Cómo afecta a la familia

Cómo afecta a la familia

Mayo 22, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co I Redacción
Cómo afecta a la familia

Jamás debemos decirle al doliente que no llore. “No ser fuerte es también parte de la curación del duelo”, dice la psicóloga María Fernanda Rodríguez.

La muerte prematura de un hijo puede desencadenar dificultades en la pareja. Por expresiones como “pero fuiste tú” y “pero tú tampoco”, muchas pareja terminan separándose porque no logran vivir su duelo en forma adecuada.

La muerte prematura de un hijo puede desencadenar dificultades en la pareja. Por expresiones como “pero fuiste tú” y “pero tú tampoco”, muchas pareja terminan separándose porque no logran vivir su duelo en forma adecuada.Uno de los factores de esta crisis es que cada cónyuge lo asume de una manera diferente: las expresiones de duelo no son iguales o el dolor no se sincroniza y los padres no lo pueden vivir al mismo ritmo. “Las mamás lloran con facilidad y los papás son agresivos. Como ella no lo ve llorar como ella, puede lanzar expresiones como “es que parece que no te importara lo que me pasa” o “nuestro hijo ha fallecido y tú sigues como si nada”. Entonces al dolor que ya sienten por la muerte de su hijo, le crean otro conflicto”, señala la psicóloga Patricia Carvajal de Recio.Un punto sensible es el de las relaciones sexuales. “Es probable que ellos, (los hombres) quieran reanudar la vida íntima más pronto, y ellas (las mamás) piensan que es demasiado rápido y lo ven como una falta de respeto al duelo”, explica.Hay que evitar esas reacciones como la de culpar al otro porque uno de los dos se empieza a cansar y eso crea fisuras. Por el contrario, es cuando la relación más se debe fortalecer para unirse y apoyarse el uno al otro, aconseja Patricia de Recio.Para Isa Fonnegra de Jaramillo, autora de los libros De Cara a la Muerte y El Duelo en los Niños, lo más difícil es que los padres se llenan de temores, sintiendo que no pueden confiar en el mundo y se lanzan a sobreproteger a los otros hijos.Otros padres tienden a idealizar al niño fallecido, a convertirlo en ser especial frente a sí mismos y pueden descuidar a los otros hermanitos porque no tienen la capacidad para asimilar y procesar ese duelo, señala la especialista. “Es entonces cuando pueden caer en frases como ‘para qué sigo viviendo’,‘quisiera morirme’, ‘para mí la vida no tiene sentido’, que al ser escuchadas por los otros niños que aún no comprenden cómo con la partida del hermanito se ha ido el encanto de la vida para sus padres y entonces se pregunta qué significa él en esa familia”, explica Isa Fonnegra de Jaramillo.La psicóloga señala que el duelo de los niños no es igual al de los padres, sino intermitente, en el que reaccionan con episodios de tristeza y de pronto como sino hubiese pasado nada, porque ellos se desconectan de la realidad.Entonces los adultos erróneamente piensan que los niños no comprenden o no sienten, pero no es así. Ellos sienten rabia o los invade la culpa. Incluso razonan: ‘yo me peleé con mi hermanito, entonces soy responsable de que haya muerto’. Es cuando se recomienda la ayuda profesional.

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