David Sánchez Juliao, una gran pluma que se marchó

David Sánchez Juliao, una gran pluma que se marchó

Febrero 10, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Cuando el gremio periodístico se aprestaba a celebrar su día, fue sorprendido con la noticia de la muerte de un destacado colega, el escritor y diplomático David Sánchez Juliao, en la clínica Shaio de Bogotá, la madrugada de ayer.

Cuando el gremio periodístico se aprestaba a celebrar su día, fue sorprendido con la noticia de la muerte de un destacado colega, el escritor y diplomático David Sánchez Juliao, en la clínica Shaio de Bogotá, la madrugada de ayer.Alberto Linero, director de Urgencias del centro asistencial, dijo que el escritor llegó después de la medianoche con una afección cardíaca y debía ser operado de inmediato, pero no alcanzó a ser llevado a quirófano.Sánchez había nacido el 24 de noviembre de 1945 en Lorica, Córdoba, hijo de Rafael Sánchez Cárdenas y Nora Juliao, comerciantes. A los ocho años sorprendió a sus vecinos con su primer discurso en la plaza, lo cual fue una advertencia sobre su destino literario. Fue escritor de tiempo completo, pues publicó novelas, cuentos, fábulas, historias para niños y columnas. Alcanzó varias veces el Premio Nacional de Cuento y la Fundación Libros y Letras le otorgó el Premio Nacional de Literatura 2003. Además, Sánchez Juliao fue autor del primer audiolibro de la historia, el cual fue grabado en 1975 bajo el título ‘¿Por qué me llevas al hospital en canoa, papá?’. Entre 1975 y 1981 grabó ‘El Flecha’, ‘El Pachanga’, ‘Abraham Al Humor’ y otras historias.Su obra narrativa retrata la diversidad cultural del Caribe colombiano, a pesar de que vivió durante muchos años afuera: “Yo soy un caribe beligerante que vive en Bogotá y nosotros nos hemos tomado la capital”, solía decir. Las obras de Sánchez Juliao han sido traducidas a más de quince idiomas y entre ella figuran sus producciones musicales, como ‘La contabilidad de mi tía Pablita’, ‘Son cosas de Jacinto Doria’, etc. Hay palabras para recordarloFue embajador de Colombia en la India y en Egipto entre 1991 y 1995, países en los que, mientras ejerció funciones diplomáticas, fue profesor universitario ‘ad honorem’. Katerín Garzón, amiga y compañera desde hace más de 13 años del escritor, lo recuerda como “un hombre preocupado por su país, especialmente por el olvido de las raíces y las tradiciones colombianas. Para David, los seres humanos fueron siempre seres humanos, dignos de respetar sin importar su condición social”.Silvia Yolanda Haddad, secretaria de Cultura de Córdoba y amiga de la familia aseguró que “David siempre participó de los procesos culturales de esta región. Precisamente lo esperábamos el jueves para rendirle un homenaje al lado de los periodistas del departamento”.Y Josefita Lugo, de 70 años, quien tenía restaurante en Lorica, recuerda cómo Sánchez Juliao le llevaba a almorzar al elenco de ‘Cachaco, paloma y gato’ durante las filmaciones para la televisión, y remataban por la noche con baile en la casa de ella.Cada vez que iba a su tierra, se llevaba a Bogotá la sarapa, comida envuelta en hoja de bijao, que compraba en la galería y era su favorita, cuenta la señora.Y sin embargo, allí “la gente se le volteó”, porque el día del sepelio del investigador Manuel Zapata Olivella, “David insultó a su pueblo porque sólo habían hecho presencia seis canoas de cien que había pedido” para acompañar a arrojar las cenizas de Zapata Olivella a las aguas Sinú. “Le quedó grande el entierro de Zapata Olivella a este pueblo”, dijo Sánchez para luego rematar diciendo “a mí que no me entierren en Lorica”, cuenta doña Josefita.Y sin embargo, al ‘Flecha’ le hicieron homenaje en Lorica: “Esto no le ocurrió ni al mismo Jesús -decía el escritor riéndose-, soy profeta en mi tierra”.Hoy los rencores quedaron en el olvido y la Costa entera llora a una de sus grandes plumas: David Sánchez Juliao, el periodista que se fue en su día.

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