“Derrotar a este Presidente no va a resultar difícil”: Francisco Santos

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Francisco Santos, quien puja por ser candidato del uribismo en el 2014, dice que está listo para cualquier escenario. “Tengo ocho años de vicepresidencia en mi barriga”.

“Derrotar a este Presidente no va a resultar difícil”: Francisco Santos

Junio 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez Colley | Editora de Poder
“Derrotar a este Presidente no va a resultar difícil”: Francisco Santos

Francisco Santos, exvicepresidente de la República.

Francisco Santos, quien puja por ser candidato del uribismo en el 2014, dice que está listo para cualquier escenario. “Tengo ocho años de vicepresidencia en mi barriga”.

El exvicepresidente Francisco Santos, quien recorre el país como uno de los precandidatos presidenciales del movimiento Centro Democrático (del expresidente Álvaro Uribe), es un convencido de que derrotar al presidente Juan Manuel Santos, en caso de que se postule a la reelección en 2014, no es una tarea complicada, pues considera que ha tenido “muchos fiascos”.De ahí que afirme que está preparado para enfrentar al Mandatario, a Germán Vargas o al general Naranjo. También asegura que el hecho de que sea informal y que tenga sentido del humor no le quita capacidad administrativa.Santos además arrecia sus críticas al proceso de paz al que califica como un “juego de póquer, de tramposos” y del que asegura traerá impunidad. ¿Cómo va su campaña por la candidatura presidencial en el movimiento Centro Democrático?Va bien. Las encuestas me favorecen muchísimo. Estoy preparándome para largo aliento, si tengo que ir a primera vuelta y dirimir allá las diferencias. Estoy preparado para cualquier escenario.¿Siente que ya ganó esa carrera?No, no. En política uno no puede sentirse ganador antes de que los votos estén contados, no puede dar por sentado nada hasta el momento final. Dentro del Centro Democrático hay otros precandidatos, las encuestas lo favorecen a usted, que es uno de los mayores defensores de la obra del expresidente Uribe, ¿cree que puede ser el bendecido por él?No quisiera adelantarme a un juicio de ese tipo. Yo no solo defiendo la obra del presidente Uribe sino también la mía, porque tener un presidente como Uribe es único en la vida, eso no se repite, pero ahí yo jugué mi papel como vicepresidente y por lo tanto estamos es defendiendo un legado. Sobre la bendición habrá que esperar qué dice al final el presidente Uribe. No hay que forzarlo.¿No teme que le salga un gallo tapao en el Centro Democrático?Hay que estar preparados hasta para el último gallo tapao. Hay que estar preparados para los Germán Vargas Lleras, que creo que va a acabar de candidato presidencial, inclusive si Juan Manuel Santos se lanza. Hay que estar preparado para el general Naranjo.El presidente Santos dijo que quiere que sus políticas sean reelegidas, ¿cree que es un hecho que se hará reelegir o se prepara el terreno para Vargas Lleras?Santos, como dijo Ernesto Samper, sacó a su llanta de repuesto del gobierno, el exministro Germán Vargas Lleras. Los escenarios son cuatro: Santos con Naranjo como vicepresidente; Santos con Vargas Lleras como vicepresidente o Vargas Lleras con Naranjo como vicepresidente o, el que considero más probable, Santos y Vargas Lleras enfrentados. Que entre el diablo y escoja.¿Cómo van a enfrentar la estrategia de Santos que tendrá como plataforma la Fundación Buen Gobierno ?Con tan mal gobierno que ha hecho Santos, no es difícil derrotarlo. Es solo recordárselo a los electores. La deslealtad, la traición, las promesas incumplidas, la inseguridad, la politiquería, el gasto desbordado en prebendas a congresistas, el chorro de dinero en pauta, los aviones y helicópteros nuevos para la mal llamada aviación VIP. En fin, este Gobierno va a tener que defenderse de esto y muchos otros fiascos como la reforma a la educación, a la justicia, el raponazo a las regiones y cuatro locomotoras que no solo no arrancaron, sino que van para atrás. ¿La estrategia del uribismo es ir menoscabando la Unidad Nacional para luego meterse por la mitad? Nosotros sí queremos menoscabar para atraer gente, pero que sea gente respetable, gente que, como dice Uribe, no tenga torcedera. El que quiera dar esa batalla será bienvenido. Obviamente llegarán paracaidistas. Pero una vez empiece la Ley de Garantías y que sepan los parlamentarios que no va a haber más mermelada, van a acabar acá. Nosotros estamos en un proyecto distinto, que rompa tradiciones políticas que históricamente se han implementado en el país, que es yo te doy, tú me das. Finalmente, cuando uno habla de mermelada, está hablando de un soborno, de un cohecho. Eso es una perversión del libre juego democrático, es funesto para la democracia.El Centro Democrático quiere gente nueva, no contaminada. ¿Cómo les ha ido en esa búsqueda?Hay mucha gente, el problema no es cómo nos ha ido, sino cómo logra uno encontrar cama pa’ tanta gente. Es que si Uribe es cabeza de lista, puede arrastrar 30 jóvenes, 30 constructores de un nuevo Congreso. Esa oportunidad nunca la habíamos tenido, es histórica, no se puede desperdiciar. Eso, por hacer un cálculo político, no se puede uno equivocar.¿Uribe sí va a encabezar esa lista?Yo soy como las pruebas de ADN, 99, 99 % confirmado, falta el 00,01, que es una probabilidad.Usted lidera las encuestas, tiene carisma, lo perciben bonachón, buena gente, pero no lo ven tan serio como para ser presidente. ¿Qué piensa de eso?El hecho de que uno sea informal, cercano, de que tenga sentido del humor y sea espontáneo no quita en nada la capacidad gerencial, administrativa e inteligencia. Tengo 8 años de vicepresidencia en mi barriga. Yo aprendí de Uribe, conocí este país en ese gobierno, gestioné muchísimas cosas, que no cacarié, porque para mí lo importante era que le fuera bien al gobierno de Uribe, pero ahí hay un récord de trabajo, hay unas ideas, que estoy listo a debatirlas con quien quiera, hay una firmeza de carácter, que es importante. Eso no me preocupa, porque el pueblo siente cercanía, carisma. A mí que un sectorcito piense que eso disminuye la capacidad para ser presidente, no me trasnocha. Sin duda sus polémicas vallas, que ya están en Cali, han sido un cabezazo, ¿pero con un país tan polarizado por el proceso de paz, no cree que esos mensajes contribuyen a dividir más?Esos cantos de sirena de que hay que unirnos son carreta. La Unidad Nacional está hecha sobre puestos y auxilios parlamentarios, por lo tanto es ficticia. Prefiero una oposición seria, un debate sobre temas y una confrontación seria a un acuerdo amigable en el que todo el mundo se da puñaladas por debajo. Lo que hemos planteado en las vallas es dónde diablos están las víctimas. Lo que uno escucha o lee en las entrevistas de las Farc es soberbia, ‘no entregamos las armas, somos las únicas víctimas, el Estado no tiene derecho a juzgarnos’. Estas vallas son, por lo menos, una cuña que empiece a apretar ese palo para ver si las Farc entienden que ni ellas son las dueñas de la verdad, ni de la vocación democrática, ni de la tierra, por el contrario, sus miembros son los estalinistas asesinos más grandes que tiene Colombia y son los que han destruido la tierra, secuestrado, asesinado. En esa estrategia, ¿qué más viene?Vienen más acciones en ese sentido, porque el mensaje de fondo es que los colombianos sean más conscientes de que hay un montón de víctimas de las Farc que no pueden dejar solas. Hay una frase maravillosa que me llegó que dice: “No confundir amnistía con amnesia y no caer en las manos de los traficantes de olvidos. El que tiene miedo a la justicia prohibe la memoria”. Eso es lo que estamos haciendo con las vallas, recordando a Diego Turbay y a su mamá, que los asesinaron como a unos perros en Caquetá.¿Qué piensa del acuerdo agrario al que llegó el Gobierno con las Farc?El acuerdo agrario es una lista de buenas intenciones que no deja de ser un programa de desarrollo rural sin ninguna novedad. Los últimos diez presidentes de Colombia han ofrecido en sus planes de gobierno programas similares.¿Cree que ese acuerdo es producto de la presión que hay en el país por conocer resultados?No sé si es producto de la presión o no. Lo que si sé es que es de una mediocridad absoluta y los medios y los analistas políticos, que más parecen porristas de la paz que medios o que analistas, lo han vendido como la gran revolución del campo y el gran acuerdo en un acto de irresponsabilidad colectiva que solo se explica por la mermelada en pauta que a manos llenas reparte el gobierno.¿Los diálogos de paz, para usted, son de sordos?Son como un juego de póquer, de tramposos.¿O sea que es ideal para el Presidente que le gusta el póquer?Está jugando con otros que saben y vienen a jugar póquer y les encanta hacer trampas. El presidente Santos tiene que estar en guardia permanentemente porque le están ganando la partida, no nos digamos mentiras. ¿Qué no le gusta del proceso de paz?Dos cosas. Primero que el mandato que le dimos los colombianos al presidente Santos en el 2010 fue otro. Mandato más claro no ha recibido un presidente de Colombia. Siga por este camino, que era el de la seguridad democrática, la confianza inversionista y el camino de la cohesión social, los tres huevitos como los llama Uribe, y que son, en el fondo, una doctrina política. Este señor los desbarató, hizo una gran pericada y se los repartió a sus amigos políticos y él se comió las sobras, no queda nada de eso. Lo segundo es que el presidente Santos al entregarle la rama de la paz a las Farc tan temprano, no solo reforzó las convicciones más duras de las Farc, que endureció sus posiciones, por no negociarlas en el momento que era, es decir, después de bastante más garrote, lo que hubiera podido generar un proceso de paz que todos aceptáramos. De esa decisión apresurada, diría vanidosa, llega una paz con impunidad, sin víctimas y que puede generar elegibilidad. Esos temas, que son una mezcla explosiva, con un mandato hubiera sido distinto, y quizás se hubieran aceptado algunos de ellos. Pero las víctimas están en la agenda...Sí, pero escuche lo que dicen las Farc, para ellos el ADN de victimarios no existe. En el discurso de Marulanda de la silla vacía, él dice ‘nos robaron las gallinas, si nos las hubieran devuelto no estábamos en esta guerra’. Lo que él planteaba es que son víctimas desde el principio, lo que justifica su lucha es esa mirada de víctimas, no pueden aceptarse victimarios, es imposible. Ellos no pueden aceptar la violencia que generaron.¿Cree que habrá un acuerdo de paz?Creo que van a llegar a un acuerdo de intenciones, que se van a entregar y la elección del 2014 va a ser: usted quiere que este acuerdo siga o qué es mejor para sacar adelante el acuerdo.Si usted sale favorecido en las urnas, ¿continuaría el proceso de paz?Sí, pero con unos ajustes muy grandes. Habría concentración, ellos tienen que entregar las armas, para continuar cualquier negociación se necesita que se concentren en zonas similares a Ralito.¿A qué atribuye, como dicen algunos, el afán del Presidente de lograr un proceso de paz? A un ego que no cabe en sí mismo.

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