Contraloría advirtió de la existencia de 'farmaco-economía'

Mayo 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa

La titular del organismo de control describió las formas como se defrauda el sistema de salud y advirtió que no se puede confiar en los medicamentos genéricos, pues hay carteles dedicados a empacar harina como medicinas.

La Contralora General de la República, Sandra Morelli, denunció este jueves ante la Corte Constitucional la existencia de un monopolio en la distribución de medicamentos, que está estableciendo las pautas de ese mercado de forma irregular.Se trata de una empresa, cuyo nombre no reveló Morelli, que “hace parte de un conjunto de empresas que tienen las familias de un gerente de una cooperativa, que es la líder en términos de suministro de medicamentos y es en gran medida la que ha liderado este cartel”.De acuerdo con Morelli, esa empresa concentra la distribución de medicamentos, establece pautas del mercado y, de acuerdo con hallazgos de la Superintendencia de Industria y Comercio, ha establecido para el negocio “unos acuerdos para que esos medicamentos no se suministraran por un precio inferior al pactado”.Para Morelli esto es en esencia una “fármaco-economía”, que sumada a los altos costos que genera la intermediación de medicamentos hace que Colombia pague más que otros países en la cadena de importación. La situación, dijo, está afectando el acceso a las medicinas.La denuncia fue hecha durante la audiencia de seguimiento a la Sentencia T-760 de 2008, que declaró el estado de cosas inconstitucional del sistema de salud.Por otro lado, la contralora general dijo que los medicamentos genéricos no son confiables, en el sentido que existen bandas dedicadas a defraudar la industria farmacéutica.“Hay realmente bandas de forajidos, especialistas en empacar harina y darle la apariencia de medicamento y también tenemos varios problemas de omisión del Estado”, dijo.Formas de defraudaciónLa contralora Morelli denunció varias formas de defraudación al sistema de salud colombiano, como por ejemplo que apenas las EPS reciben los dineros por los recobros los utilizan para el lucro privado, con inversiones por parte de las administradores de las entidades o de sus familias.Ese dinero, cuestionó Morelli, muchas veces ni siquiera debería llegar a las EPS porque se ha descubierto que se trata de medicamentos y tratamientos inexistentes, entregados a personas que a veces no existen, por un valor muy superior al que debe costar e, incluso, a veces, por tutelas falsas.“Cuando llegan los recursos se destinan a pagar inversiones propias de los administradores o de los socios o de los familiares, en lugar de tenerlos en inversiones. Primero se atienden los intereses de los inversionistas y, claro, cundo ya vamos a pagar medicamentos, pues no hay recursos”, dijo.Por este tipo de fraude ya hay varios procesos de responsabilidad fiscal abiertos. Específicamente, dos a una EPS que pueden superar el billón de pesos. Igualmente, hay investigaciones abiertas por posibles desvíos de recursos de la salud para cuestiones electorales.

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