Crónica de una jornada que retornó la hermandad

Agosto 11, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa l Elpais.com.co

La seguridad y la informalidad de Hugo Chávez fueron las características del encuentro entre los mandatarios. Juan Manuel Santos se mostró muy tranquilo y diplomático pese a que estaba celebrando su cumpleaños número 59.

El 10 de agosto del 2010 será recordado por el presidente de Colombia Juan Manuel Santos no sólo como el día en que cumplió 59 años, sino porque de manera histórica empezó a recomponer las relaciones de su Gobierno y el de Venezuela, además del trato con uno de sus principales detractores, el mandatario de Venezuela, Hugo Chávez Frías.El sorpresivo encuentro, que se organizó en menos de tres días, tuvo como epicentro uno de los lugares más bolivarianos que hay en el país, la Quinta de San Pedro Alejandrino, sitio en el que el Libertador Simón Bolívar, pasó sus últimas horas de vida. Como si esa herencia histórica hubiese tomado relevancia, por más de tres horas ambos mandatarios también protagonizaron momentos para no olvidarven ese lugar.Cayendo la tarde, los dos presidentes ingresaron al Altar de la Patria que está en pleno centro de la Quinta de San Pedro, y fue allí en donde en menos de cinco minutos la noticia esperada salió al mundo entero: se restablecieron las relaciones.Santos y Chávez lucieron tranquilos, muchos coincieron en que sus discursos no fueron tan libreteados y, que como siempre, al mandatario venezolano se le notó con ganas de hacer un protagonismo.Tras una intervención de menos de 15 minutos de Santos, donde dijo que se cambió la hoja y que lo pasado es del pasado, el mandatario venezolano tomó la palabra advirtiendo que lo haría corto por el cumpleaños de Santos.Chávez dijo en varias ocasiones que retornó la confianza, que él no es el diablo e incluso sostuvo en tono jocoso que, aprovechando que está al lado de un Santos, se sentía como un 'San Chávez', lo que llevó a que sonara una fuerte risa en el sitio histórico.Los rostros de los asistentes eran cada vez más emotivos cuando se escucha a Chávez que rechazaba a la guerrilla colombiana, frase que repitió.Santos igualmente sorprendió cuando dijo que su embajador en Venezuela será José Fernando Bautista, de quien aseguró que es el yerno del vicepresidente Angelino Garzón.La rueda de prensa transcurrió en medio de la emoción del renacer de la relación diplomática entre Colombia y Venezuela, los abrazos, los elogios y los compromisos de que todo empezará a ser mejor.Un Santos diplomáticoDesde que llegó a Santa Marta, al mandatario colombiano se le notó cordial y muy diplomático para referirse a lo que podría suceder en el encuentro. Sus palabras no fueron más allá de eso.Lo único que rompió el protocolo del día fue que antes de salir del aeropuerto a la Quinta de San Pedro Alejandrino, el Presidente Santos recibió de manos de los mandatarios locales (alcalde y gobernador) una guayabera, bordada a mano, por la diseñadora colombiana Silvia Tcherassi. La razón es que Santos estaba cumpliendo 59 años.Ya en la casona histórica, el mandatario se acercó muy cordialmente a los periodistas, los saludó y se rehusó a atender las preguntas, pero para no dejarlos metidos les indicó que el paisa Darío Montoya seguirá en la dirección del Sena, uno de los cargos de alto nivel que aún estaba por confirmar por su parte.Pero, como era de esperarse, Chávez rompió el protocolo. De camino del aeropuerto Simón Bolívar a la Quinta, el mandatario venezolano cambió de planes y paró en tres ocasiones para saludar a los samarios.Primero lo hizo en la zona conocida como La Lucha, luego en Gaira y ya muy cerca del museo bolivariano se bajó en Santa Lucía. En todos los lugares Chávez saludó, alzó a niños y dio por doquier abrazos en medio de un operativo de seguridad que no pasaba desapercibido y además que por su vistosa chaqueta con los colores de la bandera de su país, se le divisaba desde lejos.Mucha seguridadDesde la madrugada, la Quinta de San Pedro era un fortín de seguridad. Pasadas las 4 de la mañana empezaron a llegar los miembros de la Policía Nacional que bajo las órdenes de la Casa Militar de Palacio, empezaron a desplazarse por todos los rincones y prados de la finca bolivariana.Con el paso de los minutos se empezaron a ver en el lugar a varios hombres, altos y vestidos de blanco, que eran de la seguridad de Chávez, quienes, según se pudo ver, acordaron sin mayor problema los detalles de último momento con la seguridad del presidente Santos.La mañana transcurrió con una temperatura que superaba los 30 grados centígrados, mientras que los más de 50 medios nacionales y extranjeros corrían para hacer el montaje de sus equipos.Sin embargo, del sol se pasó a la lluvia que cayó de manera torrencial desde las 2 de la tarde. El saludo de honor a los presidentes tuvo como epílogo el aguacero que obligó a los medios a correr y terminar de hacer sus despachos de última hora en medio de la lluvia.

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