacar a una persona de su vida?¿Cuándo es hora de cortar por lo sano con una persona, un amigo, un trabajador, un socio o alguien cercano que es reamente pesado, verdaderamente insoportable? ¿Hay que romper la relación con esa persona?“Solemos ser demasiado rápidos a la hora de apartar a la gente de nuestra vida. Si pecamos de algo es de hipersensibles y eso nos lleva a ‘despedir’ a demasiadas personas valiosas”, dice Santandreu, quien da dos estrategias más adecuadas: Intentar aprender a no molestarse por los agravios de los demás y, solo entonces, decidir si apartarse o no. 9. No vea enemigos, sino maestrosCambiar a todos los insoportables del mundo es imposible, es cierto, pero hay una persona a la que usted sí puede cambiar: a usted mismo. Por lo tanto, intente ver de otra manera a las personas que tanto le agobian. Pruebe verlas como maestros que están a su alrededor para ayudarle en el camino hacia el perfeccionamiento. No vea gente irritante sino maestros que le enseñarán paciencia, otros le enseñarán humildad, otros le darán fortaleza para aceptar los golpes, otros le harán valorar a los padres amorosos que tuvo y otros simplemente le mostrarán cómo no debe llegar a ser jamás.10. Aceptar de buen agrado Y si le dicen tonto o feo, qué tal responder con humor, o aceptar que es cierto que usted no es Einstein ni Nicole Kidman. ¿Y qué? La autoestima sana no consiste en creerse lo máximo y pensar que los demás deben verlo y admirarlo de rodillas.La autoestima verdadera consiste en decir, sí, en efecto me equivoqué. O sí, me hace falta aprender mucho sobre este tema en el que el otro es experto. O sí, es cierto que debo desarrollar tales y tales competencias y que me vendría bien aceptar ese consejo. Un autoestima sana no llora por todo, se sabe tan amada que sabe reconocerse incompleta.

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